El naranjo amargo o naranjo de Sevilla

Nuestra flora. Por José Pérez Dávila

Citrus-aurantium

Familia: Rutáceas.

Nombre:  Citrus aurantium L. Nombre común: Naranjo amargo, naranjo de Sevilla.

Del latín citrus, nombre romano del cidro o Citrus medical. Procede del griego kitrea: cidro. El nombre parece provenir de Egipto, donde se cultivaba el Cidro en el siglo XV a.C.

Según San Isidoro de Sevilla el nombre viene del cedro, porque el perfume de sus hojas se parece a ese árbol.

El específico de aurantium hace referencia al color dorado de su fruto.

La flor de azahar viene del árabe y significa “flor blanca”. También se usa el mismo nombre para las flores de otros naranjos, limonero y cidro.

Su nombre vulgar viene del persa naranch.

Origen: Se desconoce su origen aunque se cree que viene de China e Indochina, aunque otros creen que es originario de la India.

Descripción : Árbol verde todo el año, de copa redondeada, con ramitas angulosas de corteza verde y espinas solitarias. Hojas alternas de color verde intenso. El peciolo tiene unas pequeñas alas que parecen un corazón. Flores olorosas y solitarias o en pequeños grupos. Frutos carnosos redondeados con una corteza gruesa y rugosa con vesículas de líquido aromático.

 

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Citrus Aurantium en La Carrera, Barriada La Paz y Barriada El Rancho. Fotografías de José Pérez Dávila.

 

Exigencias: No soporta las heladas.

Usos: Con su fruto se prepara la bebida Curaçao y el Cointreau.

De la destilación de sus hojas se obtiene la esencia de petitgrain que se utiliza en perfumería.

Se utiliza para la preparación de mermeladas.

Aunque es el naranjo más utilizado en jardinería, a veces se cultivan otras especies como el naranjo dulce (Citrus sinensis), el mandarino (Citrus reticulata), etc.

Se usó para perfumar salones y armarios de palacios y castillos.

Propiedades medicinales:  El agua destilada de su flor llamada “agua de azahar” tiene propiedades antiespasmódicas, ligeramente hipnótica y aromatizante. Se emplea con melisa o infusión de tila para calmar la excitación nerviosa.

La corteza de la naranja es un buen tónico estomacal, carminativo y se usa para estimular el apetito.

Sus hojas en infusión son sedantes y estomacales.
 

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La corteza de la naranja combate los vómitos, el escorbuto y las infecciones por su contenido de vitamina C.

Algunas frases indicaban la importancia que se les daba como medicinal: “Naranja amarga en ayunas, salud segura”,  “Naranjos agrios, uno debía de haber en cada patio” o “Ten un naranjo agrio en tu corral y tendrás botica para ti y tu vecindad”.

Componentes: Las hojas contienen una esencia petitgrain compuesta de d-limoneno, l-linalol y acetato de linalilo con geraniol. También presentan un alcaloide: la l-estaquidrina. Sus flores contienen herperidina.

La corteza de las naranjas, además de d-limoneno, contiene el aldehído decilico.

 

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Naranjo en flor en el Paseo de la Alameda. Fotografía del autor.

 

Historia: Antes de su llegada a Europa, se utilizaba el cidro, que era un fruto parecido al limón, de poco zumo y sabor acido, con el que se preparaban dulces en la Edad Media. Su uso ha desaparecido totalmente.

El naranjo amargo fue traído por los árabes en el siglo XI, mientras que el naranjo dulce fue traído por los portugueses quienes lo llamaban “manzana de Persia”.

Las primeras noticias que se tienen de él en Europa aparecen en el Liber de vegetalibus de Alberto Magno.

Cuando los cruzados partían a Tierra Santa llevaban consigo un poderoso talismán: una “Manzana de Portugal” (como también llamaban a la naranja) y confiaban en que, como era buen remedio para las enfermedades de la Edad Media, les protegería. La ataban con un lazo rojo en forma de cruz, más tarde fueron sustituidas por joyas de oro con la forma de la naranja.

Goette las llamaba italianas o portuguesas.

Se cree que se consiguió por hibridación entre el toronjero (Citrus máxima) y el mandarino (Citrus reticulata).

Leyendas y tradiciones: En el lenguaje de las flores simboliza generosidad, seducción, y su flor virginidad, por lo que se ha usado en las bodas.

Se cree que fueron las naranjas lo que fue a buscar Hércules al jardín de las Hespérides, aunque otros creen que eran cidras.

Existe una leyenda que cuenta que, en Egipto, los condenados a muerte por picadura de serpiente comían este fruto (o del cidro) y resistían así el veneno.

En China las naranjas eran signo de fecundidad y eran ofrecidas a las jóvenes parejas de recién casados.

Localización: Está muy representada en las calle y jardines de Morón como en las calles del Pantano, la Carrera, Alameda etc.

 

José Pérez Dávila.

 

 

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