"LO QUE NO SE COMUNICA NO EXISTE"
Gabriel García Márquez

Entrevista a Carlos Azogue Mesa y Miguel Sánchez Vargas

Nos citamos en la decana Peña El Siguerín para hablar en plata con las Insignias de Oro del Carnaval 2015: Miguel Sánchez Vargas (Morón, 1965) y Juan Carlos Azogue Mesa (Morón, 1977), dos hombres músicos que aquilatan méritos, talento y bonhomía a raudales, respetados y queridos por todas las familias del Carnaval.

Carlos, cuando te comunicaron la concesión de la Insignia, ¿es cierto que hablaste con el Ayuntamiento para que te la dieran con Miguel?

Carlos: No, no. Resulta que quedamos igualados en votos, y alguien consideró que no era bueno dar las Insignias de dos en dos, pensando que así se va a acabar la gente merecedora, ya ves. Pero claro, este año es muy lógico que seamos los dos, por votación y porque hacemos cosas juntos en el Carnaval. Además a mí me hace mucha ilusión recibir la Insignia con Miguel, como hicieron el año pasado con el Seco y Juan Bermúdez.

Miguel: Yo estoy orgulloso de la Insignia, pero si nos la dan juntos, lo estaré más si cabe, por ser con él. También lo estaría si fuera con otro, pero es que se ha juntado el hambre con la ganas de comer… Carlos es el hermano chico que yo no he tenido.

Habéis coincidido en algunas agrupaciones ¿no?

El año pasado en la chirigota Los Istiercos, antes en la comparsa Los Indignados, y la primera vez fue en 1998, en la Antología de Alfonso Luna.

Miguel: Yo empecé en el Carnaval en el 87 con Bereberes. Después he estado muchos años seguidos en la comparsa de San Francisco, quitando el año de Esclavos de Galera, que tuve que dejarlo un mes antes porque tenía actuaciones previstas con Azotea y no iba a estar aquí. Estuve en la comparsa Veinte Años, que fue la última de San Francisco, a partir de ahí se disolvió prácticamente. Y estos últimos carnavales he salido con Los Manolos, A mí también me deben… Este año voy en la comparsa Los Nadie, de Carlos Pol.

Carlos: Yo empecé en el 89 con Los Villardones, cantando, y tenía once años. En el 90, con Carlitos Pol en Esto un mosqueo, iba con la caja. Y a partir del 91 con el bombo siempre en la chirigota del Chiquitín, al que conocimos en un ensayo que se presentó él con el Presi. Hubo luego dos o tres años que no pude salir porque estaba en Denia. Y ya aparte del Chiquitín, pero con mucha gente de aquella agrupación, salimos Los Paticortos, Los Alérgicos, el Patio Miraflores y Los Istiercos.

Por otro lado, ambos hacéis una labor importante ayudando a salir a otras agrupaciones.

Miguel: Carlos colabora todos los años con la mayoría de las agrupaciones de Morón. Y conmigo lleva seis
o siete años, junto al Chiquitín, Pedro Parreño y el Moro, colaborando con una chirigota de La Puebla, Las Divinas, que cuentan con nuestra ayuda en el repertorio, tanto en letra como en música.

Carlos: En Morón hay muchas agrupaciones, y todas no cuentan con alguien que les saque música o letras. Entonces hace falta una ayudita y como aquí nos conocemos todos, pues siempre un cuplé de uno, un pasodoble de otro…

Miguel: A Carlos recurren casi todos porque saben que tiene calidad como músico, y como persona mucho más. Como Carlos ni sabe, ni quiere, ni puede decir que no, pues ahí lo tienes.

Carlos: Este es el año que menos cosas he podido hacer, por falta de tiempo. Tanto es así que tengo una espinita con el pregón, porque contaron conmigo pero yo este año no he tenido tiempo para nada. Estuve a punto de decir que sí, pero recapacité. El pregón es una vez en la vida y para este Carnaval era imposible con tan poco tiempo. Quizás pueda ser otro año.

Los dos participásteis en el pasado pregón de Alfonso Luna, que dio precedido de alguna controversia. ¿Qué os pareció su planteamiento?

Carlos: Maravilloso, con altura, con contenido. Un pregón con mucha cabeza. A Alfonso se le critica que se ha apartado del Carnaval pero a ese le gusta el Carnaval más que todo. Fue un pregón difícil, le costó mucho trabajo y movilizó a mucha gente. Tuvo tres ramas su pregón: el Carnaval, el Flamenco y la música. Dijo todo lo que quiso decir y lo hizo muy bien.

Miguel: Y cuando se comprometió el tío a dar el pregón se comprometió de todas, todas. En feria habló conmigo para que colaborase con él. Fue un pregón en su justa medida, ni corto, ni largo. Todo el mundo salió satisfecho. Quitando el de Miguel Caiceo, el de doña Paca, todos los pregones han sido más o menos buenos.

Carlos: Hay quienes le critican que ya no sale, pero eso es respetable. En el Carnaval pedimos libertad ¿no? Entonces tiene que haberla para quien decida salir o no, para quien se presente a concursos o no… Por eso el Carnaval de Morón es un puchero tan rico: unos llevan el estilo de Cádiz, otros el que hemos mamao, y no se puede decir esto es peor ni mejor.

¿Qué personas habéis tenido como referentes?

Miguel: Yo voy a empezar por el maestro Antoñito Escobar porque es un fenómeno, sabe llevar a la gente, dirigir una agrupación. Yo le tengo mucho aprecio. Con él salí la primera vez. Antoñito me cogió y me llevó a la comparsa con 17 años, que no era todavía la de San Francisco, era La Partía (1983)
y ensayaban en un salón de la iglesia del Pantano. Yo nací en la calle Málaga y me iba a los ensayos. Así empezó a gustarme el carnaval.

Carlos: Yo he aprendido mucho del Chiquitín. Aunque en el colegio ya me gustaban las rimas, fue él quien me lo inculcó. Pasábamos horas y horas en su casa.A mí y al Alejandro no adoptó. El Ale y el Parrita también están ahí tirando siempre del carro, pero el Chiquitín es el más especial. Este año tenemos que hacerle alguna cosita, que cumple 25 años, así que un detallito o algo tenemos que preparar.

En Semana Santa hay capillitas y en el Carnaval jartibles. ¿Cómo vivís vosotros esta fiesta?

Miguel: Mi hijo y mi hija son carnavaleros de salir en agrupaciones. En mi casa se ha vivido el Carnaval y de ahí sale la chispa. Ahora bien, yo no estoy todo el año liado con el Carnaval, mi hijo sí.

Carlos: Yo sí soy un poquito jartible, sobre todo el año que salgo con la chirigota, siempre pensando a ver
de qué manera y todo eso. Mi hija también lleva unos años saliendo, la primera vez con Manolete, y este año en la comparsa de Belinda.

A bote pronto, un popurrí.

Miguel: Por excelencia el de Por Arte de Magia.
No sólo para mí sino para mucha gente en Morón. Ahora mismo una guitarra empieza a tocarlo y todo el mundo se lo sabe. / Carlos: yo era un chiquillo y me llevó el Pitri de la mano a ver esta gente. Eso fue una explosión, nunca había escuchado una comparsa a fondo. Me senté en primera fila y se me quedó grabado. Pero hay muchos buenos.

Una presentación.

Miguel: La comparsa de Juan Luis ha hecho muy buenas presentaciones, pero no lo tengo tan claro como con el popurrí. / Carlos: la de Almas Gemelas, y en chirigota la de Allá va la Marina.

Un cuplé.

Miguel: El de el mundo de los toreros, el de Michael Jackson. / Carlos: El de Morilla con Los Paticortos.

Un estribillo, entre tantos.

Ambos: el de Los Gordos, seña de identidad del Carnaval de Morón.

Pasodoble.

Miguel: A mí me ha gustado siempre mucho los de Juan Luis, el del alcalde de Jerez, el de Con la ley que hay en España, el de la droga… De San Francisco el que se le hizo a los insumisos el año de los Andes. / Carlos: Con la ley que hay en España.

Una actuación, un momento:

Miguel: Por Arte de Magia. El lunes o martes después del domingo de Carnaval estuvimos en Barcelona
una semana invitados por el Centro Cultural Rafael Alberti. Ya cerca las calles eran muy estrechitas y fuimos andando toda la comparsa. Nos encontramos una tasquita que se llamaba bar Sevilla con un letrero «Hay cerveza Cruzcampo» y de momento entramos. Era un bar de emigrantes, y había 8 o 10 personas. Por cierto, no había Cruzcampo. Hablando entre nosotros se dieron cuenta que éramos andaluces. Y empezamos a cantar y el bar se llenó. La gente nos invitaba a cajas y cajas de cerveza hasta el punto de que a Antoñito Escobar ya lo tabapan las cajas de botellines. Si tú vieras esas persona escuchando, las lágrimas les caían… Tú imagínate, sin esperárselo, a tantos kilómetros de su casa.

Ventajas e inconvenientes de un concurso en Morón.

Miguel: Yo no tengo una opinión definida. Agrupaciones de otros lugares conocerían más y mejor nuestro Carnaval.

Carlos: Insisto, el Carnaval es libertad. El que quiera, que se presente, y que el que no, pues que no vaya. Y todos a la calle. Yo es que no veo que le reste nada al Carnaval. De todos modos, ese pique que se dice puede provocar el Concurso, ha existido siempre.

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