«Lo que no se comunica no existe»
Gabriel García Márquez

Entrevista con la actriz Ángela Vega

Ha participado en «La Isla Mínima» y en series como «La peste» o «Mar de plástico» pero tiene mono de escenario

 

Cuando nos encontramos con Ángela Vega en la Hospedería del Monasterio (Osuna), su risa comienza a sonarnos familiar. Uno tiene la sensación de que conoce a esta mujer de toda la vida. Su carácter alegre, su vitalidad y su cercanía nos atrapan. Pero más aún nos atrapa la historia que tiene que contar: la historia de resistencia de una mujer que ha perseguido su sueño.

Fotografías de Fidel Meneses.

 

Comenzaste en el teatro aficionado.

Cuando llegué de Madrid, donde estudié en la Escuela de Interpretación Cristina Rota, desempeñé varios trabajos que nada tenían que ver con el teatro. El último fue en una gasolinera. Yo creo mucho en el destino y en las energías. Un buen día llegó una mujer de Córdoba y me pidió una botella de agua. Mi compañera reparó en ella, porque habían hecho un curso juntas, y le dijo que yo era actriz. La casualidad hizo que justo en aquel momento hiciera falta una actriz para hacer giras por toda la provincia de Sevilla. Estuve dos años con ella. Cuando se acabó aquella aventura, un buen día entró Estrella Benavides buscándome porque dos días antes de un estreno le había fallado una actriz. Entonces entré en Al Alba Teatro, donde he estado 14 o 15 años.

El teatro aficionado requiere mucho esfuerzo. Tras tantos años compaginando el trabajo, la crianza de mi hija y el teatro, decidí que había llegado el momento de dar un pasito hacia delante. Necesitaba avanzar. El teatro aficionado cae a veces en el error de repetir un repertorio muy trillado. Es necesario trabajar obras originales, sin desmerecer a nada ni a nadie, por supuesto. Aquí en Osuna hay un grupo nuevo, Urso Teatro, que nació de Al Alba, el grupo donde yo he trabajado tantos años, y que hace un trabajo muy interesante.

 



 

Como actriz, soñarás con algún personaje o con alguna obra…

Es que hay tantas obras y tantos personajes que no sabría decidirme. Pero hay una obra que me ronda hace mucho tiempo por la cabeza; es El sueño de una noche de verano, de William Shakespeare. Me la imagino al aire libre. Me das el personaje que quieras y lo hago, porque me divertí muchísimo leyéndola. Además hice que mi hija la leyera con 16 años y escuchaba sus carcajadas. Es una obra para todos los públicos, lo mismo se divertirían los niños que los mayores. Lo tengo todo pensado, hasta la escenografía, pero ahora no tengo tiempo de afrontar un proyecto de dirección, aunque a mí me encantaría; porque es que además tengo mono de escenario.

 

Cuéntanos cómo das el salto desde el mundo aficionado al profesional.

Mi último trabajo antes de dedicarme a esto era en una gasolinera. Un día me levanté, porque me atracó un tío, y con una depresión de mil demonios me fui al médico. Yo me preguntaba por qué tenía aquella depresión. Me di cuenta de que no estaba encaminando mi vida hacia lo que quería. Se vive solo una vez y a todo lo que debemos aspirar es a ser felices. Cuando me di cuenta, en plena crisis, dejé el trabajo que tenía como encargada con contrato indefinido. Pasaron unos meses cuando me salió el casting de La isla mínima, de Alberto Rodríguez, con la suerte de que a pesar de que se presentaron más de 4000 personas, me dieron en personaje a mí.

 



 

Fue todo muy mágico. Recuerdo que grabamos con una tela negra. Y cuando veo la luz tan bonita que sale en la película me parece un milagro. El maquillador que no me pintó ni la rayita del ojo, y mira que me veo rara, y me dijo: lo que voy a hacer es ensuciarte la cara porque a tu personaje le da mucho el sol, porque está en el barco; y al final me vi hasta mona. Es increíble cómo trabajan. En La Peste me sucedió algo parecido. El nivel de profesionalidad es tal que te dan un noventa por ciento de tu trabajo hecho, porque entre la escenografía, el vestuario… En La Peste hasta me pusieron pelos en las cejas. Te lo ponen todo tan fácil que no tienes que estar rascando en el texto.

 

Parece que no te salió mal porque con La Isla mínima hay un cambio radical en tu vida.

Yo ya había decidido dedicarme a dar clases de teatro, y había echado currículos por todos los pueblos pero esta vida parece que es… Cuando abandonas el miedo comienzan a llegar las cosas. Todo comenzó a fluir cuando me atreví a dar el paso y dejé el trabajo en la gasolinera. Creo mucho en las energías. Si tú estás bien, te viene todo bien. Si das el bien, recibes el bien a cambio. No es cuestión de religiones. Hay que ser valiente y confiar en uno mismo. Una vez escribí una obra para un grupo de Pedrera. Yo me levantaba llorando y me acostaba llorando. Pero como tenía que escribir los diálogos, no podía permitirme estar triste. Me salió una comedia desde la primera línea de diálogo hasta la última. El vivo al bollo se llama. En Pedrera la hicimos seis veces y aunque el teatro es chiquito la gente quería más.

 

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¿Sigues escribiendo?

Escribí el guion del corto Papá, que protagonizó Carlos Álvarez-Novoa. Fue su último trabajo en cine. También he dirigido algunos grupos. Pero ahora tengo poco tiempo. Hice un curso de dramaturgia con Luis Felipe Blasco Vilches y estoy deseando escribir para poner en práctica todo lo que he aprendido. Bueno, no sé si tengo más ganas de escribir o de subirme en un escenario.

 

A mis alumnos les hablo de la cantidad de oficios que hay alrededor del teatro, y no sólo menciono la interpretación: está la escenografía, o poner una luz, y me gustaría entrar en esto para contar la importancia de la formación en artes escénicas y el papel de los institutos artísticos, que no los hay en la mayoría de los pueblos.

Es verdad, no los hay. Precisamente el lunes próximo tengo una reunión con el ayuntamiento de Osuna para ver si podemos hacer algo, porque aquí hay muchos chavales que hicieron figuración en Juego de Tronos, y a pesar de echar catorce o quince horas —levantados a las cuatro de la mañana y terminando a las tantas— estaban encantados. Entonces a partir de ahí se ha hablado mucho entre la juventud de Osuna sobre trabajar en esto, también imagino que por la crisis. Tanto es así que ya han hecho figuración en otras películas (yo estuve también en Toro, de Kike Maíllo, que se grabó en Málaga, y había chavales de figuración de Osuna).

Por otro lado, cada vez conozco a más gente del mundillo, me gusta echar manos y hay chavales que han hecho figuración hasta en películas de Bolywood en Sevilla. Entonces están encantados y me están pidiendo que dé clases, porque en realidad la cámara… la interpretación tiene que ser siempre igual, lo más natural posible, tanto en teatro como en cámara, pero en cámara es mucho más precisa. En teatro gesticulas y no se ve tan claramente; con unos planos de cine o televisión así de grandes tienes que dar verdad sí o sí. Si quieres que te digan llamando, claro.

 



 

La interpretación es muy difícil, y la cámara es muy difícil… Y es lo que tú dices, esa formación hace falta por aquí porque te tienes que ir a Málaga o a Sevilla. Yo recuerdo a mis amigas adolescentes que estaban todas perdidas, pensando en qué se iban a matricular, y yo que lo tenía tan claro no podía hacerlo. Además, hasta hace poco muchos pensaban que la interpretación era cosa de putas y maricones. Por fortuna eso ha cambiado y ya se ve este arte como otro más.

 

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Hablemos de tu trabajo más reciente. Las series te están dando vidilla…

Con las series, en Velvet comencé a quedarme en casa de una amiga, porque no sabía cuántos días iba a durar el rodaje. Afortunadamente me alargaron el papel. Mi vivienda la tengo aquí en Osuna, pero el centro de trabajo está en Madrid. Trabajo para una productora grande, Globomedia, que está contando conmigo, y eso me está gustando mucho porque me vuelven a llamar. Ahora estoy grabando Lontano da te. Comencé en El accidente, una serie que va a terminar ahora y estoy siguiendo porque me gusta mucho. Ahí me dieron unas cuantas frases. Después trabajé en Estoy vivo; ahí me dieron un poco más; y ahora en esta de Lontano da te, que tengo un personaje pequeñito. Ojalá me pase como de aquí para atrás que he ido repitiendo en las segundas temporadas. En La peste no sé si mi personaje tiene continuidad. Matarme no me han matado, por ahora. En esta serie mi personaje es una mujer gitana, sin nombre. Cuando los personajes tienen nombre te alegras más.

 

¿Qué actrices son tus referentes?

Me encanta Pilar López de Ayala. Hay también actrices andaluzas entre mis referentes, aunque no sean muy conocidas. Una de ellas es Mercedes León. También me gusta mucho Inma Cuesta… es que son muchas. Nada más hay que ver la gala de los Goyas. Adelfa Calvo acaba de conseguir un Goya con El autor. Y no solo estamos destacando en la interpretación. Hay que ver la cantidad de andaluces que destacan en iluminación, vestuario…

 



  


 

¿Qué ves en las actrices que has mencionado?

Hay gente que hace siempre de ella misma. Para mí, ser actriz conlleva que a la hora de trabajar dejo de ser yo misma para convertirme en el personaje; tienes que quitarte todo lo tuyo para adoptar nuevas formas, de andar, de hablar, tics… Muchas veces veo a actores y me pregunto cuándo van a dedicarse a interpretar y a dejar de ser ellos mismos.

 

Desprendes ilusión en todo lo que dices.

Pues es verdad y ojalá no la pierda nunca. He conocido a muchos actores que se aprenden el texto, llegan, lo sueltan y se van; se nota cuando una persona es de verdad. Este oficio es muy sacrificado, y no todo es tan bonito como parece; el último día que rodé, la semana pasada, que fue cuando más frío hacía, tuvimos que grabar con vestidos de fiesta de veranito dentro de un monasterio. Imagínate. Se te pone mal cuerpo, y a lo mejor ese día no te toca decir ni una frase, pero hay que estar. Y la ilusión no se puede perder nunca; por desgracia estoy viendo gente que la está perdiendo.

También hay personas a quienes se le sube a la cabeza y ya no es todo tan mágico, porque aquí vemos de todo, desde mujeres como Mercedes León o Adelfa Calvo, que es ahora cuando están disfrutando, y otra gente a las que se le sube a la cabeza. Y aquí nunca se sabe, porque a lo mejor de pronto un día te dejan de llamar.

Ahora estoy contenta porque me han dado una trama nueva en Entre olivos. Mi personaje seguía la trama de mi marido, que era Eduardo Velasco. Pero esta temporada a mi personaje le han dado su propia trama. Este año tengo como compañero a Javier Mora. Lo de los perfiles es otro asunto peliagudo. Si tú eres bajita y gordita parece que no puedes enamorar a nadie ni nadie puede enamorarse de ti. Eso es una cosa que a mí me mata.

 

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Al hilo de eso, ¿como vives tú el machismo, la campaña del Me Too, como lo ves aquí en este terreno, más cerquita? 

Es verdad que hay poquísimas directoras de cine que destaquen y hay muchas mujeres con talento y estudiando para dirigir cine y para todo. Parece que hay una tendencia a que esto se arregle, pero vamos muy poco a poco. Todavía debemos reivindicar que las mujeres tenemos el mismo talento o más incluso, porque es ley de vida, porque somos las que parimos; sin nosotras no habría personajes, ni masculinos ni femeninos. Este año en los Goyas vi a Cuca Escribano con un mantón precioso que decía: «más personajes femeninos». Es necesario reivindicar más papeles para las mujeres.

 

Antes nos comentabas que tenías un nuevo proyecto, ¿de qué se trata?

De eso no te puedo hablar porque aún no he hecho casting ni nada. Pero te voy a decir una cosa: voy a trabajar con Benicio del Toro. A mí un actor que me gusta mucho es Luis Tosar, y he trabajado con él en Toro. Cuando veía sus películas en la tele me dirigía a la pantalla y le decía: «tengo que trabajar contigo», hasta que lo conseguí. Lo pasé bien y mal a la vez porque cuando lo vi a mi lado me emocioné y empecé a llorar y no podía parar; el muchacho vino a consolarme y todos pensaban que me pasaba algo. Menos mal que me pude recuperar para el momento de grabar, pero fue terminar y otra vez la llantera.

Yo estoy encantada con toda la gente que estoy trabajando: Raúl Arévalo, Javier Gutiérrez, que fueron con los que empecé, son muy conocidos. Pero todos son maravillosos, estoy teniendo mucha suerte.

Y que sepáis que algún día trabajaré con Benicio del Toro.

 

Nosotros no lo dudamos. Estamos convencidos de que a Ángela Vega no van a dejar de ofrecerle papeles porque nadie le ha regalado nada, y ha llegado hasta aquí tras un largo ejercicio de voluntad, vocación y valentía. También estamos convencidos de que cuando la vea trabajar será Benicio del Toro quien beba los vientos por compartir plano con ella.

 



 

Un lugar cercano y otro de cualquier parte.
Me quedo con Osuna donde he disfrutado tanto mi infancia, mi adolescencia y ahora con mis gentes esta nueva etapa. Además de tener mucha historia, es una ciudad monumental preciosa. Luego, Alhama de Granada, un paraje natural con aguas térmicas donde encuentras relax, inspiración y aire sano.

Un libro.
Te trataré como una reina
 de Rosa Montero. Sería la etapa de mi vida en que lo leí que es de los primeros que me acuerdo si me preguntas.

Un plato. 
Ni me lo pienso: ardoria, salmorejo, porra…

Un defecto.
Como me lo ha dicho ya tanta gente, tendrán razón: cabezota.

Una película u obra de teatro.
Sin duda alguna La Isla Mínima. Gracias a ella hacemos esta entrevista. Y además peliculón.

Una afición.
Bailar, no tuve oportunidad de asistir a muchas clases, pero me atrevo con lo que me echen…

 

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Una canción.
Caruso, pero cantada por Pavarotti. No es el tipo de música que suelo oír, pero me pone los vellos de punta cada vez que la escucho.

Un deseo.
Seguir trabajando en todo este enredo.

Un olor.
El cuello de mi nieto cada vez que lo pillo, me vuelve loca.

Una pintura. 
Muchacha en la ventana tiene algunas imperfecciones pero la veíamos cuando adolescentes en casa de mi amiga Encarni y nos encantaba por lo que esa muchacha tenía delante de ella. Nos sigue encantando, es de las primeras pinturas de Dalí.

Un recuerdo.
El nacimiento de mi hija es el más grande. Pero jamás olvidaré las clases en las que tanto me enseñaron y cómo lo hicieron. Tuve la suerte de tener profesores geniales y apasionados.

Un verso.
¿Y si lo cambio por un brindis que me sale ahora mejor?… Por ti, por vosotros, por mí y por lo que ha de venir.

Un sueño.
Ya lo sabéis, trabajar con Benicio del Toro.

 

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