Entrevista con Gema Atoche

Artista plástica ( La Puebla de Cazalla, 1984)

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La obra pictórica de Gema Atoche (La Puebla de Cazalla, 1984) se centra en la captación de la realidad que percibe y que plasma a través de la materia plástica. Su resultado nos invita a buscar sentido en algo universal y humano. Artista que tiene muy claro partir de lo cercano, porque paso a paso es como se descubre a sí misma en su proceso. Creer en lo que hace —tal como le inculcó su familia— es la herramienta más valorada que guarda al tener un pincel en su mano.

 

¿Es su actual técnica de trabajo la que soñaba cuando decidió estudiar Bellas Artes en la Universidad de Sevilla?

Para mí no ha sido nunca algo soñado, sino algo vivido de forma continua, que me aferra al presente, siempre lo sentí como una evolución. Cuando decidí estudiar Bellas Artes me fui a Sevilla con 15 años a estudiar Bachillerato artístico, sólo quería aprender. Una vez entré en la Universidad me llevé una gran decepción y es que la técnica ya no era tan importante, sino más bien la idea. Ahí uno comienza la búsqueda de sentido: el para qué, el por qué, hacia dónde… Recuerdo que a los 12 años pasaba noches en vela en esa búsqueda de sentido, quizá de manera existencial, cuestionándolo todo.

¿Cuándo se definió su estilo? ¿Cómo lo definiría usted?

Sinceramente no busqué nunca definir mi estilo porque nunca creí que catalogar o definir una obra fuera muy acertado, como no es acertado conocer a una persona por cómo viste. Yo diría más bien que siempre busqué pulir eso que ocurre entre la realidad que percibo (imagen-experiencia-idea) y la realidad de la materia plástica. El resultado son mis obras. Es la única forma que tengo de creerme lo que estoy haciendo, aunque a veces me deje llevar por la intuición. Creo que eso que pasa en una obra debe responder a algo universal y humano, a algo que está vivo siempre, como lo han hecho Van Gogh, Goya, Velázquez, Francis Bacon, Odilon Redon, Miguel Ángel Buonarroti y muchos desconocidos. No sólo debe estar vivo el tema, también la propia pintura, que es nuestro medio. Mi búsqueda está ahí.

Existen diferencias notables en su paleta de colores. ¿Cómo describiría su evolución pictórica?

Más importante que el color lo es la luz y la relación del claroscuro que definen las formas. Para mí es la forma lo que para Rothko el color. Soy incapaz de asociar, como pintora, el color a un estado anímico, o utilizar el color como propaganda artística, porque se pierde mucho el contenido entre tanto ruido cromático. Si se fija, Rothko mide las vibraciones cromáticas, sus colores son los que ya existen en la naturaleza. Es cierto que en algunas de mis obras existe cierta exaltación del color, pero obedece a una parte espiritual de aquello que veo, entiendo o recuerdo, no tanto de estados anímicos.

 

Me han influenciado mucho más ciertas frases y reflexiones que la obra visual de artistas.

Formas y espacios de  Gema Atoche
Formas y espacios incomprensibles. Estudio. S_T, 20×25 cm (2016).

 

¿Qué o quiénes han sido las influencias más importantes para su trabajo?

La primera influencia obviamente la recibimos de nuestra propia familia que para mí fue “creer en lo que se hace”. Eso es lo principal para todas las influencias que vienen después, porque con esa premisa depuras mejor lo que viene de fuera y lo que te quedas para ti. La verdad es que me han influenciado mucho más ciertas frases y reflexiones que la obra visual de artistas. Mi amigo y pintor Gonzalo Rodríguez me dijo una vez “Gema, hay que partir de lo cercano”. Empiezas a tirar del hilo y te das cuenta de que sólo se puede crear desde ahí. La evolución parte de lo que conoces dando pasitos a lo más desconocido.

¿Qué le empuja a expresarse a través de la pintura?

Adolfo Couve diría “Yo no pedí nacer y estoy aquí mirando el cielo, no entiendo nada… Uno tiene derecho a ocupar su vida para entender algo, es un derecho de uno saber más o menos de qué se trata, aunque sea intuyéndolo”. No encuentro mejor manera de expresarlo. Cuando veo una obra de Couve, de Gaya o Rembrandt, cuando veo una mano de Velázquez, donde no hay más pretensión que constatar la existencia de esa cosa, donde ves síntesis y estructura, donde el color no grita pretenciosamente y sin porqué, cuando leo obras de escritores que pulen el tema o la frase hasta que queda transparente, eso me empuja a pintar, un paisaje, la luz, las cosas sin ese añadido que desvirtúa, me empuja a pintar la pintura en sí misma. Y son tantas cosas, que dudo que ese motor se acabe nunca.

¿Se siente valorada artísticamente en su localidad natal?

Es una pregunta bastante comprometida. No sé si estoy valorada en mi pueblo. Cierto es que muchos me ubican como pintora con alguna trayectoria, pero creo que en La Puebla se conoce muy poco mi trabajo, aunque muchos reconozcan algunas de mis obras. Obviamente soy co-responsable de que eso sea así ya que me doy poco a conocer.

 

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Entre bodegones, retratos y paisajes ha existido un esfuerzo por conectar con la auténtica realidad. ¿Qué es para usted lo real?

El arte y lo real tiene mucho que ver con la emoción y lo bello. Ramón Gaya decía que la belleza no tenía nada que ver con lo bonito ni con lo agradable, tenía que ver con la verdad. Es importante ir revisando conceptos que tenemos asimilados de fábrica.

Lo real no es sólo lo que ves, hay realidades que no se ven, se piensan y vienen a través de la reflexión, el análisis o sólo mediante la intuición. La memoria no existe si no hay quien la piense. También es difícil llegar a una verdad que es muy superior a nosotros pero que somos capaces de intuirla. Y no soy religiosa, que conste.

Lo que no es real es la mentira, la manipulación, el interés que no toma en cuenta la esencia de lo que tienes entre manos. Por ejemplo, es fácil asociar con pintor realista al que es fidedigno con lo real visual. Pero, ¿cuánto de fidelidad hay en el carácter procesual de su obra? El pintor realista debe depurar mucho, no sólo la técnica, sino el contenido, por eso creo que es tan importante la síntesis, la economía de medios y poner en balance el hasta dónde y el para qué. Tres cuartos de lo mismo pasa con el arte abstracto o de otra índole. Toda esta idea de lo real tiene cabida en los temas que mencionas, que son infinitos, siempre estarán ahí y son esencialmente temas pictóricos.

De las técnicas con las que trabaja normalmente, ¿con cuál se siente más cómoda?

Cualquier procedimiento pictórico, escultórico, de grabado, me parece interesante. Para mí es un reto comprender cómo funcionan las cosas y depurar la técnica, porque ésta debe ayudarte en ese proceso, no ser un impedimento ni el único protagonista de tu obra. Eso es lo que te coloca en ese grado de incomodidad que es muy necesaria para trabajar.

Sus trazos se sumergen en formas puras, ¿existe conexión entre su estilo pictórico y la originalidad? ¿Se es más original pintando desde la emoción?

Nunca me pregunto si mi obra es original porque seguramente existieron y existen muchos con inquietudes e intereses análogos a los míos. Pienso: ¿son originales las pirámides de Egipto cuando ya existen semejantes pirámides en México? Lo original no confiere a la obra mucho valor, quizá sí al mercado o a la tecnología. Lo que aporta al arte es la experiencia, pensar el mundo y lo que acontece, lo que somos dentro de todo. Una obra me emociona cuando calza con algo mayor a como me pueda sentir en un determinado momento.

Es delicado el tema de la emoción porque hay que concretar muy bien a qué emoción nos referimos. Por lo general pensamos en emociones como alegría, pena, desesperanza, frustración, pero en arte la emoción tiene que ver más con la emoción que te conecta con lo verdadero o bello (según Gaya) y para llegar a eso hay que ahondar mucho.

 

Cuando pinto no miro tanto hacia dentro, pintar me hace mirar hacia fuera.

De-perros-y-formas
De perros y formas. Homenaje a Goya (2016).

 

Los aspectos de la vida que plasma en su obra ¿son el reflejo de su proceso personal interno?

Procuro no reflejar en mi trabajo mi vida personal. Parto de lo que pueda haber de universal dentro de ese proceso personal. Cuando pinto no miro tanto hacia dentro, pintar me hace mirar hacia fuera.

En el ámbito de la campiña y sierra sur, comparativamente hablando, en La Puebla de Cazalla existe un mayor aprecio de las artes plásticas y la estética en general. ¿A qué cree que se debe?

Es una afirmación arriesgada esa. Creo que en nuestro pueblo existe una voluntad muy fuerte por hacer que el Arte esté más presente, pero los recursos son bastante escasos. Si bien disponemos de un Museo de Arte Contemporáneo son dos las personas que lo gestionan junto con todas las actividades culturales base que demanda una localidad como la nuestra. Si bien está teniendo buen auge el “Festival de las Letras” y el “Festival de Cante Jondo” creo que nuestro Museo aún podría tener más presencia no sólo para los moriscos sino también como referente a tener en cuenta para el resto de localidades. Como he dicho, hay voluntad, pero hacen falta medios (económico y de personal) y mayor difusión que cale a la gente.

Aún se vive mucho de la época dorada de La Puebla de hace 40 o 50 años. Tanto en La Puebla, como en el país en general, deberíamos mirar más lo que se hace hoy en día, analizarlo y apostar por ello, cuidarlo. Es de esa manera como se valora algo.

Son muchas las exposiciones que ha realizado tanto en España como en el exterior, ¿cuál ha sido el mayor obstáculo que ha tenido que superar para aceptar que una obra suya era digna de ser expuesta?

Con el tiempo voy siendo más exigente con lo que muestro al público y también soy muy exigente conmigo misma y eso me hace creer en lo que hago. Lo otro es que tu obra encaje o no en cierto tipo de espacios expositivos (galerías, museos) y de ello depende mucho el trato que recibes y el trato que le dan a tu obra.

Mi mayor reto quizá sea perder mi timidez, que no me ayuda a la hora de defender mi trabajo, ya que hay momentos en los que se debe respaldar, más cuando es calificada sin fundamento de cosas que no son. Un juicio o crítica se debe fundamentar, si no sólo son opiniones basadas en intereses propios (económicos, sociales, de poder) y hay que luchar mucho contra las opiniones y colocarlas en su lugar cuando corresponde.

 

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¿Algún trabajo que marque un antes y un después en su trayectoria profesional?

Siempre existe alguna obra que marca la diferencia, son obras que deben salir sí o sí, y que son completas, rotundas y marcan el camino a seguir. Llegas a conclusiones que sólo intuías y que en esa obra se han materializado de forma muy clara. Algunas de las obras, que recuerdo marcaron mi forma de trabajar y los fundamentos de mi producción posterior, son “Después de la tormenta (2008), “De camas y sueños” (2009), “De formas y sueños” (2009), “Homenaje a Goya” (2016), entre otras.

Francisco Moreno Galván ha dejado una huella imborrable en La Puebla de Cazalla. ¿Cómo pondera su figura y la de su hermano José María?

No tuve la suerte de conocer a Francisco o a José María. A nivel local la trayectoria que más se conoce es la de Francisco, puesto que desarrolló en la localidad la mayor parte de su labor artística, tanto como letrista, pintor o concejal de urbanismo. A nivel nacional e internacional creo es más conocida la trayectoria de José María ya que era difusor y crítico del arte emergente de su época, no sólo en España sino también en el extranjero.

Menese era —y lo será ya siempre— un estandarte morisco, un símbolo de La Puebla, como Lorca para Granada. Si tuviera que llevar su personalidad, su cante, su figura en sentido lato a un lienzo, ¿qué intuiríamos en él?

No hay mejor trazo que interprete la figura de Menese, en su sentido más extenso, que el de Francisco Moreno Galván. Ante eso no cabe más que ser humilde. La esencia de Menese está en cualquier obra que se asemeje a lo que él buscaba en el arte: el compromiso con lo auténtico y la búsqueda de sentido, que es lo más difícil para un artista, porque debe luchar contra muchas cosas, incluso contra uno mismo.

Sé que José Menese era un artista muy riguroso, tanto con su trabajo como con el resto de artistas de cualquier disciplina. Valoraba la pureza en el arte y no creía en los facilismos. Supo darse a valer dentro de un contexto social y económico muy difícil. Hoy es referente innegable del cante jondo puro, su legado trasciende y seguirá trascendiendo a nivel internacional, no sólo local.

 

En un lienzo puedes lanzarte al vacío sin caer y encontrar un mundo en ello.

Gema Atoche
De formas y sueños (2009).

 

Actualmente imparte talleres de pintura en La Puebla de Cazalla. ¿De qué forma intenta extraer lo mejor de sus alumnos? ¿Y al contrario?

Lo que más me interesa es que ellos vean el porqué, que analicen lo que están viendo, única manera de que el trabajo tenga sentido y funcione. Lo primero que les invito a hacer es perder sus miedos, porque la mayoría de las veces el miedo no está fundamentado más que en tópicos y eso es lo que no permite que evolucione una obra o las ideas. Siempre les hago ver que ellos mismos tienen respuesta a los problemas que les van surgiendo, y que la mejor manera de superar un obstáculo es haciéndolo. Hay que arriesgarse, experimentar, analizar y sentir también lo que va saliendo de todo eso. En un lienzo puedes lanzarte al vacío sin caer y encontrar un mundo en ello.

Así mismo, procuro no interferir en sus gustos estéticos y ofrecerles el máximo de herramientas para que lleguen a las metas que se proponen. Pero siempre analizando, es la única manera de que consigan ser libres pictóricamente hablando.

De todo esto soy consciente que nace mucha frustración, y ahí doy todo de mí para alentarlos, para hacerles ver que todo es un proceso y es ese proceso lo que importa, más allá de conseguir o no una obra acabada.

Uno de sus discípulos es Noël González, uno los talentos más jóvenes del colectivo plástico morisco: Patricio Hidalgo, Salvador y Juan Cabello, Juan Antonio Rodríguez del Río, entre otros. ¿Qué destacaría de cada uno de ellos?

Conozco a Nöel González desde hace algunos años y siempre ha demostrado una gran facilidad para lo pictórico, creo que se encuentra en su propia búsqueda de sentido, etapa que considero muy importante para quienes empiezan en el mundo de la pintura.

Uno de los artistas que destacaría sería a Juan Antonio Rodríguez, muy poco valorado en nuestra localidad. Tiene una obra única, muy esencial, primigenia, con fuerza, que no responde a ismos ni modas. Creo que hay que apostar más por su trabajo.

De Juan Cabello destacaría su sensibilidad por el color y el equilibrio, su buen oficio de pintor. Y de Patricio destacaría su trabajo más personal y que creo se conoce menos.

Peco de ignorar un poco la obra de Salvador Cabello, de lo que conozco sé que era muy riguroso con el dibujo y un gran humanista.

 

El balance del I Ciclo Conversaciones sobre Arte Contemporáneo ha sido muy positivo. En el segundo ciclo habrá novedades, como compartir taller de forma práctica con el artista, fuera de toda diplomacia.

Fernando Guerrero de Gema Atoche
Fernando Guerrero, «Fernando del Central».

 

¿En qué proyecto se encuentra trabajando actualmente?

Por lo general no suelo aceptar encargos, pero éste último año me he centrado en el estudio del retrato. Gracias a eso han surgido algunos, entre ellos el cartel homenaje al 300 aniversario de la Virgen de los Dolores. Después de ello retomaré mi última serie de obras que irán destinadas a una exposición colectiva en una galería de Portugal.

A lo largo de 2016, y no sé si también en 2015, ha organizado las “Conversaciones sobre Arte Contemporáneo” con artistas como Jorge Gallego, Eduardo Alvarado, Antonio Claudio Reinero, Antonio Barahona, Murdo Ortiz… ¿En qué consisten estas propuestas y qué balance hace de ellas?

Creo que es interesante que las personas conozcan cómo evoluciona un artista. Las obras no nacen de la nada, todo tiene un proceso y un porqué, o un sin porqué.

Poder preguntarle a un artista cómo encontró su camino, cómo enfrentó las dificultades de su oficio o cuáles han sido los referentes de su obra, hace más cercano el arte al público. Un público que en muchas ocasiones no dispone de las herramientas para ese acercamiento.

El balance de este primer año de conversaciones ha sido muy positivo, pero hay cambios que considero necesarios, como compartir taller de forma práctica con el artista, fuera de toda diplomacia. Por supuesto, puede asistir cualquier persona interesada. En octubre comenzará el segundo Ciclo de Conversaciones sobre Arte Contemporáneo en el Museo José María Moreno Galván.

Debo agradecer la colaboración de la Delegación de Cultura, que ha apoyado esta iniciativa desde el comienzo.

 

Un lugar cercano y otro de cualquier parte. Los campos de La Lantejuela y la Cúpula de Brunelleschi (Santa María del Fiore, Florencia).

Un libro. “Las ciudades invisibles”. Ítalo Calvino.

Un plato. Cualquier plato que contenga salmón.

Un defecto. Timidez.

Una película. “La escalera de Jacob”, de Adrian Lyne (1990).

Una afición. La cocina, aunque no la practico mucho.

Una canción. “Sodade” de Cesaria Évora.

Un deseo. Que quienes aprecio y quiero sean felices, estén donde estén.

Un cuadro. “El perro semihundido” de Goya.

Un recuerdo. Un abrazo.

Un verso, frase o cita. «Aunque aún no lo entiendas, sigue», de mi amigo Daniel Diotti.

Un sueño. Construir mi casa con mis manos.

 

Sitio web de Gema Atoche.

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