«Lo que no se comunica no existe»
Gabriel García Márquez

Escribíamos y bebíamos litros

Entre un libro y un litro tan solo una letra

Naranjas de la China recoge una serie de poemas que pretenden situar al lector en el terreno de las pulsiones cotidianas a través de un anecdotario lírico donde tienen cabida el humor, la reflexión y la añoranza.

En Naranjas contra el cristal todas las certezas se dan de bruces con la realidad desde un desempeño de la función social, cítrica y crítica de la literatura.

Muchos de estos poemas nacieron en mis primeros años de Universidad, alrededor de revistas como Cuarto Creciente o Número, cuando para un grupo de jóvenes amigos la cercanía de la fiesta comenzaba por sentir en el bolsillo, turgente y magnífica, la llave prestada de una biblioteca pública. Eran aquellos unos tiempos en los que leíamos, entre un libro y un litro tan solo una letra y toda la felicidad del mundo.

 

 

Arena

 

En el mar,

en una orilla del mar,

en una esquina de una orilla del mar

se murió

de repente

como si nada

un ladrón de antigüedades.

 

Desde entonces

una mujer

de negro

que no es joven

ni es vieja

porque en sus ojos

no hay edad

recoge

arena

en el mar,

en una orilla del mar,

en una esquina de una orilla del mar.

 

Y allí

mirando el mar

como si un desafío

retase

las entrañas

de las olas

vende

relojes

de arena.

 

Ella

dice

que

son

del

siglo

XVIII.

 

Antonio M. Morales.

 

 

 

 

 

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