Espacios Naturales en la Serranía Suroeste Sevillana

Un viaje por las riquezas naturales de nuestro territorio

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La riqueza natural, los valores que la naturaleza nos ofrece, pueden pasarnos desapercibidos o podemos darles no demasiada importancia, más debemos ser conscientes de que formamos parte de ellos, en un frágil equilibrio dinámico, que normalmente alteramos para nuestros propios intereses; por ello, para no romper definitivamente con esta tierra que nos acoge, el ser humano, su sociedad, debe encontrar la forma de compatibilizar su desarrollo, su civilización, su tecnología con el mantenimiento de los recursos de los que se nutre para subsistir; este concepto es el que se encierra bajo dos palabras muy pronunciadas en estos tiempos: desarrollo sostenible.

Precisamente, en esta somera descripción de algunas de las riquezas naturales que aún perduran en los territorios de los municipios que se engloban en la Serranía Suroeste Sevillana, nos podemos acercar a la realidad natural de nuestra comarca, una realidad probablemente marcada por nuestra historia común, historia que debemos seguir escribiendo desde el convencimiento de que con la educación, la concienciación y la sensibilización hacia el respeto de nuestro entorno, hacia el uso racional de los recursos naturales de los que dependemos, podemos llegar a dejar a nuestros hijos un medio ambiente, por lo menos igual al que heredamos de nuestros padres.

 

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La Serranía Suroeste Sevillana: Campiña y Sierra Sur

El carácter propio de los territorios que se unen bajo la denominación de Serranía Suroeste Sevillana reside en dos grandes unidades morfoestructurales y de paisaje claramente diferenciadas: la Campiña y la Sierra Sur. Mientras que la Campiña está formada por materiales del Terciario y del Cuaternario, constituidos fundamentalmente por margas y margocalizas, los materiales que integran la Sierra Sur son en su mayoría del Triásico, correspondiéndose con margas yesíferas, calizas y margocalizas, siendo parte de la Subbética Andaluza que toma contacto con la depresión del Guadalquivir.

Los procesos geológicos junto a la naturaleza propia de los materiales han ido conformando un relieve suave y alomado en la Campiña, resultado de la casi ausencia de plegamientos; y un relieve abrupto y joven, en la Sierra Sur, consecuencia de los pliegues y levantamientos que durante el Terciario la conformaron. De forma consecuente, las características y estructuras que los distintos territorios han ido adquiriendo, han determinado la capacidad de los mismos para los distintos usos que de ellos podía hacer el ser humano. Mientras que los suelos en la Campiña poseen una excelente o buena capacidad de uso, donde predominan los cultivos herbáceos y leñosos, en las zonas serranas la capacidad pasa a ser moderada dándose una mayor proporción de zonas forestales o dehesas, junto con otras utilizaciones no agrarias. Estos diferentes usos, paralelamente, han provocado que los espacios naturales sean más abundantes y estén mejor conservados en las zonas serranas que en las zonas campiñesas donde los procesos de antropización han alterando profundamente los ecosistemas previamente existentes.

 

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Mientras que en la liviana Campiña el girasol, el trigo y el olivar definen el paisaje al viajero, conforme nos desplazamos hacia el sur, es el olivo y la dehesa quienes perduran ante el incipiente relieve, hasta que ya en las estribaciones de la subbética nos dejamos rodear por la naturaleza mediterránea, formando todo un conjunto la variabilidad de formas geológicas con la diversidad de especies de fauna y flora. Únicamente el Corbones y el Guadaira osan romper el paisaje campiñés, rasgando la silueta de los cultivos y regalando la riqueza natural que comparten desde sus inicios con las altas tierras serranas.

 

Francisco Conejero Perea es autor de Espacios Naturales en la Serranía Suroeste Sevillana, una edición del Grupo de Desarrollo Rural Serranía Suroeste Sevillana (2006), coordinada por Fernando J. Alcaide. Fotografías de Manuel Gil, Adolfo Garcerán y Enrique Gordillo.

 

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