«Lo que no se comunica no existe»
Gabriel García Márquez

Hinojo

Nuestra flora | José Pérez Dávila

Foeniculum vulgare (Hinojo).

Familia: Umbeliferas.

Su nombre: Foeniculum viene del latín funiculus = hilillos por la forma de sus hojas o de foenum también del latín = heno por su olor. El nombre específico de vulgare se refiere a común, vulgar.

En el lenguaje de las flores significa fuerza y merito, aunque en la Edad Media, regalar hinojos significaba adulación.

Origen: Es originaria de Asia Menor y el Mediterráneo, aunque hoy se encuentra extendida en muchas zonas del mundo.

Descripción: Planta bianual o perenne, aromática con tallos verde claro estriados con muchas ramas. Raíz blanquecina. Hojas alternas, plumosas, con foliolos agudos, filiformes. Flores amarillas en umbelas terminales con largos peciolos. Frutos en aquenio, oval, amarillo verdoso.

Florece a partir de junio y sus frutos a finales de verano y en otoño.

 

Hinojos en Pozo Amargo y Esparteros.

 

Exigencias: Prefiere lugares soleados, secos, bien drenados, pedregosos y calcáreos, no soporta los suelos arcillosos, desde el nivel del mar hasta los 1000 m.

Crece en los setos, bordes de campos de cultivos, eriales y laderas pedregosas.

No puede ser cultivado junto a cilantro, alcaravea, ajenjo y eneldo pues pueden presentar alelopatía.

Es cultivado en Egipto y Turquía

Usos: Su aceite esencial  que contiene estragol, una sustancia alucinógena y algo afrodisiaco.

En el norte de África consideran afrodisiaco sus frutos.

Proporciona un tinte amarillo.

Con las semillas molidas se hacen vahos que abren y limpian los poros faciales.

Se fabrica un tónico cutáneo.

Su infusión para ojos cansados, mezclada con yogurt y arcilla para mascarilla facial contra las arrugas, pecas e impurezas de la cara.

Su aceite esencial, que se encuentra sobre todo en las semillas, es obtenido por destilación, es usado en perfumería.

Sus semillas masticadas refrescan el aliento para evitar la halitosis.

Ha sido usado en la cocina desde hace más de 2000 años.

De sus frutos se ha obtenido anises,  trituraos para aromatizar la ginebra y con sus raíces se aromatiza una antigua bebida inglesa conocida como “sack”.

Las vainas de sus hojas se consumen crudas, en ensaladas o verduras, el bulbo como hortaliza.

En Italia, se comen pelados en ensalada con vinagre y pimienta le llaman “cartucci”.

Es famosa la miel de hinojo.

Junto al eneldo para condimentar pescados, ensaladas, verduras y sopas.

En Túnez es utilizado para aromatizar el cuscús.

En África se añade al pan y a platos de pescado.

Su semilla, por su fuerte olor a anís se usa en popurrís culinarios.

En Galicia, cuecen las castañas con hinojo.

Para aliñar las aceitunas.

En Álava prepara las aceitunas con hinojo, ajo y guindillas.

Forma parte de muchos platos típicos como son habichuelas con hinojo de Jerez de la Frontera, lubina a la provenzal en Occitania (Francia), o Garam masala de Cachemira en la India.

Sus frutos se usan como condimento.

Sus semillas se emplean como especias en el pan, galletas y tortas.

En la cocina es un acompañante típico de los platos de pescado, también se toman acompañando a huevos, en pastel de manzana, y se obtiene de él un vinagre, usado en el curri y en embutidos italianos, acompaña en platos a quesos y patatas.

En bolsitas aromáticas.

Como ornamental en jardines.

En la preparación de ramos de flores se le suele utilizar como acompañante dando un aspecto de velo.

Sus frutos en el baño son relajantes.

Al cortarlo suelta un líquido que es empleado como cola e insecticida contra las garrapatas.

 

 

Propiedades medicinales: Probado científicamente es su uso para tratar la inflamación de vías respiratorias y trastornos gastrointestinales. Los frutos y su aceite esencias son antiespasmódicos, tranquilizantes y destruye bacterias.

Su principal virtud es carminativa aliviando los dolores intestinales provocados por gases y   es aperitiva, favorece el apetito por lo que se ha empleado en anorexia.

Es expectorante bronquial.

Su fruto hace que las madres lactantes aumenten la secreción de leche.

Su infusión se usa en lavados oculares para los ojos cansados, conjuntivitis al igual que el glaucoma y orzuelos. Además de curar los ojos, su raíz se considera útil en enfermedades renales por ser diurética.

Su aceite esencial concentrado es tóxico, pudiendo provoca convulsiones epilépticas, nauseas, vómitos e incluso edema pulmonar.

Su esencia tiene propiedades bactericidas y protege de los insectos.

Puede provocar en algunas personas dermatitis de contacto y fotosensibilización.

Laguna nos dice: “echar el hinojo en adobo, su zumo colocado en los ojos clarifica la vista, y en los oídos mata los gusanos que allí se engendran”.

Tiene las mismas propiedades del anís: tratamiento sintomático de problemas digestivos como flatulencias, dolor de estómago, cólico, trastornos espásticos del intestino, catarro de vía superior, así como bronquial y antitusiva.

Antifúngico y espasmolítico, alivia el vientre hinchado.

Reduce el colesterol, es antioxidante; por ser rica en hierro es muy útil en las anemias, ayuda a aliviar los dolores de la menstruación, y se ha usado contra la impotencia.

Combate problemas del intestino delgado y grueso, al disminuir el gas, aliviando el dolor en el Colon irritable.

Componentes: Los frutos contienen furanocumarias.

Su aceite esencial contiene entre un 60 a 80 % de anetol, un 15 % de  fenchona, 10 % de estragol (que es alucinógeno), 5 % de alfa pineno, 2´5 % de limoneno, canfeno betapineno, sabineno, mirceno, alfa-felandreno,  cis-ocimeno, para-cimeno y alcanfor.

Hojas: glucuronidos de flavoides.

Frutos: glúcidos, lípidos, proteínas, beta-sitosterol y cumarinas.

Raíz: cumarinas, como la umbeliferona y el bergapteno.

Historia: Es una de las plantas utilizada como medicina más antigua, ya que lo hicieron los antiguos egipcios y romanos.

El hinojo, junto a otros componentes, figura en una receta egipcia del siglo II para tratar problemas de estómago.

Plinio le tenía mucha estima y la usaba en más de veinte remedios, incluso para frotar y limpiar los dientes.

Columela, nos explica cómo lo conservaban los romanos: una vez marchito, lo troceaban y lo guardaban con vinagre y salmuera.

Los romanos lo utilizaban como ornamental en sus jardines.

Tito Livio nos cuenta que en el siglo II, en Roma, se celebraban bacanales secretas en el bosque de Stimula (junto al Tíber), donde utilizaban un falo de tallo de hinojo, lo que provocó un gran escándalo y su prohibición.

Pio Font Quer, nos cuenta que fue muy usado en la Edad Media. Los monjes benedictinos lo llevaron del Mediterráneo a Europa Central, donde no lo conocían.

Sus virtudes curativas le dieron fama en las farmacopeas medievales.

Tuvo tanta importancia en la Edad Media que Carlomagno lo incluyó en “Capitulare de villis del curtis imperii”, ordenando que se cultivase junto a otras hierbas en todos los campos.

Tras el Descubrimiento de América, los españoles lo llevaron al Nuevo Mundo donde hoy se ha asilvestrado, sobre todo en la Pampa argentina.

En el siglo XVIII se conservaban los cogollos en almíbar y se consumían con azúcar y almizcle como postre.

Leyendas y tradiciones: Según Graves, la importancia mítica del hinojo se debe a su uso para transportar el fuego sagrado.

Cuningham nos cuenta como en representaciones clásicas, se observa las ménades del cortejo de Dionisio llevando antorchas con hojas de hinojo.

En el siglo XII, Ildegarda de Bilden, abadesa benedictina, recomendaba su jugo para ungüento de los ojos y para los testículos hinchados; las semillas bebidas con vino, para frenar la locura.

En la Edad Media se creía que traía desgracias y existía el dicho: “sembrar hinojo es sembrar pesar”.

Estuvo asociado al mundo de la brujería.

Fue utilizado como amuleto protector. “Los vaqueiros colgaban del cuello de la res una dómina (pequeña bolsa) con la cabeza de una culebra o hinojo, añil y sándalo; así protegía de los males de ojo que pudiera lanzar alguna bruja”.

Se la considera planta protectora del hogar, por lo que era colocada en la puerta de la casa colgada bocabajo, y así prevenía los hechizos y mal de ojo.

Era usado como verdura para facilitar la digestión, pero si era recolectado cerca de los cementerios, en lugar de aliviar, causaban cólicos provocados por las almas de los difuntos.

En Galicia se utilizan sus hojas para las cruces de mayo.

Bibliografía:

–          Atlas de botánica oculta de España y Portugal Enric Balasch, Yolanda Ruiz. Edit. Tikal.

–          Guía de Incafo de las plantas útiles y venenosas de la Península Ibérica y Baleares. Diego Rivera Núñez y Concepción Obón de Castro. Editorial Incafo

–          Gran enciclopedia de las plantas medicinales. Dr. Berdonces I Serra. Ed. Tikal.

 

 

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