Infraestructuras hidráulicas en la Campiña y Sierra Sur

La obtención de agua, una prioridad humana

Acueducto en Marchena

 

El agua es una de las necesidades vitales de la mujer y del hombre. En nuestra comarca, esta necesidad está acentuada por la climatología tan irregular que la caracteriza. Aún así se ha de diferenciar entre la comarca de la agricultura extensiva de secano dominante en la campiña y la zona serrana, con cursos de ríos y vegetación que permiten una mayor acumulación de aguas superficiales.

La obtención de agua ha sido una de las prioridades del hombre tanto en el medio rural como en el urbano. Agua tanto para uso doméstico como para el riego de los cultivos y el movimiento de los molinos, lo que ha supuesto una gran inversión de tiempo y esfuerzo para su acumulación y canalización. En la actualidad, la mayoría de estas infraestructuras están fuera de uso, pero para conocerlas podemos clasificarlas en:

 

Sistemas de captación de agua: pilares y abrevaderos, pozos, norias y fuentes

Son aquellos destinados a suministrar agua procedente bien de las salidas naturales del agua que manan de los propios cursos o de los acuíferos. Se localizan tanto en el medio rural (manantiales como el de Pruna o pilares…) como en los núcleos urbanos (fuentes). Han sido construidos bien por los propios agricultores y ganaderos para satisfacer las necesidades de su explotación,  bien por los ayuntamientos una vez instaladas las canalizaciones de agua corriente en los pueblos.

 

Fuentes públicas

Son lugares para el abastecimiento de agua tanto para las personas como para los animales. Pueden aparecer como complejos hidráulicos en los que se asociaba al lavadero público. Eran espacios de sociabilidad tanto femenina —fuente y lavadero donde lavaban o cogían agua para uso doméstico— como masculina —arrieros y pastores que llevaban su ganado a beber—, lugares de convivencia de ambos sexos. Algunas fuentes han sido conservadas y se han convertido en uno de los monumentos más significativos de la localidad.

 

Antiguo lavadero y acequia en Marchena
Antiguo lavadero y acequia en Marchena.

 

Pilares y abrevaderos para el ganado

Están asociados a las ya reseñadas fuentes y pozos periurbanos, como las citadas en la localidad de Morón, Montellano y Paradas. En la zonas rurales, se construyen sobre manantiales naturales como lo podemos observar en la localidad de Pruna y en San Ginés de Marchena, o se situaban en las mismas explotaciones rurales como el pilar de El Villar, La Rana de Morón o en el cruce de varias veredas sirviendo de zona de descanso para el ganado, como es el caso del Descansadero de Porcún en Marchena.

 

Pozo con brocal y pilar. Alcabalas Altas. Morón de la Frontera
Pozo con brocal y pilar. Alcabalas Altas. Morón de la Frontera.

 

Pozos

Están ubicados en los patios o inmediaciones de los edificios del medio rural (cortijos, ranchos, haciendas…), en el centro de la explotación o en las viviendas de particulares. Se realizaban ante la imposibilidad de acceder a un recurso natural o manantial. Pueden llevar garrucha o polea para elevar el cubo de agua, como es el caso del pozo del Caserío de la Niña en Marchena. Para evitar la descomposición del agua los pozos se cubren con una cúpula y su correspondiente puerta, como El pozo de la Charca del Manantial del Huerto de la Copa en Marchena y Las Bodeguillas en La Puebla de Cazalla. Sin embargo, la mayor diversidad de pozos cubiertos la podemos observar en Arahal, donde se pueden ver encalados o en basto, semicirculares, piramidales o en forma de cilindro.

 

Pozo con pilar en Aldehuela Alta, Montellano
Sistema de captación de agua en las edificaciones rurales. Pozo con pilar en Aldehuela Alta, Montellano.

 

Norias

Según Madoz en Morón de la Frontera «se regaban las huertas con norias…». De esta manera, pues, cuando los pozos disponían de agua suficiente podían transformarse en norias mediante la colocación de un brocal y un sistema metálico al que se le incorporaba los cagilones o ardacuces, y que permitía la elevación del agua a partir de la energía transmitida por un animal (mulos o burros). Es la denominada noria de sangre.

El descenso de los acuíferos o su sustitución por motores de bombeo han conducido a su total desaparición. Aún así, en la comarca podemos ver algún ejemplo. Son los casos de las norias de los cortijos de Vista Alegre, Cobatilla y Palmarete en Marchena. En este último aún se puede observar el camino que recorría el animal, la rueda de agua o vertical que servía para elevar los cagilones y el mayal o palo del que tiraba la bestia.

 

Noria de sangre en La Cobatilla, Marchena
Noria de sangre en La Cobatilla, Marchena. Permitía la elevación del agua a partir de la energía transmitida por el animal.

 

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Sistemas de distribución de agua: acequias, acueductos y complejos hidráulicos

Se utilizaban para llevar el agua a un lugar de cultivo determinado o a un molino de agua. Supone una transformación del paisaje adaptándolo a las necesidades del riego, culturizando el paisaje ya que el regadío supone una cultura específica que aparece sujeto por las tramas de las acequias.

Pueden presentarse como complejos hidráulicos de huerta con pozo, alberca, acequias y acueductos que podemos observar en de terminadas explotaciones, sobre todo de la localidad de Arahal, como el Cortijo Patas Largas, La Huerta de la Monjas, con pozo visigodo llamado pretil y pozo y fuente con acequia de distribución en la hacienda La Mata.

Acueductos de agua exentos en el medio rural, los podemos ver en Pruna, en La Nava de Morón, y en La Junquera y La Platosa (pilar y acueducto) en Marchena. En Molino Nuevo de Morón también podemos ver un acueducto de agua construido en ladrillos.

 

Huerta de las Monjas en Arahal
Sistemas de distribución de agua. Complejo hidráulico de huerta con alberca y acequias. Supone una transformación del paisaje adaptándolo a las necesidades del riego. La Huerta de las Monjas. Arahal.

 

Sistemas de acumulación: albercas, embalses, azudas o zúas, estanques y aljibes

Se construyen cuando no existen aguas superficiales suficientes, son inaccesibles los acuíferos y es necesario retener el agua para su uso agrícola y ganadero. Forman parte del paisaje rural de la comarca. Para ello, la aguas se acumulan en zonas deprimidas,  charcas, o se construyen expresamente depósitos en lugares adecuados para proceder al almacenamiento de aguas de lluvia o del curso del río.

Los más frecuente son las balsas que servían para acumular agua para el regadío de los productos de huerta y arbolado. El ejemplo lo podemos ver en Paradas. Sus dimensiones pueden variar, desde la pequeña alberca de huerto hasta el embalse de La Puebla de Cazalla.

Así mismo, también se construían las zúas, azudas, azudes o presas, que recogían las aguas de ríos o de lluvias para los sistemas de acequias, o para acumular el agua necesaria y posteriormente derivarla hacia la acequia del molino, que se encargaría de hacer girar el rodezno del molino harinero. Es el caso de la acequia de El Boticario en Arahal.

 

Alberca en huerta. Paradas
Sistema de acumulación de agua para uso agrícola y ganadero. Alberca en huerta. Paradas.

 

Fuente: Patrimonio Etnológico y Actividades Tradicionales en la Serranía Suroeste Sevillana. (Ed. Asociación Serranía Suroeste Sevillana, Grupo de Desarrollo Rural).

Texto de María Luisa Melero Melero. Fotografías de Tres Fotógrafos. En la imagen de cabecera: acueducto en Marchena, carretera Lantejuela – Écija.

 

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