Jorge Gallego presentó en Morón el libro «El niño y el cofre»

Un cuento infantil de Paco Ortega Vilches

El niño y el cofre de Paco Ortega

El sistema es imperfecto, este capitalismo atroz hace aguas a veces poniendo delante de ti cosas imposibles de comprar con dinero.

Y ayer me guardé una de esas en el cajón de mis recuerdos: hacer feliz a un amigo. Me lo transmitió Paco Ortega Vilches en la presentación de su libro El niño y el cofre. Me invitó a acompañarlo en la mesa ¡y eso fue un regalazo! Y lo mejor de todo, él sintió que mis palabras reflejaron sus motivaciones para escribir esta obra y se sintió arropado.

Les recomiendo que no dejen de leer este libro, ilustrado también por él mismo, dirigido a niños pero con un mensaje que no dejará indiferente a los mayores. Les dejo la presentación que hice el 14 de diciembre pasado en la Casa de la Cultura de Morón de la Frontera.

 

PUBLICIDAD
Disal

 

Buenas tardes a todos: niños, amigos y familiares.

Mi agradecimiento personal y en nombre del autor de este libro que presentamos hoy por su asistencia a este acto. Es bueno para la cultura que este tipo de eventos cuenten con afluencia de público para que se visualice el interés de la gente y nuestros niños, que son a los que va dirigida esta obra, vean como algo normal la creación artística, en este caso plástica y literaria al mismo tiempo; y perciban la importancia de la creatividad como vehículo de desarrollo personal y social.

Ya que en los últimos tiempos las enseñanzas artísticas están sufriendo recortes muy importantes en la educación reglada y no se potencia este factor en nuestros jóvenes, debemos ser nosotros, los padres, los que eduquemos en este sentido y le demos la importancia que tiene. Recordemos que la creatividad es la que mueve el mundo, la que hace cambiar las cosas y avanzar socialmente; y la actividad artística es el mejor ejercicio para desarrollarla y aplicarla a otros campos.

 

El niño y el cofre, de Paco Ortega

 

Antes de hablarles del autor y la obra permítanme mostrar mi agradecimiento a Paco por su invitación. Me hace sentir muy especial haber sido elegido para acompañarlo en este día tan importante para él y su familia. La amistad que nos une desde aquellos tiempos en la facultad de Bellas Artes se afianza hoy y me lleva más cerca de ti. Gracias amigo.

No creo que sea yo la persona que deba hablaros de quién y cómo es Paco, puesto que la mayoría lo conoceréis mejor. Sí os puedo contar su faceta creativa y sus inicios, ya que los compartí con él en la facultad, donde nos conocimos e hicimos piña junto a otros compañeros, en especial con nuestro amigo Pablo Andreu, con el que formábamos un trío inseparable. Nos unió ese carácter común de los que han nacido en un pueblo. Nos sentíamos un poco lejos de los egos que suelen acompañar a los que se creen artistas y compartíamos la sencillez y el amor por lo que hacíamos, nuestras ganas de aprender y de divertirnos de forma sana. Paco ya destacaba por su carácter amable y, aunque reservado y tímido, se abría completamente a sus amigos y siempre estaba dispuesto a ayudar en lo que se le pidiera.

 

El niño y el cofre, de Paco Ortega

 

 

En lo artístico, lo que más me llamaba la atención de él era la sensibilidad que tenía a la hora de abordar cualquier trabajo, ya fuese dibujo o pintura. Esa sensibilidad de la que hablo la mostraba en cualquier ejercicio, se veía en lo manual, en la forma de aplicar el color, en el trazo o en la mancha. Simplemente volcaba su personalidad sobre lo que hacía, que es lo que hacen los grandes artistas, creando un sello que puede ser identificado por todos.

Y ese sello lo he visto en este pequeño libro que presentamos hoy, titulado El niño y el cofre, desde la primera página. En la aparente simplicidad de las ilustraciones; en los grandes espacios vacíos que simulan los paisajes donde se mueve el personaje, creados con ese gran conocimiento del espacio que le permite al autor simplificar hasta el límite los planos. Pero debo admitir que lo que más me ha sorprendido es su forma de escribir, lo que nos cuenta. Esta faceta la conocía menos.

 

PUBLICIDAD
Ángela Centro de Estética

 

Paco ha asimilado la experiencia de ser padre y pretende transmitir a sus hijos, Pablo y Julia, un legado, una revelación, una forma de entender el mundo y unas claves que les sirvan para afrontar la vida con un carácter desprendido de lo material y lo accesorio. Con una historia corta, sencilla y marcada por la inocencia y la ilusión de la infancia, transmite unos valores esenciales que en la actualidad se tambalean y son sustituidos por otros menos humanos y más marcados por la sociedad de consumo en la que vivimos, cada vez más deshumanizada. Aunque sobre todo, El niño y el cofre habla de la superación personal, de no ponernos barreras, saber cuáles son nuestras virtudes y ver que los límites nos los ponemos nosotros mismos en muchas ocasiones, siendo nosotros mismos los únicos capaces de romperlos.

Me da la sensación de que Paco, en este libro, ha vuelto a su patria; a esa patria especificada por Baudelaire como “su infancia”, definición que Miguel Delibes amplió diciendo que “la infancia es la patria común de todos los mortales, de ahí que el lector se identifique por completo con un personaje infantil sea de donde sea”. Y Paco ha sido muy inteligente al hacer memoria y resumir sus años de niñez, desubicando al personaje y universalizando el contenido. Ha logrado escribir una historia común a todos y claramente nacida de una vida sencilla, aunque repleta de valores afectivos. Lo veo ahora a él como os contaba al principio, como aquel chaval de pueblo que conocí en la facultad, aunque más maduro y capaz de transformar su experiencia en enseñanza para sus hijos y todos los niños que lean este cuento.

 

El niño y el cofre, de Paco Ortega

 

La infancia ha quedado reflejada por grandes autores que han hablado sobre ella o, directamente, han escrito para los niños. Me vienen a la cabeza al leer este cuento otras grandes historias, quizá más cargadas de épica y fantasía como Mil leguas de viaje submarino de Julio Verne o El Principito de Antoine de Saint. Pero lo que más me ha evocado son las grandes obras de autores españoles, como algún poema de Miguel Hernández, o canciones como Mi niñez de Serrat. Pero sobre todo me traslada a una canción titulada El niño que miraba el mar, de Aute, en la que el autor tiene una conversación con el niño que fue. Y yo veo a Paco mirando a ese niño, que no miraba al mar sino a la campiña desde su azotea, como cuando pintó ese cuadro desde allí, y preguntándole qué quiere ser de mayor. Por eso me despido de ustedes con la letra de esta canción que identifico conmigo mismo y, sobre todo, con mi amigo y su inspiración para escribir este libro.

 

PUBLICIDAD

 

Cada vez que veo esa fotografía
que huye del cliché del álbum familiar,
miro a ese niño que hace de vigía
oteando el más allá del fin del mar.

Aún resuena en su cabeza el bombardeo
de una guerra de Dragones sin cuartel,
su mirada queda oculta pero veo
lo que ven sus ojos porque yo soy él.

Y daría lo vivido
por sentarme a su costado
para verme en su futuro
desde todo mi pasado
y mirándole a los ojos
preguntarle enmimismado
si descubre a su verdugo
en mis ojos reflejado
mientras él me ve mirar
a ese niño que miraba el mar.

Ese niño ajeno al paso de las horas
y que está poniendo en marcha su reloj
no es consciente de que incuba el mar de aurora
ese mal del animal que ya soy yo.

Frente a él oscuras horas de naufragios
acumulan tumbas junto al malecón
y sospecha que ese mar es un presagio
de que al otro lado espera otro Dragón.

Y daría lo vivido
por sentarme a su costado
para verme en su futuro
desde todo mi pasado
y mirándole a los ojos
preguntarle enmimismado
si descubre a su verdugo
en mis ojos reflejado
mientras él me ve mirar
a ese niño que miraba el mar.

Jorge Gallego.

 

PUBLICIDAD

 

Paco Ortega Vilches (Sevilla, 1979) vive en Morón de la Frontera y trabaja como diseñador desde hace más de 10 años. Ideó El niño y el cofre como un cuento para sus hijos, sin ninguna pretensión artística o literaria, pero ha resultado ser una experiencia preciosa que quiere volver a repetir. De hecho ya está trabajando en otro.

El niño y el cofre es un libro muy visual, donde las ilustraciones son las protagonistas. Tiene una historia sencilla que cuenta el viaje de un niño por el mundo con un pequeño cofre que va llenando de sentimientos negativos que encuentra en su trayecto; un niño que sueña con volar algún día sobre una estrella.

El niño y el cofre (Ediciones En Huida, 2016) está disponible en Librería Romero (Pozo Nuevo, Morón) y www.edicionesenhuida.es

 

One thought on “Jorge Gallego presentó en Morón el libro «El niño y el cofre»

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *