Entrevista con José María Mármol

Actor (Morón de la Frontera, 1957) de Almazara Teatro

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Con él tirando del carro, y cinco años después, Almazara Teatro recupera su actividad escénica y una misión: continuar la labor que inició el recordado director Isidoro Albarreal.

Fotografía de Jesús Carrasco.

 

¿Qué relación tenías con Isidoro Albarreal?

Bueno, yo lo conocía antes de hacer teatro en Almazara, cuando él estudiaba arte dramático en Sevilla. Éramos colegas de vernos después de soltar las novias, a finales de los 70. Y esa amistad se mantuvo hasta su último día, cada vez más hermanados. Colegas, compañeros de teatro y con gustos comunes. Había una gran simbiosis entre nosotros. Nunca tuvimos una nota discordante y eso nos permitió hacer teatro, juntos, desde 1982, prácticamente durante toda la trayectoria de Almazara.

 

¿Cómo llegas a Almazara?

El mundo de las tablas me ha gustado desde niño. La primera vez que subí a un escenario fue con 9 años, como presentador del Festival de la Canción Blanca, en los Salesianos. Después, en la adolescencia, y relacionado con los movimientos políticos contrarios a la Dictadura, descubrimos que la interpretación era una buena manera de llegar a la gente. Al teatro se va de una manera más espontánea que a una manifestación. Participé en una obra que se llamó El mercado, y nos dirigió un religioso del colegio salesiano, que yo creo que no sabía lo que estaba haciendo.

Más tarde, y conociendo mi interés por el teatro, Isidoro me pidió que hiciera un personaje, Alcantor, en Casamiento a la fuerza, de Moliere. Esos fueron mis comienzos. Y hasta hoy.

 

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Miguel Guardado y José Mª Mármol en Casamiento a la fuerza. IES Fray Bartolomé. Morón, mayo de 1982.
Fotografía cedida por Miguel Guardado.

 

La parábola del depósito de agua es parte de un libro titulado Igualdad, escrito por Edward Bellamy a finales del siglo XIX. Conocida aquí como El mercado, tuvo cierta repercusión en su tiempo.

Sí, tuvo una trascendencia política importante. A raíz de su representación, los partidos se dieron cuenta de que el teatro podía llegar a las masas. Creo que esta obrita está en el origen, pasado el tiempo, del grupo Joven Labranza, donde no participé, aunque conocía a la gente que lo formó.

 

¿De qué obras, entre las muchas de Almazara, guardas mejores recuerdos?

Con La historia del mono que se convirtió en hombre (1985) el público salió muy satisfecho, contento. Participó un grupo local de rock, Cremallera. Sin ser un musical gustó mucho aquel montaje, muy distinto a las anteriores. Luego, como trabajo de actores del que me siento muy satisfecho, te diría Ella, de Jean Genet, en 1990, una obra importante por su dificultad, de la que todos los que intervenimos nos sentimos muy orgullosos de haberla representado.

Al año siguiente tuvo mucha repercusión Señor Mockinpott de Peter Weiss. Fue muy amena, divertida, pero casi me cuesta entonces salir de Almazara, por la complejidad enorme que tenían los cambios de escena. El estreno, en Los Palacios, fue horroroso. Yo le dije a Isidoro —sin pelearme con él, evidentemente, que no lo he hecho nunca— que me retiraba del teatro. Le digo: «si este es el teatro que vamos a hacer, no hago más teatro en mi vida». Menos mal que hubo quien se hizo cargo de organizar los cambios de escena, que eran muchos. La segunda actuación salió perfecta y disfrutamos la representación. Creo que Mockinpott marcó un punto de referencia en nuestra trayectoria, y llegó más gente joven a hacer teatro con nosotros.

 

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Juan Sucilla y José Mª Mármol en Sr. Mockinpott . Mairena del Alcor, 27/11/1992.
Fotografía: Archivo Almazara Teatro.

 

La última obra que hiciste con Almazara fue La soledad del guardaespaldas, en 2010.

Isidoro falleció en 2013 y a mí se me quitaron las ganas de hacer teatro. Pero entre marzo y abril pasado se organizaron unas jornadas sobre la trayectoria de Almazara —que fueron una especie de homenaje a Isidoro—
con dos exposiciones, varios encuentros sobre las actividades del grupo en la Peña El Siguerín, la Casa de la Cultura, una mesa redonda, y la proyección en el Teatro Oriente de un avance de documental sobre el grupo… Tras la inauguración de las jornadas en el Espacio Santa Clara, con un buen ambiente en los jardines de La Carrera, dos antiguos componentes de Almazara se ofrecieron a hacer un papel en algún montaje que pudiera hacerse. Esto me ayudó a recuperar el ánimo y comprender que no hay mayor reconocimiento a Isidoro —por lo que hacía dentro y fuera de los escenarios— que continuar con Almazara Teatro. Ahora bien, sin el empuje de estas personas yo sería incapaz de hacerlo.

 

¿Novedades en esta nueva etapa de Almazara?

Una novedad de esta etapa es contar con la dramaturgia, ojalá permanente, de Antonio Miguel Morales. En el
pasado hemos tenido muchas dificultades para adaptar obras que se adecuaran al número de actores y actrices disponibles en cada momento. Además no era fácil encontrar textos, ya publicados, de nuestro gusto. Seguramente con Morales, que es un autor de talento, vamos a disponer de obras a nuestra medida. Su primera entrega será nuestro próximo estreno y se llama La ciénaga.

 

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José María Mármol en la puerta del Teatro Oriente de Morón. Jornadas sobre Almazara Teatro. 5/04/2015.
Fotografía de Paco Arroyo.

 

¿Qué es La ciénaga?

El primer proyecto de Almazara Teatro en esta nueva etapa narra la desgraciada vida de un migrante extranjero y su relación con la sociedad a la que llega, la nuestra, en la que estamos inmersos. Entre otros temas, se aborda el temor de que los extranjeros usurpen nuestro espacio o nuestras vidas. Ya no doy más pistas. Si todo va bien, se estrenará el último fin de semana de enero de 2016 en el Teatro Oriente de Morón.

 

¿Y el elenco?

El grupo está formado actualmente por el citado Antonio M. Morales, Alonso Amaya, Mercedes Gil, José Castizo,
Pepa Tambora, Jacobo Vega y yo mismo.

 

¿Quién asume ahora la dirección? 

Se la ofrecimos a Alonso Amaya, que entró en el grupo cuando hicimos Pic-Nic de Fernando Arrabal, en 1986. Su experiencia y su formación lo cualifican para una tarea que ya había desempeñado con nosotros en las últimas obras.

 

¿Te has planteado dirigir alguna vez?

Mi papel en el teatro es el de mero actor, nunca he querido dirigir. Si acaso, sería un director de actores. De hecho a Isidoro lo dirigía yo en su construcción del personaje, como hago ahora con mis compañeros de La ciénaga.

 

¿Cómo van los ensayos?

Al comienzo del verano, Antonio M. Morales nos leyó las primeras líneas de La ciénaga, que entonces se llamaba Selva y Patria. Solicitamos, de nuevo, al Ayuntamiento un local donde ensayar. Mientras tanto, hicimos las primeras lecturas en casas y azoteas de algunos componentes.

A mediados del verano mantuvimos una reunión con Nieves Ortiz, todavía concejal de cultura, y nos dio la gran sorpresa: llevábamos treinta años pidiendo un espacio, y parece que ahora sí vamos a poder establecer nuestro lugar de trabajo en las antiguas oficinas de la Fábrica de Cemento, donde también se encuentra la Escuela Municipal de Baile Flamenco. Reconozco que el sitio es de nuestro total agrado. Reúne cualidades para los ensayos y la actividad de Almazara, y se lo agradezco al Ayuntamiento de Morón. Sin el local sería imposible estrenar una nueva obra.

No hay un ensayo que no pase por mi cabeza cómo se sentiría nuestro amigo Isidoro si estuviese aquí trabajando
con nosotros. Sé muy bien que estaría encantado y tan ilusionado como lo estamos el resto del grupo.

 

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Isidoro Albarreal y José Mª Mármol en La soledad del guardaespaldas. Teatro Oriente. 2010.
Fotografía de Antonio Ramos / Archivo Almazara Teatro.

 

¿Es este un buen momento para el teatro local?

No sé qué está haciendo Mantovani, ni si el Teatro de Los Corrales Andaluces tiene algún proyecto. Al margen de In Albis Teatro y la Compañía Desamor, dos grupos arraigados al IES Fuente Nueva y los Salesianos, la actividad teatral local está latente. Tras la experiencia truncada del Castillo de las Artes, parte de Trasto Teatro ha tenido que emigrar a Brasil. En Almazara, una vez repuestos de la pérdida de nuestro motor, esperamos estrenar en 2016. Pero la situación teatral no debe medirse por la cantidad de grupos activos actualmente, sino por la voluntad y las ganas que tengamos de hacer teatro. Posiblemente, las razones por las que no haya más teatro en Morón tengan más que ver con la falta de medios que con las ganas.

Lo que sí está claro es que Almazara Teatro vuelve con mucha ilusión y el deseo de que este proyecto sea para mucho tiempo. Me encuentro muy a gusto trabajando con este nuevo equipo y, naturalmente, cuento con que no me dejen tirado.

 

¿Sigue siendo Almazara Teatro un grupo abierto?

Sí, siempre que la entrega sea equivalente a la que estamos poniendo. Partimos de la base de que en un grupo de teatro aficionado como el nuestro, las cosas sólo salen a base de trabajo, y aquí el estrellato no sirve para nada.

 

¿Estás viendo teatro? ¿Qué te parece lo que se está programando?

No. Ya digo que se me quitaron las ganas de hacer teatro. Y de verlo. De todas formas, comprendo que, salvo
excepciones, el teatro que viene es muy comercial. Sí fui a ver a Leo Bassi, Estrella sublime, me quedé con ganas de El Brujo…, pero soy delicado para ver teatro. No me lo trago todo.

 

¿Como espectador qué teatro te ha gustado?

Hace unos años viajábamos mucho para ver teatro. Yo siempre he tenido dos grupos favoritos, los dos catalanes: Els Joglars y Comediants son maestros para nosotros, hasta tal punto que los montajes callejeros que hacíamos como Almazara en Carnaval estaban ciertamente influenciados por ellos, por los fuegos y toda la historia. Por otro lado está La Zaranda, que son de Jerez, un espejo en el que nos hemos mirado muchas veces para la construcción de nuestros personajes.

 

La Zaranda

La Zaranda. Teatro Inestable de Andalucía la Baja. El grito en el cielo. Foto: Facebook de La Zaranda. 10/2015

 

Parece que la segunda edición del Festival Internacional de Artes Escénicas Isidoro Albarreal ya tiene fecha.

Sí, en una céntrica azotea, durante el descanso de una lectura de La ciénaga, hablamos de las dificultades que encontraría Trasto Teatro —dispersos hoy por el mundo— para sacar adelante un festival de esas características, y decidimos proponerles una suma de esfuerzos para dar continuidad a la acertada iniciativa que tuvieron el año pasado, y que aquella ardua tarea no cayera en saco roto. Barajamos abril y mayo de 2016 como nueva fecha del Festival. Queremos traer dos compañías internacionales, pero contar también con algún grupo de nuestra comarca, donde por cierto hay bastante donde elegir: El Traspunte en Olvera, Al Alba en Osuna, El Zardiné y El Unicornio en Arahal, los grupos de La Puebla y El Saucejo, etc.

 

Perfil de Almazara Teatro en Facebook.

 

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