José María Sánchez Reviriego, alcalde de Olvera (I)

Al sur del sur | Juan Antonio del Río Cabrera

José María Sánchez Reviriego, alcalde de Olvera (I)
Un artículo de Juan A. del Río Cabrera en la sección «Al sur del sur»


Premios Candil de Oro 2017

 

El trabajo de investigación que culminó con este artículo ha servido de base al homenaje que está gestionando desde hace años el Ayuntamiento de Olvera. Próximamente se le pondrá el nombre de José María Sánchez Reviriego y una placa a una plaza del casco antiguo.

En la ciudad de Olvera, diócesis de Málaga y provincia de Cádiz en ocho de diciembre de mil novecientos. Yo, don Rafael Salgado Martínez, presbítero coadjutor de la parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación, única de esta ciudad, bauticé solemnemente a un niño a quien puse por nombre José María de la Santísima Trinidad, hijo legítimo de don Juan Sánchez Menese, natural de Morón, provincia de Sevilla, y de doña Encarnación Reviriego Ramírez, de esta naturaleza y casados en esta parroquia. Abuelos paternos don Francisco Sánchez Torres y doña Dolores Menese Delgado, naturales de Pruna, y maternos don Pedro Reviriego Troya, de ésta, y doña Catalina Ramírez Romero, natural de Pruna. Declaró su padre que nació el día cuatro a las cuatro de la tarde en calle de Río Rosas y que no había tenido otro de este nombre. Fueron sus padrinos don Pedro Villalba Reviriego y su hermana doña Encarnación, solteros, a quienes advierto el parentesco espiritual y obligaciones contraídas, y testigos don Evaristo Pérez Cruces y don Francisco Pernía Gómez, de esta ciudad. Y para que conste autorizo la presente fecha sit supra” [1].

Este niño, José María Sánchez Reviriego, llegaría a convertirse con el tiempo en el personaje político más importante de Olvera, a ser el alcalde más influyente durante la Segunda República, y a llevar una vida tan novelesca y variada como el origen de sus ancestros, muy corriente entre la clase alta de las localidades serranas [2].

Sus hermanos fueron Juan Miguel, Dolores, Carmen y Remedios. Las mujeres se casaron dentro de la misma clase social. Dolores Sánchez Reviriego, que murió en 1975 [3], con Jerónimo Troya Castro, el juez manco de principios de los años treinta, luego director de la oficina en Olvera de la Caja de Ahorros de Ronda [4]. Carmen con el director de la oficina de correos. Y Remedios con Gabriel Zambrana Verdugo, Capucha, que aparecerá después en este texto.

 

Hermanas Sánchez Reviriego
Hermanas de José María Sánchez Reviriego a principios del siglo XX.

 

El menor de cinco hermanos y segundo varón estudió durante varios años en Sevilla. Aunque no llegó a terminar sus estudios, desarrolló una gran afición por la poesía que cuajó en muestras como los poemas dedicados a sus dos hijos varones desde la prisión de Caravaca que aparecen en la segunda parte, al final de este artículo [5]. También aprendía los entresijos del negocio familiar de tejidos de sus padres, situado en la calle mayor de Olvera, conocida desde hace siglos como la calle Llana, en la que había nacido.

En 1927 parece que ha heredado parte de esta gran tienda. Según un anuncio en prensa José María Sánchez y Hermana siguen vendiendo tejidos, paquetería, quincalla y coloniales en El comercio más antiguo de Olvera, situado en la casa natal, en la calle Río Rosas (o Llana), 48 [6].

Meses más tarde José María Sánchez contrae matrimonio canónico en Setenil a los 26 años con Isabel Guzmán Anaya —una setenileña de 23 años también de clase alta pero de una familia más orientada al sector primario— el 18 de diciembre de 1927 [7]. De su unión van a nacer tres hijos: Juan, Isabel y José María, nacido este último a principios de 1937, ya en Setenil y con su padre huido. Isabel era cinco años mayor que José María y Juan ocho.

Alfonso Baena Fernández, Juez de Instrucción de Coín como ya lo había sido de Olvera, proporciona el 12 de mayo de 1943 información sobre José María en aquellos momentos. Alfonso ignora que el Sr. Sánchez Reviriego fuese destacado dirigente de izquierdas ni en el año 1931 ni a partir de esa fecha. El Sr. Sánchez Reviriego, como hijo de familia bien acomodada y de cierta relevancia en el pueblo de Olvera, fue hasta el indicado año persona políticamente derechista y fervoroso cristiano. Al proclamarse la República española dicha persona, sin perder su condición de católico, profesó ideario político republicano que, de momento, no puedo precisar la filiación partidista, pero indudablemente moderado y conservador, en cuyo ideario persistió al través de la etapa republicana, si bien en su última fase, al ser nombrado Alcalde-Presidente del Ayuntamiento de Olvera, evolucionó ligeramente hacia la izquierda, seguramente con el propósito de hacerse bienquisto de los elementos socialistas, para así poder dominarlos y contenerlos en sus acciones y desmanes, propósitos estos que fueron frustrados, pues en los últimos días del funesto régimen republicano y primeros del Glorioso Alzamiento, fue desbordado y dominado sin posibilidad de reacción autoritaria por parte de estos mismos elementos [8].

 

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Y Eduardo Escot Bocanegra, un cenetista olvereño que sobrevivió a Mauthausen y fue miembro del Comité que se hizo cargo de la defensa de Olvera, contestaba así a una pregunta sobre el alcalde Sánchez Reviriego:

—¡Ah! José María era muy importante, una personalidad muy importante. Un hombre inteligente y cultivado. Naturalmente, era de otra clase que la mía, porque ya sabes que sus padres eran comerciantes, tenían una tienda de tejidos, y luego se fusionó con él Capucha. Y era un hombre muy interesante, con mucha personalidad [9].

Estos atributos, educación y cierta riqueza, eran percibidos desde otros segmentos de la población como comunes entre los miembros de Izquierda Republicana:

Las diferencias socioeconómicas entre los ediles de los dos partidos de izquierda no ayudaban, precisamente, a su entendimiento. En julio de 1933 los socialistas alegan su “(…) condicion (sic) de proletaria, poca cultura y el hecho de ser obreros y tener que salir del pueblo (…)”. Sus coaligados, pertenecientes a la pequeña burguesía local, reconocen estos extremos y aseguran que ellos también viven de su trabajo [10].

Aunque también había diferencias socioeconómicas entre los afiliados a este partido y algunos pertenecían a una burguesía no precisamente pequeña, con más lazos foráneos de lo habitual en el pueblo. Por dar algunos ejemplos significativos había maestros de escuela (José Sepúlveda Padilla), propietarios de bares (Federico Hernández Villalba), aunque predominaban los comerciantes (Juan del Río Vílchez), prevaleciendo entre los dirigentes los de tejidos (el propio José María o sus cuñados Gabriel Zambrana y José Saenz Lozano), como también ocurría con algunos lerrouxistas destacados (Rafael Corrales Saborido). Eran componentes de esa clase media, basada en la relativa urbanización, centralidad comarcal y mayor reparto de la tierra que caracteriza a Olvera y que ha hecho que la secular polarización andaluza entre jornaleros y señores, señalada entre otros por Contreras, no haya sido históricamente tan acusada como en el conjunto de Andalucía Occidental [11].

 

Calle Llana en Olvera
Calle Llana en Olvera.

 

Olvera contaba con una población en los años treinta de más de 11.000 habitantes, unos tres mil más que en la actualidad, y era cabecera de partido judicial aunque, con la ralentización y posterior suspensión de las obras del ferrocarril, que se unía a la fortísima crisis del 29, los problemas de paro fueron de todas formas tremendos durante esa década. Otro indicio de dicha centralidad es el título de ciudad que tiene esta localidad desde el siglo XIX.

El panorama sociopolítico olvereño era, teniendo en cuenta estos factores, relativamente moderado. Así, desde la perspectiva sindical, contra la tendencia que imperaba en amplias zonas andaluzas, incluidas varias localidades próximas, la C.N.T. sólo contaba en 1936 con 80 militantes en Olvera. En cambio, la mayor organización ugetista, El Triunfo, tenía 1.150 afiliados, de los que no todos eran jornaleros, según fuentes orales. La otra agrupación de la U.G.T., Los Previsores, llamada erróneamente El Progreso en varias publicaciones, agrupaba de sobre todo a los pequeños propietarios y a los arrendatarios. La práctica sindical que atrajo a estos sectores, más moderada y legalista, convirtió a Olvera en la población con más arrendatarios ugetistas de la provincia.

Y, respecto a la configuración política local, en las elecciones generales del 28 de junio de 1931, 847 votos fueron para la coalición de republicanos y socialistas y 171, el 16.8%, para la derecha. Parecidos, pero aún más aplastantes a favor de la izquierda, fueron los resultados en la comarca.

En las de 1933, en cambio, factores como la desunión de la izquierda, la abstención anarquista, el voto femenino y los problemas religiosos inclinan los resultados a la derecha. En Olvera, la Candidatura de la Unión Ciudadana y Agraria de la provincia de Cádiz, uno de cuyos mítines en la localidad lo da José Antonio Primo de Rivera, consigue el 47.5% de los votos, los radicales el 15.8% y la coalición de izquierdas el 35.1%. Los comunistas sólo reciben un voto. La abstención fue aún más alta que la provincial, a su vez la más elevada de España, con el 62.73%, en contra del paralelismo señalado entre la escasa concentración de la propiedad, el bajo abstencionismo y la fuerte presencia del sindicalismo agrario ugetista, que dista mucho de cumplirse en Olvera y Torre Alháquime. No me extrañaría que una de sus causas fuera el miedo.

En febrero de 1936 el Frente Popular barre en la provincia. En Olvera consigue 2.452 votos, el 65.5%. El Frente Antirrevolucionario consigue 1.408 votos, el 36.5%, y José Antonio Primo de Rivera 11 votos.

 

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En las elecciones locales del 5 de abril de 1931 en Olvera salen elegidos 18 monárquicos (10 conservadores, 2 liberales y 6 clasificados como “otros”) y ningún republicano. Lo mismo ocurre en Algodonales, Torre Alháquime y tres poblaciones gaditanas más alejadas. Se debía a que “en las poblaciones donde el número de candidatos no superaba al de puestos a cubrir, aquéllos (sic) se convertían automáticamente en concejales, según lo dispuesto en el citado artículo [el 29 de la Ley Electoral de 1907]”, o sea, a estrategias heredadas del caciquismo. Las protestas fueron múltiples y el 14 de mayo se convocan nuevas elecciones en las localidades afectadas. Se celebran el 31 y en Olvera salen elegidos nueve republicanos autónomos y nueve socialistas, como ocurrió aproximadamente en la comarca.

La pertenencia política del gobernador complicaba aún más la problemática relación de los partidos en el Ayuntamiento. La minoría Radical Socialista, a la que solía pertenecer el alcalde, gobernó durante buena parte de la República con los socialistas, ya que no en balde era la única comarca gaditana en la que el número de concejales de estos, en las elecciones del 31 de mayo de 1931, se acercaba al de los republicanos. Pero las intromisiones de la derecha, sobre todo de los lerrouxistas, fueron constantes. En 1930, el gobernador impuso a un radical, Rafael Corrales Saborido, como tercer Teniente de Alcalde [12].

Un delegado del gobernador visita Olvera, en octubre de 1931, para investigar la gravedad de los hechos ocurridos en la huelga general de los obreros del ferrocarril y nombra a una Gestora Municipal, ya que cinco concejales de izquierda habían sido detenidos por agresión a la fuerza pública. Las detenciones causaron disturbios, en los que se utilizaron piedras y armas de fuego.

Días después, la Gestora aprueba por unanimidad protestar por la improcedente detención de los Señores Concejales que en la noche del ocho de los corrientes se hallaban pacíficamente, y uno de ellos (…) en funciones de autoridad, como primer Teniente de Alcalde, en el local del Círculo Republicano Radical Socialista [13]. Los detenidos eran Antonio Olid, Teniente de Alcalde, Gabriel Zambrana, que había dimitido como alcalde a mediados de año, José María Sánchez Reviriego, alcalde a principios también de 1931, Federico Hernández y Salvador Casanueva. La detención se produjo a punta de pistola, siendo el alcalde accidental Juan Baeza, y fue corroborada por el gobernador civil, González Taltabull [14].

El 3 de diciembre el gobernador disuelve a la Comisión Gestora, encabezada por Miguel Olid, y repone en sus puestos a los concejales, aunque la presión continuó.

 

José-María-Sánchez-Reviriego-y-Miguel-Olid
En Madrid en 1935 junto a Miguel Olid Bocanegra, también concejal por Izquierda Republicana. Habían viajado desde Olvera, con otros afiliados al partido como Juan del Río Vílchez, a un mitin de Manuel Azaña, probablemente al que dio en el campo de Comillas. José María es el de la izquierda.

 

En julio de 1932 el alcalde republicano, José María Sánchez Reviriego, también repuesto en el cargo, daba a conocer un telegrama publicado en los periódicos de la derecha ABC y La Unión, dirigido al diputado radical por la provincia Santiago Rodríguez Piñero, que informa tendenciosamente sobre los sucesos acaecidos en la noche del miércoles en que, cual todos saben [el alcalde] fue injustamente provocado y amenazado con un arma. La versión de los hechos que proporcionaba el telegrama era que habían sido detenidos a punta de pistola algunos militantes del P.R.R., por orden de alcalde y otros radicales socialistas [15]. Se formuló una querella criminal contra sus autores y se comunicó la versión municipal a las autoridades, el diputado y los periódicos citados, pero los fines, desprestigiar al partido, ya habían sido en buena parte conseguidos.

La nota que proporcionaba el ABC era la siguiente:

El diputado radical Sr. Rodríguez Piñero ha recibido el siguiente telegrama, el cual, según nos dijo, puede ser motivo de una interpelación al ministro de la Gobernación. Dice así:

“Anoche, alcalde Olivera, que su habitual estado es la borrachera, acompañado secuaces suyos radicales-socialistas, provistos pistolas, detuvieron nuestros amigos Corrales y Sala, que continúan cárcel, entrando en nuestro Círculo dando mueras radicales, rogándoles nos amparen; también acudimos jefe radical Sr. Lerroux. -Firman Pérez Olid y Salas Guarino” [16].

Más tarde, el 25 de mayo de 1940, el maestro nacional Juan Galán Partida era preguntado por el instructor del procedimiento contra Gabriel Zambrana Verdugo si antes de que se proclamara la República fue detenido junto a éste y Sánchez Reviriego por un alboroto que protagonizaron los tres en estado de embriaguez en el Casino de Olvera, y respondió que los tres estaban dando gritos contra las personas que había en ese centro y que supuso que el presidente del mismo avisó a la Guardia Civil para que los encarcelaran. Matizó que en un primer momento fueron apresados él y Sánchez Reviriego y luego Zambrana [17].

En octubre de 1934 el gobernador cesa a 200 concejales y alcaldes de izquierda en la provincia, incluyendo a diez olvereños, y los sustituye básicamente por radicales. Lo presidió Rafael Corrales Saborido. Completaban aquella corporación los concejales Miguel Olid Molinillo, Juan Ballesteros Zambrana, José Castro Márquez, Juan Ortega Cruces, Manuel Aguilera Castaño, Juan López Cruces, Cristóbal Periáñez Saborido, Francisco Caravaca Periáñez, Juan Baeza Sánchez, José Pérez Jurado, Antonio Rayas Pérez y Jerónimo Pérez Márquez.

 

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En noviembre, Martínez Barrios se escinde del partido de Lerroux y funda el Partido Radical Demócrata. Algunos simpatizantes de Olvera acuden a la inauguración de su sede gaditana, mientras que los radicales socialistas se integran en Izquierda Republicana, creada por Azaña casi simultáneamente. Varios asisten al mitin de constitución del partido en Madrid.

Antes de las elecciones generales de 1936, el Ayuntamiento de Olvera estuvo formado por los derechistas señalados desde octubre de 1934 y presidido por Rafael Corrales Saborido. Pero, tras vencer el Frente Popular en las elecciones generales del 16 de febrero de 1936, el Gobierno de por Manuel Azaña ordenó la restitución de los ediles de elección popular frente a los que habían estado actuando por orden gubernativa en la etapa anterior.

Por lo tanto, el 20 de febrero de 1936 se reunieron en la casa consistorial de Olvera los concejales que habían sido proclamados en 1931. A esta sesión extraordinaria asistieron José María Sánchez Reviriego, Federico Hernández Villalba, Gabriel Zambrana Verdugo, Miguel Olid Bocanegra, Francisco Cerezo Bocanegra, Juan Baeza Jiménez, Domingo Álvarez Villalba, Francisco Reviriego Caravaca, José Márquez Cabeza, Salvador Casanueva Carreño e Ildefonso Toledo Delgado. Tuvieron que dejar la elección de cargos para que un gran número de paisanos concentrados junto al Ayuntamiento se manifestaran:

Por la Presidencia accidental se hace constar a sus compañeros de Concejo que, como el pueblo se encuentra en las puertas de la Casa Capitular deseando manifestarse en forma pacífica para exteriorizar su entusiasmo por haber vuelto a sus puestos de concejales en que depositó su confianza, no es posible celebrar una sesión detenida para elegir todos los cargos de la nueva Corporación, por la necesidad de ponerse al frente de los manifestantes y encauzarlos para que no se produzca la más mínima alteración de orden público, por lo que propone que en este acto sólo se nombre Alcalde accidental, que se encargue tanto de la gestión administrativa como del orden público [18].

Y así es nombrado otra vez alcalde José María Sánchez Reviriego, que será refrendado días más tarde en el que va a ser su último mandato.

 

Antiguo-Ayuntamiento-de-Olvera
Antiguo Ayuntamiento de Olvera en La Calzada (1923-1963). En este edificio tuvieron lugar algunos de los sucesos más importantes ocurridos durante la República y la Guerra Civil.

 

En uno de los movimientos pendulares a los que tan propensa ha sido la política española de los dos últimos siglos algunas medidas tomadas por los anteriores ediles son revocadas inmediatamente, como el nombramiento de Hijo Adoptivo concedido al gobernador civil que los había nombrado de tan singular forma, Luis de Armiñán y Odriozola, o el cese y la suspensión de algunos funcionarios. Los ocupantes de sus plazas solicitan ser repuestos en las mismas, lo que no se les suele conceder por motivos muy evidentes a veces. En el caso más grave no había existido concurso público, la convocatoria no se había anunciado en la Gaceta de Madrid ni en el Boletín Oficial de la Provincia y la plaza fue para un concejal que se había votado a sí mismo.

Por similares razones denuncian que los guardias jurados nombrados por el Ayuntamiento anterior persiguen injustamente a algunos vecinos, ya que varios de ellos lo habían sido con esa condición [19].

Y comienza a legislarse la reapertura y traslado de fuentes públicas, como las de las calles Carmona y Encarnación [20], la reclamación para aliviar la excesiva contribución urbana [21] o la orden al Agente Ejecutivo para que fuese benevolente con los deudores en precaria situación económica [22]. También hay una fuerte apuesta por la enseñanza, fomentando la creación de nuevas escuelas y la cultura popular [23].

También se trató en marzo sobre el mal estado de la tubería que conducía a Olvera el agua potable, pero José María Sánchez Reviriego argumentaba frente a su cuñado que habría que buscar dinero en otro sitio, porque el Ayuntamiento tenía pocos fondos por el enorme sacrificio que le han supuesto los desembolsos hechos con motivo de la aguda crisis por la que atraviesa la clase trabajadora [24]. Y lo une a la crisis del paro forzoso, que era el problema más grave hasta que comenzó el golpe de Estado.

La C.N.T. convocó, en enero de 1932, una huelga contra el paro en Olvera y otra, el 5 de abril de 1.936, por no haber satisfecho los Patronos los jornales devengados, con relación al Pacto de Trabajo. La de la F.N.T.T., en junio de 1934, llevó a que cerraran sus locales, pese a las gestiones en contra de los concejales de izquierda.

 

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Los patronos, y a veces también los obreros, intentaron saltarse de diversas formas las regulaciones laborales republicanas, como los Pactos del Trabajo. La situación ayudaba a ello. A finales de 1930 se combina una grave sequía y, por tanto, la perdida de la cosecha de aceitunas, con la suspensión de la mayor parte de las obras del ferrocarril. La solución clásica que se ofrece, distribuir obreros entre los propietarios, labradores y funcionarios, parece ya imposible, y se intenta paliar el problema con mil pesetas en socorros. Como en pocos meses se habían gastado todos los fondos municipales, en abril de 1931 se realiza un viaje a Cádiz para solicitar ayuda. No es suficiente y las familias de los jornaleros en peor situación comienzan a pedir por las calles.

En febrero de 1932 el gobernador confirma que en Olvera hay 1.600 parados que no cobran un jornal desde hace un mes, fenómeno extendido por toda la provincia.

En marzo de 1933, había patrones y obreros detenidos en el Depósito Municipal por infracción de los bandos sobre turnos rigurosos y, el mismo mes, se relaciona el elevado paro con la limitación de los trabajadores al propio término municipal [25], en contraste con Brey, que indica lo contrario:

En la sierra, la contratación no fue sometida a límites de ámbito municipal, sino comarcal, teniéndose en cuenta, para las siegas de 1932 y 1933 y las faenas del invierno 1932-33, las excepciones legalmente previstas [26].

A esta situación se refería con una anécdota, ocurrida precisamente en Olvera, Muñoz Martínez, muy apoyado por los electores de la localidad. Este representante de la tendencia radical-socialista en el territorio gaditano, bien conocido por sus correligionarios olvereños, como los también masones José María Sánchez Reviriego, Gabriel Zambrana Verdugo o José Sepúlveda Padilla, conocía la situación social de Olvera. En una intervención parlamentaria a propósito de los sucesos de Casas Viejas, en 1933, este diputado aludió a Olvera como un pueblo de graves carencias sociales, manifestadas en un alto índice de paro forzoso y hambre y contó lo siguiente en un discurso pronunciado en las Cortes:

La situación de la provincia es de hambre y de miseria. No me refiero al hambre espiritual, arrastrada de siglos, ni al ansia de reivindicación que es natural que tengan las clases necesitadas, sino al hambre material. Recuerdo que en Olvera, después de celebrar un acto ante cerca de mil hombres, en los cuales se advertía, sin ellos decirlo, la miseria arrastrada, un padre de familia me dijo: Don Manuel, lo que usted ha dicho de calma y de confianza está muy bien; pero sepa usted que yo llevo muchos días saliendo de mi casa antes de que mis hijos se levanten y volviendo después de haberlos acostado para no pasar por el dolor de oírles pedirme pan y no podérselo dar [27].

 

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Vista aérea de Olvera de 1937-38 de Ruiz Echagüe. Agradezco a Juan Miguel Páez que me la haya proporcionado.

 

En junio de 1933 se recoge la vuelta de Jerez de los segadores olvereños, debido a las presiones recibidas. El portavoz radical socialista acudió a esta localidad y, ante su alcalde y el delegado de Trabajo, varios patronos jerezanos le dijeron que la escasa cosecha no permitía dar trabajo a más obreros. El portavoz olvereño les recordó el papel de sus paisanos en la resolución de una huelga, indudablemente como esquiroles, y la oferta de recompensarlos con la siega. Pero, en su opinión, la manifiesta ineptitud del delegado hizo fracasar la reunión. El portavoz republicano se fue a Cádiz y, tras esperar tres días al gobernador civil, le asignaron un cupo de 150 olvereños para la siega jerezana. Así se hace, pero se les aísla unos de otros y, temerosos, regresan a Olvera. Además, los ingenieros agrónomos aseguran curiosamente que sólo puede emplearse a los más de 2000 mil hombres del censo agrícola de Jerez, cuando a campañas anteriores solían acudir muchos forasteros.

El portavoz olvereño denuncia que se trata en realidad de una maniobra política, un boicot a los serranos que no dieron su voto al jerezano Moreno Mendoza, por haber permitido que trabajasen en la Campiña obreros portugueses mientras los de la Sierra se morían de hambre. El gobernador manda colocar a 1075 obreros más, pero los patronos jerezanos llenan el cupo con jornaleros de su localidad y las vecinas, como Arcos, Bornos o Ubrique, en continuada revolución…, en tanto no se escucha a los de Olvera, sin duda por su actitud de resignación y cordura.

Como la situación siguió empeorando, en julio se convoca una reunión de los alcaldes serranos y, en agosto, se propone que no se repartan 200 kilos de pan cada uno de los tres días de la Feria de San Agustín sino que, teniendo en cuenta la terrible crisis por que atravesamos cree mas conveniente que, o se aumente el número de kilos a repartir, o se repartan los seiscientos en el primer día. El espectáculo principal era un partido de fútbol diario.

El 18 de diciembre de 1933 Lerroux llega al poder y crea una gran agitación obrera, al anular leyes como la de Términos Municipales o la de Jurados Mixtos. Sus efectos se notan pronto. En marzo de 1934 se pide evitar que trabajen forasteros en el término mientras exista paro local, como había ocurrido en Corbones, una zona alejada del núcleo y de la vigilancia. Proseguía, por tanto, la defensa de la Ley de Términos Municipales republicana, que obligaba a contratar a jornaleros locales, en detrimento de las zonas deprimidas. En abril se demanda que no trabajen obreros de otras provincias en la próxima vendimia jerezana. En agosto se solicita la preferencia a los olvereños y, como consecuencia, la expulsión de los forasteros, de las obras del ferrocarril.

 

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Aparte de las continuas quejas al Gobierno y a la Diputación por la problemática obrera, el Ayuntamiento intenta tomar otras medidas. En julio de 1933 el sargento de la Guardia Civil le manda un oficio mediante el que rinde cuenta del estado de cumplimiento de una orden suya, la prohibición de trabajar en el campo a las mujeres mientras hubiera hombres en paro forzoso. El objetivo no llegó a conseguirse del todo, porque en diciembre aún hay mujeres trabajando.

Mediante la Ley de Reforma Agraria, los pequeños arrendatarios podían ver reducidas sus rentas en casos de mala cosecha o de exceder la de la finca. Según el diputado Moreno Mendoza, en Olvera el juez ordenó el desahucio, a instancia de los propietarios, de unos 30 colonos que pedían la revisión de los contratos amparándose en ella. El malestar y la impaciencia eran tan profundos que apenas aprobada, en septiembre de 1932, los diputados S. Rodríguez-Piñero y Romá Rubíes apoyaron respectivamente las gestiones de los trabajadores de Espera y del alcalde de Olvera, que solicitaban su aplicación sin demora. Y en marzo de 1936, oyéndose ya el ruido de los sables, se pide información sobre La Cabrera, finca de un olvereño vecino de Ronda que había pertenecido al Común, para seguir los trámites de expropiación, aunque no se excluyen las indemnizaciones “(…) en compensación del tiempo que se ha venido disfrutando ilegalmente” [28].

Los obreros anunciaron una nueva huelga para junio de 1936, lo que llevó al alcalde a presentar su dimisión, porque no creía que se pudiera acabar con el problema. El gobernador civil no aceptó su renuncia y le exigió que continuara como alcalde. En el pleno municipal del 1 de junio se leyó el telegrama que el gobernador le había enviado, en el que ordenaba a José María Sánchez Reviriego que siguiera en su cargo con la energía precisa para el absoluto mantenimiento del orden público. El alcalde dejó aparcada su dimisión hasta el siguiente pleno. La solución barajada tenía otra vez que ver con impedir trabajar a los obreros forasteros [29].

El alcalde de Olvera manifestó en la sesión del día 11 de ese mes que por la nueva convocatoria de huelga no había querido ausentarse de la localidad para realizar gestiones en Cádiz sobre el paro obrero, pero ahora pedía autorización para llevarlas a cabo porque las creía urgentes, y tuvo el apoyo de los concejales [30]. En la siguiente sesión, del 22 de junio, Francisco Reviriego, de la Minoría Socialista, presenta su dimisión como primer teniente de alcalde, pero el pleno acordó dejar para otra ocasión la renuncia [31].

 

Cuartel-Guardia-Civil de Olvera
Cuartel de la Guardia Civil. Construido en 1929.

 

Como el paro forzoso estaba muy extendido se llevó a cabo una iniciativa de los alcaldes de la provincia para reclamar al Gobierno de la nación medidas estructurales que solucionaran este gravísimo problema. La reunión de alcaldes se convocó por iniciativa del de Medina Sidonia y se celebró en la Diputación Provincial de Cádiz el 12 de julio [32]. El Ayuntamiento de Olvera comisionó al alcalde para que lo representara, con la recomendación expresa de que, vista la insuficiencia de este término municipal, para sostener el crecido número de obreros que residen en el mismo procurase realizar cuantas gestiones estuvieran a su alcance para que con toda urgencia fuesen llevados a cabo el mayor número de asentamientos [33]. En su intervención en esta asamblea José María Sánchez Reviriego se mostró pesimista sobre el ritmo de aplicación de la reforma agraria en la comarca. Dijo que si la reforma agraria se sigue aplicando en la Sierra como hasta aquí nunca llegará a ella y, para cambiar esta tendencia, propuso que se apoyara su idea de que se distribuyan los asentados en fincas de otros términos de la campiña, ya que la mayoría de los pueblos de la Sierra carecen de término o el que tienen es improductivo. Este punto fue muy debatido, pero finalmente se concluyó que la asamblea no tenía facultades para hacer dichas concesiones. Como contrapartida se aprobó que la comisión que se dirigiría al Gobierno hiciera las gestiones necesarias ante los responsables del Instituto de Reforma Agraria, haciéndoles saber la angustiosa situación de los pueblos de la Sierra para que dedique sus preferencias a ellos sin olvidar las necesidades de los demás de la provincia [34].

Pero después del paro llegó un problema de aún mayor envergadura. El 18 de julio de 1936 se reúne el pleno y el alcalde, el republicano José María Sánchez Reviriego, declara sesión permanente en defensa de la Segunda República, alarmado por el golpe de Estado. Asistieron también los concejales Francisco Reviriego Caravaca, Federico Hernández Villalba, Miguel Olid Bocanegra, Gabriel Zambrana Verdugo y Salvador Casanueva Carreño. Federico y Miguel se van antes de que llegue la Guardia Civil. Figura como secretario Tomás Merino Bueno y como interventor accidental José María Ballesteros Moreno. La gestora continuó tomando acuerdos en sesión permanente los siguientes días. El acta de aquella sesión es la siguiente:

El señor alcalde manifiesta a los reunidos que en vista de las actuales circunstancias gravísimas por que atraviesa la República española, este Ayuntamiento fiel siempre al régimen republicano se constituye en este acto en sesión permanente, dispuesto en todo momento a defenderla y dar las disposiciones que el Gobierno dictamine, las cuales serán cumplidas con todo rigor.

Durante todo el día diez y nueve este Ayuntamiento acordó incautarse de todas las radios existentes en los cafés y casinos de esta localidad, por entender que por el público no deben ser oídas otras órdenes que las que dimanen del Gobierno de la República residente en Madrid, acordando instalar un aparato de los incautados en el balcón del despacho de la Alcaldía que tiene luz de la plaza de abastos para que desde allí pueda escucharlo quien así lo desee, instalando otro en el Paseo de Fermín Galán con el mismo objeto.

 

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En el día veinte, y según comunica la Presidencia ha sido avisado del sargento comandante de puesto de la Guardia Civil de esta ciudad, de que en la tarde de hoy procederá a declarar el estado de guerra en la misma y a la destitución del Ayuntamiento.

La Presidencia por su parte y estimando que la medida que piensa adoptar el comandante de puesto de la Guardia Civil no partió del Gobierno legítimo de España, cuyas notas oficiales ordenan precisamente todo lo contrario, o sea que las fuerzas de la Guardia Civil deberán estar a las órdenes inmediatas de las autoridades legítimas y creyendo por la actitud de este puesto al tomar la medida que anuncia, que el mismo obedece a órdenes recibidas de los sublevados, propone a sus compañeros de Corporación quede sentado en el acta de esta sesión permanente la más enérgica de las protestas y considerar a este puesto como elementos sublevados frente al Gobierno legítimo de la nación.

La Corporación acodó por unanimidad adherirse en un todo a la propuesta del señor alcalde y que a la llegadas de éstas a estas casas consistoriales de las fuerzas de la Guardia Civil, le sea leída este acta, y que en el caso de que la que se levante por dichas fuerzas en el acto de destitución de este Ayuntamiento no le sea permitido protestar del atropello cometido por la repetida fuerza, sirva la presente acta de protesta en dicho acto así como el gobierno legítimo del pueblo de Olvera no acatarla si no es por la fuerza, más autoridad que la de aquel que radicando en Madrid y representando los verdaderos intereses del país que lo eligió. Y requerir una vez más a la Guardia Civil para que deponga su actitud y se sume al Gobierno legítimo de España.

En este momento y siendo las diez y seis horas se ausentan del salón los señores concejales don Federico Hernández Villalva y don Miguel Olid Bocanegra.

En este momento se persona en la Casa Consistorial el señor comandante del puesto de la Guardia Civil manifestando que viene a proceder a la destitución del Ayuntamiento en virtud de las órdenes de la superioridad. Los señores concejales asistentes constituidos en sesión permanente se oponen terminantemente a que se lleve a cabo tal medida, siendo en este acto detenidos por la referida autoridad de la Guardia Civil. A las diez y seis treinta se levanta la sesión [35].

No detiene a muchos ediles porque los síntomas de la conspiración eran evidentes con mucha anterioridad y, desde el 21 de mayo, cada vez asistían menos concejales a las sesiones. Concretamente, lo hace con el alcalde, dos concejales de Izquierda Republicana y uno de la Minoría Socialista.

El día 20 de julio los sublevados habían triunfado en Olvera, aunque hubo una reacción republicana posterior. Y el 21 la policía local, con Antonio Olid Jiménez al frente, que había sido alcalde por la Minoría Socialista, entrega sus armas a la Guardia Civil.

 

Olvera Iglesia Encarnaciones
Vista de la Iglesia de la Encarnación y el barrio de La Villa de principios del siglo XX.

 

Dos días después el comandante del puesto de la Guardia Civil, José Cortés Camacho designa como alcalde a Rafael Corrales Saborido, que ya lo había sido en el Bienio Negro y fue también presidente del comité local olvereño del Partido Radical, como parte de sus compañeros [36]. Pocos meses después lo destituye el gobernador civil de la Alcaldía, el 15 de enero de 1937 [37]. Acudieron a esta sesión en la que se consumó el golpe de fuerza Rafael Corrales Saborido, José Salas Zambrana, Diego Salas Zambrana, Francisco Caravaca Periáñez y Eduardo Pérez Bocanegra, que irónicamente se hacen cargo de la alcaldía como republicanos [38]. En esta sesión aún actuó de secretario Tomás Merino. También le entregó al que iba a ser alcalde las llaves de la caja. Y varios ediles, incluyendo a José María Sánchez Reviriego, son inmediatamente encarcelados.

El 27 de Julio tiene lugar la segunda ola de sucesos. Olvera volvió a caer en manos republicanas gracias a un importante contingente de milicianos rondeños que tomaron el cuartel de la Guardia Civil. Durante ese día y el siguiente se producen los asesinatos de varios derechistas, la quema de algunas imágenes y la huida de la mayor parte de la población que aún quedaba en el núcleo. Como réplica, los sublevados bombardean el pueblo, también desde el aire y, replegados los milicianos, desencadenan una fuerte campaña represiva que incluye varios fusilamientos en el término de Olvera y, posteriormente, en el cementerio municipal. En ellos mueren muchos que se habían quedado en el pueblo, porque creían no tener que temer [39], aunque buena parte de los huidos tampoco habían cometido más delito que afiliarse o votar a partidos y sindicatos de izquierda.

Por ello la nueva gestora de los golpistas no se reúne en sesión plenaria hasta el 11 de agosto, ya bien asegurada la zona. Comienza desde entonces una ola de depuraciones de empleados municipales identificados con la Segunda República, comenzando por el secretario interino.

Igualmente la nueva corporación desmanteló en agosto todo el cuerpo policial republicano y dio de baja el jefe de la guardia municipal, Antonio Olid Jiménez, asesinado poco después en Málaga, y los guardias Mateo Rayas Bocanegra, Ramón Toledo Rosa, José Mendoza Carreño, Francisco Rayas Bocanegra, Alfonso Ortiz Moreno, Antonio Pernía Panduro y Antonio Troya Salas. Los gestores golpistas argumentaban que todos estos agentes habían renunciado a sus puestos al haber entregado sus armas al comandante de puesto el 21 de julio anterior
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Y, coincidiendo con esta toma real del poder, todavía quedaba una tercera ola. El 15 de agosto los rebeldes, con su alcalde al frente, organizaron una pantomima del ritual de la procesión a Olvera desde la ermita de la Virgen de los Remedios, patrona de Olvera y advocación muy popular en toda la comarca [41], que fue llevada a la localidad desde la ermita en un automóvil Chevrolet, tras correr la voz de que los huidos que se presentaran en la ceremonia iban a ser perdonados. Se dice reiteradamente que obligaron a asistir a los presos encarcelados. Las fotos, que se muestran a continuación, atestiguan que acudió mucha gente atraída por la promesa.

Y hubo otra matanza.

Todavía las ampliaciones de las escasas fotos que se tomaron de ese acto de crueldad, que identifica la victoria de los golpistas con el símbolo religioso comarcal más importante y se asocia en el imaginario a una revancha contra los sucesos ocurridos en Los Remedios al paso de la columna de milicianos rondeños, cuelgan en algunos salones y dormitorios de las familias que más ganaron con el franquismo, en una muestra clara de lo que representó este régimen para la continuidad de cierto tipo de folklore:

En aquellas circunstancias también se contaron muchas historias oscuras y dramáticas. La economía informal a la que se vieron abocadas tantas familias (el contrabando, la recova, el rebusco…) se complementaba con chistes sobre los principales oponentes de estas actividades en las zonas rurales, los guardias civiles, pero también con historias de represión y castigo. Los bandidos se confundían con los maquis. El clasismo generaba múltiples anécdotas. Y la gente recordó durante bastante tiempo a los que pedían por los campos para calmar su hambre.

Mientras, los fusilamientos dieron lugar a historias de aparecidos (todavía hay quien cree ver en algunos cementerios las señales de los disparos) y el abuso de símbolos sagrados con fines partidistas llevó a forjar diversas leyendas, con frecuencia heroicas para los de un bando y lúgubres para los del otro [42].

 

Virgen Remedios Olvera 1936
1936. 15 de agosto. Supuesta procesión con la Virgen de los Remedios y fines muy alejados de lo religioso, puesto que sirvió de señuelo para la captura y matanza de republicanos. Desde la ermita, distante unos dos kilómetros, trajeron la imagen en un automóvil, un Chévrolet, con matrícula CA-2.948, descapotable y con parabrisas abatibles. El coche llevaba en la parte delantera la bandera de los nacionales en un mástil de madera de un metro de altura. El de la extrema izquierda con rifle es José Salas Zambrana. El de la izquierda de la Virgen de los Remedios es Corrales, otra vez alcalde. El de la derecha de la Virgen es Alejandro Pérez, el capellán de Los Remedios. El chófer se apellida Córdoba. A su izquierda se sienta Eduardo Pérez Bocanegra. Y el de la extrema derecha de la foto con el rifle es el Rubio de la Buena Moza.

 

1936.-Venida-de-la-Virgen-Remedios Olvera
1936. 15 de agosto. Acto central de la supuesta procesión completamente atestado.

 

Eduardo Escot Bocanegra cuenta así sus experiencias durante los enfrentamientos en Olvera:

.-Es formidable eso, ¿no? Pues ya saldrán más nombres a relucir. Además, te voy a decir una cosa, del Río. Hay que decirlo. Yo subía en los momentos del último día, cuando se retiraba ya la columna venida de Ronda, yo subía con El Tarrito, con Juan García, ¿no?, subía para arriba. Y entonces, llegamos a la calle El Pico, donde había los ocho o nueve fusilados desgraciados de la derecha, ¿no? Y este hombre, fíjate tú, un dirigente de la CNT, este hombre intenta mirar a los muertos y se puso así la gorrita para mirarlos. Para darte a entender la calidad emocional que tenía este hombre sin ser…

.-Una cosa más personal sobre usted. Usted tenía en el verano de 1936 casi diecisiete años. Casi un niño, ¿no?, y usted formó parte del Comité de Defensa. ¿Ustedes esperaban un golpe de estado tan pronto, tan rotundo, con tantos movimientos de tropas, o sólo otro pronunciamiento como otros que se habían dado anteriormente?

.-Yo sí. Voy a contarle una cosa. A pesar de mi joven edad, en el momento del golpe de estado lo que pasó en Olvera fue así. Y no puedo contarle nada más que la verdad, no puedo contarle otra cosa. Estábamos paseando con mis amigos, y uno de ellos está ahí, Manolo el fotógrafo [Manolo Cubiles]… Estábamos paseando con él, y con otros amigos también. Cuando escuchamos el discurso en el kiosco de La Alameda, nos quedamos allí. Escuchábamos el discurso de La Pasionaria. Pues yo me creí que mis compañeros del gobierno no estaban comprometidos en nada. Yo me desactivé del grupo y dije “yo me voy”. Entonces fui a la CNT, que estaba allí, en la calle Llana mismo, un café que había allí. Y fui a la CNT y pregunté por El Chivo, que era el dirigente. Y me dijeron “no, aquí no está; sí, sí, está durmiendo en una era, que es verano”. Y entonces yo dije, fíjate tú cómo son las cosas, el hombre de diecisiete años que era, “vete a buscarlo enseguida”.

Fue a buscarlo y entonces, en el mismo momento, cuando llegó, fuimos a la UGT, que estaba en esta calle, ¿cómo se llama esta calle, dónde estaba la UGT?… [En la calle La Fuente]. Allí estaba el local de la UGT. Fuimos los dos y nos reunimos allí. Y encontramos por primera vez a Pablo Barrera. Y me parece que estaba también Polvarea, el alcalde socialista, del que no me acuerdo cómo se llamaba [43]. Además, que murió en el Ebro como capitán [44]. Una vez nos encontramos por casualidad en Barcelona y nos pasamos toda la tarde juntos los dos y después por la noche fuimos al teatro del Liceo a ver la ópera “Carmen”. Ésa es la vida.

 

Eduardo-Escot-Bocanegra
Eduardo Escot Bocanegra, superviviente de Mauthausen, en la gañanía del cortijo de Orihuela. Es una finca del término olvereño en la que trabajó su padre, que él no había visitado nunca hasta la primavera del año 2007 porque huyó con 17 años de Olvera.

.-Le iba a preguntar otra cosa también. ¿Cómo fueron esos días posteriores al 18 de julio en Olvera? ¿Con qué armas contaban ustedes? En el otro bando estaban los guardias civiles, los falangistas y los que se cambiaron más pronto de chaqueta. ¿Había mucha diferencia en hombres y armamento?

.-No contábamos con arma ninguna. Sólo las que había en la casa. Yo tenía un revolver que me había dejado un compañero de la CNT, que luego se lo devolví. No teníamos arma ninguna, ninguna… Sí, lo intentamos. Acorralados en la Villa, yo estuve en la calle Sevilla e intentamos enviar alguna gente a buscar las armas de los guardas de las propiedades, que tenían un tipo de arma especial.

.- ¿Porqué se resistió sobre todo en la Villa y os refugiasteis al final en ella?

.-Porque es donde estaban los militantes de la CNT.

.-Me lo imaginé. Iba yo bien. Lo acabo de decir ahora mismo en mi conferencia, pero todo el que tiene boca se equivoca. Entonces la gente se fue allí porque era donde mandaba más.

.-Es que vivían allí algunos. Había allí dos hermanos que uno era de la UGT y otro de la CNT. Chirrinos.

.-Ya hablando de familias, me preguntan aquí del público presente que si conoció usted a Antonio el Cacho, Antonio Márquez Copado.

.-Sí, naturalmente. Era más joven que yo todavía y fue fusilado. Se libró con la cicatriz de la bala en el cuello.

.-¿Usted se fue de Olvera antes o después de que llegara la columna de milicianos de Ronda? Eso fue el día 27 de julio.

.-Naturalmente que nosotros salimos de Olvera y además era un caso particular. Corriendo, corriendo. Yo no estaba en la Villa. Yo estaba en la calle Sevilla, en el fondo, y estaba con un hombre que se llamaba El Pello. Era un hombre que trabajaba en las canteras y sabía manejar la dinamita. Y quería hacer bombas de emergencia con unos petardos para la defensa. Y estaba con él. Y cuando llegaron atacando por la avenida esa de la Vereda Ancha, que no eran los moros todavía, nos atacaron por allí. Y con este hombre, con El Pello, luego salimos corriendo por detrás, que estábamos solos, y por las alambradas del molino Colunga las saltamos por allí. Y allí cayó muerto este hombre, además con un muchacho que no tenía nada que ver con nosotros, que estaba guardando cochinos. En la alambrada al lado del molino Colunga, en el último molino que hay.

 

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.-Entonces usted no estaba aquí cuando pasaron los sucesos de Los Remedios en agosto, pero sí en los de julio.

.-Los sucesos de julio de Los Remedios fueron cuando venía la columna de Ronda. Yo estaba yendo, cuando vino la columna de Ronda, desde La Torre [Torre Alháquime] a volar el puente del Prado, por todo el río abajo.

.-¿Lo conseguisteis volar?

.-Volamos el pequeño. No el grande. No lo logramos del todo [45].

En otra entrevista Eduardo añade algo más sobre el alcalde, José María Sánchez Reviriego:

“Yo tenía dieciséis años y medio cuando empezó el movimiento, pero a pesar de ello formé parte, el 17 de julio, cuando estalló todo, del Comité de Defensa del pueblo. Estaba en la reunión con el alcalde de Olvera, José María Sánchez Reviriego, republicano, para decidir qué era lo que había que hacer contra el movimiento, y mientras estábamos reunidos, el jefe de la Guardia Civil telefoneó al alcalde y le dijo: “Mire usted, yo voy a sacar a las tropas por medidas de seguridad a sitios estratégicos”. Y él nos miraba con el teléfono en la mano: “No, no…que no salgan las tropas; yo no quiero que salgan las tropas”. A pesar de que el alcalde dijo eso, salieron pegando tiros.

Hubo tiroteos, tres muertos de nuestra parte; en la Guardia Civil creo que hubo uno o dos heridos; eso no lo sé. Hubo dos muertos que cayeron al lado mío y yo me escapé de los tiros, me escapé…

Nosotros nos defendimos en los barrios obreros unos cuantos días, pero luego nos tuvimos que marchar… Estuve escondido unos siete días en las montañas cercanas, en un ranchito, con un amigo socialista de Olvera, hasta que nos fuimos a Ronda” [46].

José María Sánchez Reviriego huyó por Corbones, un núcleo rural en el extremo este del término olvereño que linda con la provincia de Málaga y es el punto más cercano a estaciones de ferrocarril. También lo hizo por allí Gabriel Zambrana Verdugo, “Capucha”, su cuñado, socio comercial y correligionario político, y su mujer Remedios. Mientras tanto, la esposa de José María se volvía a su pueblo natal, Setenil, a casa de su familia para dar a luz a su último hijo, y comenzó así un periplo paralelo al de su marido hasta que éste sale de la cárcel años más tarde.

 

Sánchez Reviriego y Zambrana
José María Sánchez Reviriego en su madurez. Su cuñado Gabriel Zambrana Verdugo en los años noventa.

 

José María había pasado de ser la primera autoridad de Olvera a ser un proscrito:

Don Pedro Palma Pérez, Juez Municipal de esta Ciudad e interino de instrucción de la misma y su partido, por militarización del titular.

Por virtud de la presente y como comprendido en el número 1º del artículo 835 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, se cita, llama y emplaza al procesado José María Sánchez Reviriego, natural y vecino de esta ciudad, mayor de edad, casado, industrial, cuyo actual domicilio y paradero se ignora, comparecerá ante este Jurado de Instrucción sito en calle Vicario Martínez Navas, número 2, dentro del término de diez días siguientes al en que la presente aparezca inserta en el “Boletín Oficial del Estado”, con objeto de notificarle el auto de procesamiento, recibirle declaración indagatoria, y demás diligencias, bajo apercibimiento de que transcurrido dicho término sin haberlo verificado será declarado rebelde.

Al propio tiempo intereso de todas las autoridades tanto civiles como militares y demás agentes de la Policía Judicial procedan a la busca y captura de dicho inculpado el que de ser habido será ingresado en prisión a disposición de este Juzgado.

Dado en Olvera a 30 de Julio de 1937.- Pedro Palma.- El Secretario Sustituto, Manuel Soto [47].

Un proscrito que, contra su voluntad, terminó ejerciendo de policía, como se comprueba décadas más tarde en la documentación que se expide a su viuda para solicitar su pensión:

Don José Guirao López, comisario del Cuerpo Superior de Policía y jefe del expresado cuerpo de la capital y provincia de Almería.

 

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Certifico: Que, según los antecedentes obrantes en los Archivos de esta Comisaría, aparecen en el expediente correspondiente a José María Sánchez Reviriego, los siguientes documentos:

Un escrito del tenor literal siguiente: “Ministerio de la Gobernación .-Dirección General de Seguridad .-Sección de Personal .-Negociado 2º, núm. 1803.- En uso de las atribuciones que me están conferidas, he tenido a bien disponer que don José Sánchez Reviriego, Agente provisional de clase 3ª del Cuerpo de Investigación y Vigilancia en la provincia de Madrid pase a continuar sus servicios en el mismo empleo, en calidad de forzoso a esa de su digno mando y destino en Málaga, debiendo incorporarse al mismo en el plazo más breve posible.- Lo que participo a V. E. para su conocimiento y demás efectos.- Valencia, 12 de febrero de 1937.- El Director General.- Ilegible.- Al pie: Excmo. Sr. Gobernador Civil de la provincia de Málaga.- Almería.

Otro escrito, copia de un Título, que dice: Hay un reintegro por valor de ciento cinco pesetas.- Don Carlos de Juan Rodríguez, Director General de Seguridad. Por cuanto atendiendo al mérito, servicios y circunstancias de don José Mª Sánchez Reviriego ha sido nombrado con arreglo al Decreto de 19 de Noviembre pasado (Gaceta del 20) y a la vigente Ley de Presupuestos Agente de 1ª clase del Cuerpo de Seguridad (Grupo Civil) en la provincia de Almería con el sueldo anual de seis mil pesetas. Por tanto, expido al referido don José María Sánchez Reviriego el presente Título en el que ha de constar, con arreglo a lo dispuesto en la legislación vigente, y sin ninguna otra diligencia, certificación de la toma de posesión, por la Autoridad y oficina correspondiente, sin cuyo requisito y los expresados en el Reglamento aprobado por Real Decreto de 7 de septiembre de 1918, para la ejecución de la Ley de 22 de Julio del mismo año, no se acreditará sueldo alguno al interesado ni se le pondrá en posesión de su destino.- Dado en Barcelona a veintitrés de marzo de mil novecientos treinta y ocho.- Carlos de Juan.- Rubricado.- Hay un sello que dice: Dirección General de Seguridad.- Título de Agente de primera clase del Cuerpo de Seguridad (Grupo Civil) a favor de don José María Sánchez Reviriego.- Don Nicanor Antonio González Ayala, Comisario de Segunda clase del Cuerpo de Seguridad (Grupo Civil) Jefe del mismo en esta provincia.- Certifico: Que con esta fecha ha tomado posesión del cargo de Agente de primera clase del Cuerpo de Seguridad (Grupo Civil) para el que ha sido nombrado con arreglo al Decreto de diez y nueve de noviembre del pasado año (Gaceta del 20) don José María Sánchez Reviriego, habiéndose cumplido con todos los requisitos legales quedándose archivada una copia de este Título y diligencia en el expediente de su razón; haciéndose constar que para todos los efectos administrativos, se retrotrae esta toma de posesión a la fecha de veinte y uno del indicado mes de noviembre y extendiéndose la presente en Almería a treinta de abril de mil novecientos treinta y ocho.- N. A. González.- Rubricado.- Hay un sello que dice: Comisaría de Investigación y Vigilancia.- Dirección General de Seguridad.- Almería.- Es copia. El Comisario Jefe.- N. A. González.-

Y para que conste, a petición de Dª Isabel Guzmán Anaya, viuda de D. José Mª Sánchez Reviriego, a los efectos de documentar el expediente de solicitud de pensión en virtud de la Ley de Amnistía, expido el presente en Almería a diecinueve de agosto de mil novecientos ochenta [48].

 

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Foto del procedimiento contra José María Sánchez Reviriego. Principio de los años cuarenta.

 

Hay otras indicaciones en folios aparte, como el tiempo de servicio acumulado, la edad de jubilación, el sueldo, o la categoría que le correspondería ostentar a 4 de diciembre de 1962, fecha de su jubilación (Inspector Jefe o Subcomisario).

La vida de José María fue azarosa durante la Guerra Civil. Su procedimiento comienza en Caravaca (Murcia) [49]. Sánchez Reviriego estaba en prisión preventiva el 31 de marzo de 1939 y las actuaciones del Tribunal dieron comienzo el 2 de enero de 1940.

El juez instructor fue Eduardo Fabián Bacas, oficial 3º del Cuerpo Jurídico Militar. El secretario fue Rafael Orrico Litrán, militante de FET y de las JONS de Caravaca.

José María iba huyendo por el término municipal de Caravaca y había roto la documentación que llevaba.

Los folios 4 y 5 contienen la primera declaración de Sánchez Reviriego, de 22 de abril de 1940:

Preguntado: Para que diga en qué población se encontraba en la fecha del Glorioso Alzamiento, Contestó: Que le sorprendió el Alzamiento Nacional en Olvera (Cádiz), de cuya localidad era Alcalde en representación del partido Izquierda Republicana. del que también era su Presidente, y que ocupaba el cargo de Alcalde desde las elecciones de Febrero de mil novecientos treinta y seis en que fue nombrado con el triunfo del Frente Popular; que al producirse el Alzamiento en la localidad de la que él era Alcalde fue requerido por el Sargento de la Guardia Civil para que se sumara al Movimiento, respondiendo el declarante que si bien no se sumaba a él por razones de ideología le hacía entrega del Ayuntamiento en aquel mismo momento para evitar que hubiera derramamiento de sangre en su pueblo; que acto seguido le rogó a dicho Sargento de la Guardia Civil que procediera a su detención al objeto de librarse de las posibles represalias que pudieran tomar contra el declarante los elementos marxistas de la Población, ya que lo considerarían como un traidor, ya que estos estaban dispuestos a hacer frente al Movimiento por medio de toda clase de resistencias y procedimientos. Que dicho Sargento de la Guardia Civil, de conformidad con el deponente, procedió a encarcelarlo, permaneciendo detenido hasta el día veintinueve de Julio de mil novecientos treinta y seis, en que fue tomada aquella Población por una columna de milicias rojas procedentes del pueblo de Ronda (Málaga), en que procedieron a ponerlo en libertad. Que, como quiera que por haber entregado el Ayuntamiento voluntariamente a las Fuerzas Nacionales, no estaba bien considerado por los elementos republicanos de aquella localidad, tan pronto como fue puesto en libertad, se marchó de la Población, quedándose en el campo en sus alrededores. Que al día siguiente vio la llegada de una columna Nacional que nuevamente ocupaba dicha Población, empezando entonces a llegar elementos huidos del pueblo que le dijeron que los Nacionales asesinaban a todas las personas por el solo hecho de ser de izquierdas; que, aunque el deponente nada tenía que temer porque no había cometido delito alguno, del miedo insuperable de perder la vida decidió marcharse, como así lo hizo, fijando su residencia en Málaga, en cuya localidad permaneció por espacio de tres o cuatro meses hasta tanto que se agotaron los recursos económicos de que era poseedor y en que apareció una convocatoria para Agentes de Policía roja, a la que se presentó y obtuvo plaza, fijando su residencia en la de Almería, en donde ya permaneció prestando los servicios propios de su cargo hasta la total liberación de España [50].

 

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[1]   Archivo Parroquial de Olvera, Libros de Bautismo, Libro 54, 248 vuelto.

[2]   Y muy problemática para una investigación que sólo al final de varios años, tras mezclarse la deducción, la intuición y la suerte ha dado resultados tangibles. En la práctica no existe relación directa de su familia, tarifeña o madrileña, con la localidad de Olvera desde hace muchas décadas, por lo que la mayor parte de los informantes locales incluso desconocían su existencia. Y en el Archivo del Tribunal Territorial nº 2 de Sevilla sólo había constancia de una hoja en la que indicaba la falta de su expediente, sin ninguna otra información adicional.

[3]   ABC, Edición de Andalucía, 15-VII-1975, 78.

[4]   ABC, Edición de Andalucía, 4-VI-1930, 28.

[5]   Aparecen aquí por cortesía de su hijo menor José María Sánchez Guzmán que ha sido, junto al Subteniente del Ejército de Tierra e historiador Eusebio Rodríguez Padilla, del Archivo del Juzgado Togado Territorial nº 23 de Almería, y un familiar más lejano, Mariola Pérez Troya, el gran facilitador de estas páginas. No olvido tampoco los años de charlas e intercambios con Juan Manuel Caballero de las Olivas y Buzón.

[6]   El Progreso. Semanario independiente y defensor constante de Olvera y su comarca, 6-VIII-1927, s/p.

[7] Ministerio de Justicia, Registros Civiles, Certificación en extracto de inscripción de matrimonio, Tomo 19, 57 vuelto.

[8]   Archivo del Juzgado Togado Territorial nº 23 de Almería, Leg. 600, Procedimiento nº 2-6798.

[9]   Entrevista telefónica que le realicé el 2 de febrero de 2007. Formó parte de los actos de homenaje a las víctimas y represaliados de la Guerra Civil que llevaba por título “Memoria histórica de Olvera”. Puede leerse íntegra en Del Río, J. A., Román, J. y Sígler, F., La historia recobrada. República, sublevación y represión en Olvera, Tréveris, Olvera, 2011, 506-514.

[10] Del Río Cabrera, Juan Antonio, “La Segunda República y la sublevación militar en Olvera”, Papeles de Historia, 6, 2010, 239. La referencia es del Archivo Municipal de Olvera (desde ahora A.M.O.), Actas Capitulares, leg. 82, 85.

[11] Contreras, J., “Estratificación social y relaciones de poder. Estudio introductorio”, en Prat, J., Martínez, U., Contreras, J. y Moreno, I., Antropología de los pueblos de España, Taurus, Madrid, 1991, 516-517.

[12] Del Río Cabrera, Juan Antonio, “La Segunda República y la sublevación militar en Olvera”, Papeles de Historia, 6, 2010, 237-238.

[13] Del Río Cabrera, Juan Antonio, “La Segunda República y la sublevación militar en Olvera”, Papeles de Historia, 6, 2010, 238.

[14] ABC, Edición de Andalucía, 10-10-1931, 19.

[15] Del Río Cabrera, Juan Antonio, “La Segunda República y la sublevación militar en Olvera”, Papeles de Historia, 6, 2010, 239.

[16] ABC, Edición de Andalucía, 22-VII-1932, 21.

[17] Archivo del Tribunal Militar Territorial II, Sevilla, Leg. 4489, nº 12614.

[18] Archivo Municipal de Olvera, Actas Capitulares, leg. 85, 119v-120v.

[19] Del Río Cabrera, Juan Antonio, “La Segunda República y la sublevación militar en Olvera”, Papeles de Historia, 6, 2010, 239.

[20]  Archivo Municipal de Olvera, Actas Capitulares, leg. 85, 83v-84.

[21]  Archivo Municipal de Olvera, Actas Capitulares, leg. 85, 109v-110v.

[22]  Del Río Cabrera, Juan Antonio, “La Segunda República y la sublevación militar en Olvera”, Papeles de Historia, 6, 2010, 239.

[23]  Archivo Municipal de Olvera, Actas Capitulares, leg. 85, 85v, 89-89v, 96v y 103.

[24]  Archivo Municipal de Olvera, Actas Capitulares, sesión leg. 85, 95-95v.

[25] Del Río Cabrera, Juan Antonio, “La Segunda República y la sublevación militar en Olvera”, Papeles de Historia, 6, 2010, 239-240.

[26] Brey, G., “Las luchas sociales en el campo gaditano durante la segunda república”, en El movimiento obrero en la provincia de Cádiz, Diputación Provincial de Cádiz, Cádiz 1988, 315.

[27]  Diario de Sesiones de las Cortes Constituyentes de la República Española, nº 300, 23/2/1933, 11.375-11.425. Citado en Sígler Silvera, Fernando: «Muñoz Martínez, el diputado republicano de izquierda más apoyado en Olvera», en Revista de la Real Feria de San Agustín de la Ciudad de Olvera, Ayuntamiento de Olvera, nº 46, 2009, 87. Fernando acaba de publicar Cautivo de la Gestapo. Legado y tragedia del dirigente republicano y masón gaditano Manuel Muñoz Martínez, Asociación Papeles de Historia, Cádiz, 2010.

[28] Del Río Cabrera, Juan Antonio, “La Segunda República y la sublevación militar en Olvera”, Papeles de Historia, 6, 2010, 240-241.

[29]  Archivo Municipal de Olvera, Actas Capitulares, leg. 85, 104v y 107v-108.

[30]  Archivo Municipal de Olvera, Actas Capitulares, leg. 85, 110v-111.

[31]  Archivo Municipal de Olvera, Actas Capitulares, leg. 85, 112.

[32]  Sígler Silvera, Fernando: Su silencio es nuestra voz. De la esperanza republicana a la sublevación militar y la represión en Espera, el pueblo de la reforma agraria. Espera, Ayuntamiento, 2008, 37-39.

[33]  Archivo Municipal de Olvera, Actas Capitulares, leg. 85, 116-116v.

[34]  Sígler Silvera, Fernando: Su silencio es nuestra voz. De la esperanza republicana a la sublevación militar y la represión en Espera, el pueblo de la reforma agraria. Espera, Ayuntamiento, 2008, 39.

[35]  Archivo Municipal de Olvera, Actas Capitulares, leg. 85, 119v-120v.

[36] Archivo Municipal de Olvera, Actas Capitulares, leg. 85, 120v.

[37] Archivo Municipal de Olvera, Actas Capitulares, leg. 85, 149v-150.

[38] Archivo Municipal de Olvera, Actas Capitulares, leg. 85, 120v-121.

[39] García Gallego, A., El hombre del saco, Autor, Sevilla, 1978, 125.

[40]  A.M.O., Actas Capitulares, leg. 85, 121v-122.

[41] Del Río Cabrera, J. A., “La leyenda del hallazgo y el libro de milagros de Caños Santos”, en Peláez del Rosal, M. (Dir.), El franciscanismo en Andalucía. XII Curso de Verano, Asociación Hispánica de Estudios Franciscanos, Córdoba 2007, 471.

[42] “Franquismo y folklore. Análisis del caso de Olvera”. En Rescatar la memoria. I encuentro de Investigadores sobre la Memoria Histórica (L. García Bravo), Consejería de Justicia y Administración Pública de la Junta de Andalucía, Ayuntamiento de Castellar de la Frontera, Foro por la Memoria de la Provincia de Cádiz y Universidad de Cádiz. Cádiz, 2006, 222.

[43] Se trata de Salvador Casanueva Carreño, que fue alcalde muy poco tiempo en 1933.

[44]  No murió en el frente del Ebro, sino en un hospital de Bilbao, después de firmar a favor de los nacionales.

[45] Entrevista citada.

[46] Checa, S., del Río, Á. y Martín, R., Andaluces en los campos de Mauthausen, Centro de Estudios Andaluces, Sevilla, 2006, 199.

[47]  Boletín Oficial del Estado, nº 368, 23 de octubre de 1937, 388.

[48] Comisaría del Cuerpo Superior de Policía de Almería, Secretaría, nº de Registro 9989.

[49]  Archivo del Juzgado Togado Territorial nº 23 de Almería, Leg. 600, Procedimiento nº 2-6798.

[50]  Archivo del Juzgado Togado Territorial nº 23 de Almería, Leg. 600, Procedimiento nº 2-6798.

 

 

Reseña del autor

Juan Antonio del Río Cabrera es profesor del IES Zaframagón y del Aula de la UNED de Olvera. Ha investigado y publicado sobre temas de Antropología e Historia Contemporánea desde el interés por el folklore oral y sus relaciones con la Historia. Becados por distintas instituciones, es miembro de asociaciones como la Fundación Machado, la ISFNR (International Society for Folk Narrative Research) o Papeles de Historia y de grupos de investigación como el GIESRA (Grupo de Investigación y Estudios sobre la Religión de los Andaluces) de la Universidad de Sevilla y Sierra de Cádiz: historia, patrimonio, cultura, de la UNED.

Entre sus publicaciones destacan las dedicadas a los cuentos populares andaluces, los carnavales, la religiosidad popular, tema sobre el que ha sido secretario de un curso de verano de la UNED, y el estudio de las interacciones entre folklore y Antropología.

Directamente relacionados con la Memoria Histórica ha escrito “Detrás de la máscara. Los carnavales de Olvera (y Cádiz) como ejemplo de las transformaciones festivas”, “Franquismo y folklore. Análisis del caso de Olvera”, “La mirada cercana. El estereotipo flamenco de La Puebla de Cazalla” y “La Segunda República y la sublevación militar en Olvera”, aunque su obra principal sobre esta temática es el libro, La historia recobrada. República, sublevación y represión en Olvera, Tréveris, Olvera, 2011, del que es coautor.

 

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