«Lo que no se comunica no existe»
Gabriel García Márquez

La pintura de Juan Cabello en el Museo de Arte Contemporáneo de La Puebla

«Itinerancias: fuera/dentro» se expone hasta el domingo 27

«Existen pueblos y ciudades que, en una determinada etapa de su historia, se convierten en un filón inagotable de figuras en ciertas artes, sea la música, la literatura, las artes plásticas o escénicas… Pero nada es por casualidad. No lo es que de la Sevilla de principios de siglo surgiesen escritores como los hermanos Machado, Vicente Alexandre, Fernando Villalón o Luis Cernuda. Tampoco lo es que de la Barcelona de esos mismos años emergiesen pintores como Santiago Rusiñol, Anglada Camarasa, Joaquín Mir, Isidre Nonell o Ramón Casas. Son cuestiones que tienen que ver con la identidad cultural de los pueblos, con la manera en que estos encuentran sus más eficaces vías de expresión y comunicación. Por esa razón, sospecho, La Puebla de Cazalla se ha convertido desde la segunda mitad del siglo XX en una prolífica fuente de cantaores flamencos y de pintores, teniendo no poco que ver en ello el impulso de los hermanos Moreno Galván.

 

 

De esta cantera morisca de pintores forma parte Juan Cabello (1958), cuyos primeros pasos en el campo de las artes fueron de la mano de su padre, el también pintor y poeta popular Salvador Cabello. Con él se adiestró en el manejo del dibujo y de él heredó los temas más recurrentes de su pintura: el bodegón y el paisaje. Sus respectivos estilos, no obstante, distan mucho casi desde primera hora, situándose Juan lejos del costumbrismo paterno y aproximándose al aliento de las vanguardias. En ello debió tener mucho que ver Francisco Moreno Galván, de cuya pintura está mucho más cerca en la ejecución y en las formas, y cómo no, en la inclinación al tema flamenco. Más allá de La Puebla, el arco de referencias artísticas de Juan Cabello se completa con Cézanne, Picasso, Matisse, Juan Gris y Nicolás de Staël. De todos ellos podemos encontrar huellas en su pintura: en su concepción del paisaje, en la composición de sus bodegones, en las sutiles geometrizaciones que hilvanan sus lienzos, en los campos de color con que da forma a los fondos…

 

 

La presente exposición reúne dos etapas de Juan Cabello: una primera vinculada a sus años de formación y maduración artística; y una segunda con su producción más reciente, desarrollada prácticamente en el presente año 2018. En ese trayecto, se percibe a las claras la evolución de un pintor en el camino hacia su definición como artista, con una pincelada progresivamente más suelta, un uso cada vez más libre del color a caballo entre las fauves de Matisse y los monocromos de Rotchko, y una manera de composición siempre armónica. Desde ahí, ha abordado sus prodigiosos paisajes rurales, dominados por el olivar y la chumbera, y sus siempre deslumbrantes panorámicas de La Puebla. Desde ahí, ha acometido también sus bodegones y sus guitarras flamencas, donde se han ido imponiendo los colores puros en insobornable pelea con las degradaciones. Y desde ahí se levanta, en suma, esta fiesta del color en el bodegón y paisaje que es la pintura de Juan Cabello. Esa es su itinerancia: fuera/dentro.

Tras la exposición individual que en 2003 acogió en este mismo espacio, Juan Cabello vuelve quince años después a poblar las paredes del Museo de Arte Contemporáneo José María Moreno Galván. Entretanto, se han sucedido exposiciones individuales y colectivas en Sevilla, Cáceres, Ibiza…, y un proceso de consolidación artística innegable, que hacen de él un pintor muy a tener cuenta, como testigo de nuestro tiempo y como continuador de esa venero morisco de artistas que no cesa de manar.

 

Comisariado: María José Sánchez Gago y Miguel Ángel Rivero Gómez.

 

 

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