«Lo que no se comunica no existe»
Gabriel García Márquez

La Yiya, premio Candil de Oro Flamenco 2017

Ana Mª Ramírez Limones “La Yiya” | La Puebla


 
Entrega Antonio Álvarez

El Premio Candil de Oro 2017 de Flamenco distingue, en esta ocasión, a Ana Mª Ramírez Limones, “La Yiya”, de La Puebla de Cazalla.
 
La Yiya comenzó su andadura en el flamenco siendo solo una niña. Apadrinada por su paisano, el maestro José Menese, aprendió de la gran tradición flamenca de su tierra. Becada por la Fundación Cristina Heeren, fue alumna de grandes en el arte como Naranjito de Triana, Manuel Soler y José de la Tomasa entre otros.
 
Pertenece, por tanto, a la generación de cantaores formados en la tradición popular y el rigor académico. Si hablamos de cante tradicional y de rigor flamenco en El Saucejo, aparece la figura fundamental de Antonio Álvarez, a la sazón presidente de la Peña Flamenca El Sauce, un hombre de respeto que será quien entregue el penúltimo candil de la noche.
 
Un candil que, en las manos de La Yiya, no puede ser el mismo que Menese refería en una letra del morisco Francisco Moreno Galván: «Tu madre apagó el candil, / tu madre tuvo la culpa / del tropezón que yo di».
 
Con sólo 17 años, Ana María Ramírez recorrió Europa y EEUU como única voz en la obra Yerma de la compañía de Cristina Hoyos.
 
Ganadora de importantes concursos de cante, tiene en su poder prestigiosos premios, entre ellos, el Membrillo de Oro de Puente Genil, el Mayorga de Plasencia y el Candil de Barcelona.
 
La Yiya canta como vive, de frente y con valentía. Como aprendió de sus maestros y de la vida.
 
 


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Por eso, cuando hace los cantes jondos, no canta solo con esa voz tan suya y tan grande; lo hace con los ojos, con las manos, lo hace con el alma y con cada poro de su piel. Y cuando canta por fiesta, transmite toda la alegría que inunda su corazón.
 
La Yiya tiene una estrella
en el pozo de su cante
y siempre se baña en ella.
 
La Yiya tiene un rosal
que da flores de belleza
cuando la escucha cantar.
 
En la voz de La Yiya se detecta un timbre especial, un metal que nos habla del resurgimiento de una mujer que es capaz de construir sus alas con las cenizas de un cante por siguiriyas.
 
Así pues, Premio Candil de Oro 2017 de Flamenco para Ana Mª Ramírez Limones, La Yiya, de La Puebla de Cazalla.


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