Las Dehesas y Arenales

Espacios naturales en la Serranía Suroeste Sevillana

Dehesa Serranía Suroeste

 

Una palabra tan común en nuestro vocabulario como es “dehesa” procede del término latino defensa, haciendo referencia a los terrenos acotados por lo común destinados al libre pastoreo, apareciendo por primera vez en el año 924, según el diccionario de Corominas. Tiene pues, un origen histórico que se remonta a épocas remotas y que hace referencia a los antiquísimos usos e intervenciones que se hacían en el territorio con fines productivos.

Aunque se han dado multitud de definiciones de dehesa, quedémonos con la de Campos Palacín (1992) que la define como “un sistema agroforestal cuyos componentes leñosos, pascícolas, ganaderos, y agrícolas interactúan beneficiosamente en términos económicos y ecológicos en determinadas circunstancias de gestión”. Así pues, debemos entender a las dehesas como sistemas seminaturales de los que el ser humano sabe extraer rendimiento económico y como ejemplo de equilibrio entre una gestión sostenible del bosque mediterráneo original y un aprovechamiento económico de la producción de ese ecosistema parcialmente modificado, pero sin llegar dicha modificación a alterar de forma significativa los ciclos y flujos propios de este entorno natural.

 

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Cualquier dehesa otorga al territorio en el que se enclava un valor natural añadido, pero en el caso de dehesas rodeadas de tierras de cultivo, este valor añadido adquiere una mayor relevancia, dado que se constituyen como reservas seminaturales en plena Campiña, auténticos baluartes de lo que hubo en otros tiempos y de lo que hemos perdido con la intensificación de la actividad agrícola.

En este contexto agrícola, enclavada en la zona más occidental del término municipal de Morón de la Frontera, encontramos la dehesa de Arenales, un espacio de singular valor natural localizado en un área de 2.800 hectáreas denominada Cortijo de Arenales, una explotación agrícola y ganadera, atravesada por los arroyos El Barro y El Cuerno, arroyos que desembocan en el río Guadaira.

 

Dehesa de Arenales
Dehesa de Arenales

 

Del total de la superficie del Cortijo de Arenales, en un tercio se han querido mantener los valores culturales y naturales que suponen la dehesa como forma de explotación de un territorio, desarrollándose en Arenales la típica dehesa donde la encina es la especie dominante del estrato arbóreo, acompañadas de especies de matorrales del sotobosque mediterráneo, jaras, aulagas o retamas junto al típico pastizal, conformando un ecosistema seminatural mantenido por la acción humana. Así mismo abundan especies animales como abubillas, muflones, grullas, liebres, buitres, etc.

La dehesa de Arenales junto con la dehesa de Montepalacio suponen quizás las últimas dehesas que perduran como tal en la basta Campiña Sevillana. Ambas se sitúan sobre margas arenosas del Terciario y Cuaternario respectivamente, materiales que determinan la riqueza del cortejo florístico que poseen.

 

Francisco Conejero Perea es autor de Espacios Naturales en la Serranía Suroeste Sevillana, una edición del Grupo de Desarrollo Rural Serranía Suroeste Sevillana (2006), coordinada por Fernando J. Alcaide. Fotografías de Manuel Gil, Adolfo Garcerán y Enrique Gordillo.

 

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