Árbol de Apolo, laurel, laurel de Dafne

Nuestra flora | José Pérez Dávila

laurel

Premios-Candil-de-Oro-2017-800

Laurus nobilis L.

Familia: Lauráceas. Su nombre, Laurus, es el que le daban los romanos al laurel, derivado del céltico blawr que significa siempre verde. Los antiguos griegos lo nombraban Dafne. Su denominación deriva del latino laurus, que quiere decir «noble». Laurel es el origen de los vocablos castellanos «laureado» y «bachiller», este último del latín baccalaureatus, donde aparece laureatus, es decir, que ha recibido los laureles de su título académico.

Origen: Mediterráneo oriental.

Descripción: El laurel es una planta dioica, es decir, que existen plantas masculinas y plantas femeninas; perennifolio de hasta 10 m de altura. Tiene hojas alternas lanceoladas con un olor agradable, verde oscuro en el haz y claro en el envés. Su fruto es una baya ovoide negruzca. Existen dos variedades: Laurus nobilis var. angustifolia con hojas estrechas y largas, y Laurus nobilis var. áurea con hojas tendentes al amarillo.

En Canarias existe un endemismo, Laurus canariensis, que es diferente al de la Península.

 

Laurel-Huerta-del-Hospital-en-Morón
Laurel en la Huerta del Hospital. Morón.

 

Exigencias: Prefiere suelos secos y soleados, y si está cerca de lavandas se produce alelopatía (daño al vecino) y llegan incluso a morir.

Usos: Con su esencia se hacen licores. De sus bayas, en Emilia Romana (Italia) se fabrica un delicioso licor llamado «Laurino». Sus hojas dan un aceite esencial usado en perfumería.

Su fruto tiene propiedades aromáticas. Se han fabricado jabones con su fruto. Hoy el laurel a menudo se usa por su esencia, que aleja a los insectos y perfuma el ambiente, por lo que sus hojas secas se colocan en los armarios o en los bolsillos de los vestidos guardados al cambiar de estación, como defensa contra las polillas.

Hoy el laurel es usado normalmente en la cocina de todo el mundo como condimento y por su aroma. La particularidad es que sus hojas no pierden el aroma después de la cocción, así sus hojas son usadas en la gastronomía europea (particularmente en la cocina mediterránea), así como en Norteamérica y Centroamérica. En la región noroeste de México se le conoce como laurel de Castilla. Las hojas se utilizan en sopas, guisos y estofados, así como en carnes, pescados, mariscos y vegetales, e incluso en postres como el arroz con leche. Se utilizan generalmente enteras y retiradas antes de servir. También pueden ser trituradas o molidas antes de cocinar para darle un mejor gusto a la comida.

Su madera es muy dura y se ha empleado en para trabajos de taracea y marquetería, tradición artesanal árabe que ha sido heredada y mantenida en algunas zonas como el Albaicín de Granada. También fue una madera utilizada para obtener fuego frotándola y para fabricar bastones.

El árbol de laurel, se utiliza para ornamentación.

 

PUBLICIDAD

 

Propiedades medicinales:  La infusión de hojas de laurel ayuda, sobre todo, a la digestión de quienes tengan problemas de fermentación, en casos de inapetencia y  para combatir los dolores de estómago. Es estimulante del apetito, carminativo, diurético, con ligera acción antiinflamatoria y contribuye a regular la menstruación en la mujer. El laurel es digestivo, estomacal, diurético y algo astringente.

Dioscórides lo recomendaba para problemas de la vejiga. Sus hojas sirven, en empasto, para aliviar picaduras de insectos y, con pan, en inflamaciones. Sus bayas se usan con vino para combatir el asma. La corteza rompe las piedras y combate las enfermedades del hígado.

Hipócrates y Galeno lo usaron frecuentemente con el nombre de óleum lauri como ungüento contra el dolor. En la Edad Media sus bayas se usaron contra la tos. El médico hispano-árabe Ibn al-Baytar aseguraba que llevando una hoja de laurel en la oreja se podía beber todo el vino que se quisiera sin emborracharse.

El laurel, además, favorece la expulsión de las mucosidades de las vías respiratorias y contiene sustancias de acción bactericida, por lo que resulta muy adecuado en caso de afecciones tales como la bronquitis, faringitis, entre otras. Pero se debe tener mucho cuidado, ya que la ingesta de sus hojas en grandes cantidades es tóxica.

Macerando las hojas con aceite caliente se obtienen buenos resultados para curar heridas y hemorroides. En infusión puede tomarse, como tónico aperitivo para estimular el apetito antes de las comidas, una tacita de infusión hecha con 2 o 3 hojas secas.

 

Laurel-en-el-Rancho
Laurel en la Barriada El Rancho de Morón.

 

Para combatir a los parásitos de los animales domésticos, se les frota la piel con sus hojas y así se eliminan las garrapatas. De su fruto se obtiene un ungüento usado en veterinaria contra todo tipo de parásitos.

La tisana se usa para el resfriado y los reumas. Para los reumas, las distorsiones y las dislocaciones también se usan las fricciones con los aceites esenciales. Algunas gotas de aceite de laurel y un puñado de hojas en el agua permiten conseguir un baño perfumado y tonificante. El aceite esencial de su frutos (manteca de laurel) se usaba tradicionalmente para el tratamiento de inflamaciones osteoarticulares y pediculosis.

Hay que tener cuidado pues  el laurel es una de las plantas que con más frecuencia producen dermatitis de contacto y fenómenos de fotosensibilización (en periodos de contacto prolongado).

Componentes: Es una planta rica en aceites esenciales tanto en las hojas (de 1 al 3%), como en las bayas (de 1 al 10%) entre los cuales: geraniol, cineol, eugenol, terpineol, eucaliptol, pinene, etc. Su esencia contiene ácido laúrico, alfa y beta-pineno, l-linalol, sabineno, alfa-felandreno, cineol, eugenol, acetato de eugenol, metil-eugenol, acetato de l-alfa-terpineol más algunos ésteres y terpenoides. También contiene taninos, aceite esencial, diversos ácidos orgánicos, ácidos grasos insaturados, sustancias de acción antioxidante y bactericida así como minerales tales como manganeso, calcio, potasio, magnesio, entre otros.

Historia: Antiguamente se recompensaba los méritos en el deporte y la guerra con sus hojas.

En la Edad Media en España se coronaba con laurel  a los poetas, a los artistas y a los sabios.

A los que aprobaban las pruebas de retórica se les daba una rama de laurel, de ahí el nombre de baccalaureatus (bachiller).

 

PUBLICIDAD
Malufa Sevilla

 

Era usado como ornamental en los jardines romanos y más tarde en los claustros de los monasterios.

Es el objeto simbólico más usado en la astrología para el signo Aries. Tiene connotaciones simbólicas en ciertas culturas como la romana y en la cristiana.

El Renacimiento supuso la reactualización del arte y la sabiduría del mundo clásico. El día de Pascua de 1341, Petrarca recibió la corona de laurel de manos de un senador de la ciudad de Roma. Fue proclamado inmortal en el Capitolio, en el mismo sitio donde lo habían sido los grandes poetas latinos de la Antigüedad. Según se cuenta, Petrarca mandó plantar un laurel ante la tumba de Virgilio, como tributo a su memoria.

Leyendas y tradiciones: En el lenguaje de las flores significa gloria y sus hojas «no cambiaré nunca».

Es el símbolo de la paz, junto al olivo, y de prosperidad.

Pertenecía al panteón de los dioses de la India y de ahí pasó a Grecia donde se consagró a los dioses del Olimpo, principalmente a Apolo, dios de la poesía, las artes, los oráculos, la profecía, las artes y la música, significando recibir la máxima glorificación en el arte o en el deporte.

Fue considerada una planta consagrada a Apolo porque, según Ovidio, desafió a Cupido (Eros de los griegos), hijo de Venus y de Marte, y este para castigarlo le envió una de sus flechas que provocaban amor y otra a la ninfa Dafne. Pero ella no quería a Apolo y se transformó en laurel para huir del dios que la perseguía y así, el mismo Apolo proclamó esta planta consagrada a su culto y señal de gloria para ponerla sobre el jefe de los vencedores. Aunque otra leyenda nos cuenta que fue la madre de la ninfa, Gea, quien la transformó para evitar el acoso de Apolo.

Antiguamente los griegos llamaron al laurel Dafne, en recuerdo de la ninfa. Estuvo consagrado a la diosa Dafenisa y a sus sacerdotisas las Ménades que tomaban la infusión de sus hojas para profetizar el futuro y estaba prohibido a toda persona no iniciada.

Los griegos la consideraban planta protectora; por ello la llevaban en los escudos  militares y en las casas de los enfermos.

 

Flor-del-laurel-Barriada--El-Rancho
Flor del laurel en la Barriada El Rancho.

 

A Dafne los brazos le caían

y en luengos ramos vueltos se mostraban

los cabellos que el oro escurecían;

de áspera corteza se cubrían

los tiernos miembros que aun bullendo estaban;

los blancos pies en tierra se hincaban

y en torcidas raíces se volvían.

Garcilaso de la Vega.

 

PUBLICIDAD
Clínica Dental Begoña Sevillano Garmo

 

Los romanos colocaban hojas de laurel en las lanzas y los barcos que volvían victoriosos, asimismo en los mensajes que comunicaban alguna muerte.

Se coronaba con laurel a los cónsules romanos y héroes en reconocimiento de sus méritos (de ahí el verbo latino laudare).

Se creía que purificaba y daba la inmortalidad, por lo que se plantaba en las puertas de los palacios de los emperadores romanos. De ahí, Plinio los llamó «jardín de los césares».

También fue Plinio quien lo recomendaba para protegerse del rayo, y así fue que el emperador Tiberio creía que lo protegía de los rayos y se colocaba una corona de laurel cuando había tormenta. Considerada por tanto una planta noble por excelencia, era normal cultivarla en los jardines romanos y los emperadores  se ciñeron la cabeza de laurel durante los triunfos y las ceremonias como si se tratara de una preciosa corona.

Esta costumbre se ha prolongado hasta la Edad Media y el Renacimiento, pero no eran los soberanos sino los jóvenes poetas y los literatos los que, como se decía, eran coronados o laureados.

En Italia el término actual laurea (licenciatura) deriva de lauro, que es como se llama esta planta en este país.

Según muchas leyendas populares europeas, plantar una planta de laurel delante de la puerta de casa alejaría a los rayos. Esto derivaría del hecho de que Júpiter habría decretado que esta planta fuera preservada del rayo por respeto a Dafne.

Se usó contra el mal de ojos.

 

Laurel-Nuestra-Flora-Pérez-Dávila
Laurel en el vivero de la Casilla Alcázar. Laurel en el Parque Borujas de Morón.

 

En Galicia se quemaba para evitar los rayos y maceraban sus hojas para rociar a las vacas y así evitar el ataque de las moscas-brujas (meigas) que hacían que no dieran leche.

En Asturias las ramas de laurel bendecido el domingo de Ramos ahuyentaban a las brujas durante dos días.

Se ha utilizado como adivinación sobre las cosechas, echando sus hojas y madera al fuego e interpretando el humo y el crepitar.

También adivinaban la fidelidad de una persona clavando una hoja en la pared con un alfiler: si se gira la hoja es que es infiel.

La adivinación mediante hojas de laurel se llama Dafnomancia.

En algunos lugares utilizan ramas de laurel para bendecirlas el domingo de Ramos en vez de hojas de palmera.

Se ha usado quemándolo en rituales de exorcismo.

Hoy ya no tiene la importancia de otros tiempos, pero aún se le nombra cuando se quiere homenajear a alguna persona y suele estar representado en las orlas de los títulos y diplomas.

Se creía que colocando una ramita de laurel en la cabecera de la cama se tendrían influencias benéficas durante el sueño.

 

800xbuho

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *