Los Salineros

Coripe y sus salinas de interior

salinas

 

La extracción de sal es una de las actividades más antiguas de la humanidad. Por sus propiedades anticorruptoras se empleaba ya en las culturas antiguas como sazonador y conservador de alimentos. Pero también se usaba en medicina, en rituales mágicos y religiosos, con valor fiscal, etc.

Aunque existen referencias históricas de salinas en el término municipal de Morón, las únicas salinas conservadas en la comarca se sitúan en el término municipal de Coripe (carretera de Morón a Coripe) y son, con las de Utrera (salina de Valcargado), las únicas en explotación de la provincia de Sevilla. La actividad salinera está activa y es llevada a cabo por parte de la familia propietaria que mantiene vivo el oficio con sus técnicas y saberes tradicionales.

Es una salina de interior, frente a la más conocida o de litoral. Se encuentra cerca de un río salado, de ahí la posibilidad de utilizar el territorio para convertirlo en espacios lagunares capaces de acoger de un modo controlado el agua del río. Se distribuye en una serie de depósitos o estanque con profundidades graduadas que permite el paso del agua de unos a otros y su circulación hasta alcanzar la zona de cristalización. En el entorno la familia tiene unas dependencias donde permanecer en lo momentos de descanso.
La sal es el resultado de la cristalización de dicha sustancia una vez evaporada el agua donde está disuelta. En este proceso de elaboración de la sal se distinguen cuatro fases principales: la limpieza, la labra, la cosecha y el transporte.

La limpieza de las sales que impregnan el fango sedimentado durante el período inactivo se realiza durante los meses de abril y mayo.
La labra se desarrolla cuando finaliza el mes de mayo y consiste en conducir las aguas del río hasta los tajos o cristalizadores para que se vaya sedimentado la sal. Simultáneamente se realiza la toma de grados.

La cosecha comienza cuando, después de días de reposo de la sal en los cristalizadores -y tras la acción el sol- ésta se encuentra plenamente cristalizada y no queda agua.Los hombres entran y con las varas amontonan la sal.

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El transporte antiguamente se hacía a mano, con angarillas y con la ayuda de los animales de carga que eran conducidos por trabajadores. La actividad finaliza en septiembre. Dicha actividad está en peligro de desaparecer si no se perpetúa a través de la herencia familiar y no se adapta a nuevas técnicas y procesos de mecanización.
El producto artesanal o “artesanía” es el resultado de toda actividad tradicional que presenta procedimientos y técnicas no seriadas y totalmente individualizadas.

No ha sido afectado por los principios de la especialización y la división moderna del trabajo. Dentro de este ámbito se encontrarían desde los procedimientos de elaboración de un botijo o de un cesto de mimbre a la molienda del trigo en el molino. Puesto que la existencia de un proceso artesano no implica necesariamente la inexistencia de algún tipo de maquinaria que de alguna manera agilice el proceso; lo característico de él es que el artesano conoce cada uno de los pasos y controla el proceso de producción de principio a fin.

 

Fuente: Patrimonio Etnológico y Actividades Tradicionales en la Serranía Suroeste Sevillana. (Ed. Asociación Serranía Suroeste Sevillana, Grupo de Desarrollo Rural).

Texto de María Luisa Melero Melero. Fotografía: Tres Fotógrafos.

 

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