«Lo que no se comunica no existe»
Gabriel García Márquez

Mandrágora

Nuestra flora | José Pérez Dávila

 

En noviembre, mes de difuntos y de Halloween, dedicaré mi sección a la planta que tiene más leyendas, supersticiones y usos —en magia y brujería— de toda Europa.

Familia: Solanáceas.

Nombre: Mandragora autumnalis. Bertol. Elench. Pl. Viv. Conocida vulgarmente como Mandrágora, Lechuguina, Berenjenilla, Uva de moro, Vilanera, Acelgón, Berenjena mora, Cerezas de sapo, Mandrácola, Mandrágula, Meá de perro, Yomático, Vinagrera.

Su nombre viene del griego y significa “oscuro”. Según Perucho viene del griego mandras (establos) y agrauros (que significa dañoso, o sea, dañoso para los establos o, mejor dicho, para el ganado). En el lenguaje de las flores significa “horror”. Los antiguos alemanes la llamaban Alraune.

Fue descrita por Antonio Bertolini en el año 1820.

 
Mandrágora 1
 

Origen: Es originaria de la cuenca mediterránea. En la Península Ibérica se encuentra principalmente desde el sur hasta la cuenca del río Tajo.

Descripción: Planta perenne de hasta 30 cm. Con tallo muy corto y raíz napiforme bifurcada que suele recordar al cuerpo humano. Hojas en roseta basal oval-lanceolado con el margen ondulado. Flores con 5 lóbulos triangulares de color violáceo. Frutos carnosos de color amarillo o naranja, tiene actividad a través de la piel, por lo que es poco prudente manipular las hojas, frutos y, sobre todo, raíces.

Exigencias: La planta parece adaptarse a variedad de sustratos, aunque prefiere suelos arenosos que drenen bien, y con pH ácido o neutro.

Sus principales enemigos son los caracoles, que parecen inmunes a los alcaloides de las hojas y pueden defoliar las plantas casi completamente.

 

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Usos: Con ella se preparó el “mandragorito”, un vino con infusión de sus raíces que tiene propiedades narcóticas.

También se prepara un licor llamado “Elixir de las brujas” con un litro de aguardiente, 15 gramos de mandrágora, vainilla, sésamo y medio kilo de azúcar.

En el Magreb, las raíces en salsa se utilizan como afrodisíaco y para combatir la impotencia sexual.

Sus frutos se consumían hervidos con pimienta y otras especies.

Como planta ornamental es bellísima, pero si tenemos mascotas o niños puede resultar peligrosa y ocurrir un accidente al llevársela a la boca, por lo que es mejor no cultivarla.

Propiedades medicinales: Dioscórides la recomendaba para atraer el menstruo, provocar el parto y el sueño, así como de purgante y contra la flema y la melancolía. En su obra De Materia Médica, escrita en el año 65 y precursora de la farmacopea moderna, describía cómo usaba el vino de mandrágoras como anestésico en sus operaciones, dándole al paciente un trozo de raíz para que la comiera antes de intervenirlo, costumbre que llegó a las doctoras de la escuela de Salerno en el siglo XI.

Galeno nos dijo que la mandrágora tiene una facultad fría, en tercer grado la planta y en cuarto grado su raíz.

 
Mandrágora 2
 

Su jugo se usó en colirios para aliviar los dolores oculares; en supositorio causa sueño y, según Serapion, Avicena y Epineta, tomado en bebida limpia la matriz de las mujeres.

En la medicina antigua las hojas de mandrágora hervidas en leche se aplicaban a las úlceras: la raíz fresca se usaba como purgante; macerada y mezclada con alcohol se administraba oralmente para analgesia en dolores reumáticos y ataques convulsivos.

En tiempos de Plinio se empleaba como anestésico, pero en grandes dosis se entraría en coma.

Su consumo efectivamente tiene efectos alucinógenos y narcóticos.

En dosis bajas se ha usado —en la medicina antigua— para inducir un estado de olvido, anestésico, tratamiento de la melancolía, convulsiones, etc. pero en dosis elevadas provoca estados de delirio, locura e, incluso, la muerte.

Los indios americanos utilizaron la raíz como un laxante fuerte, para tratar gusanos, parásitos e inducir el vómito; la aplicaban tópicamente por sus propiedades antisépticas y calmantes del dolor.

Su uso en medicina popular no es aconsejable por lo peligrosa que es.

 

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Se sabe que la mandrágora se administraba en forma oral. Como contiene principalmente atropina, se comporta de manera similar a la belladona: en dosis bajas bloquea los receptores de la acetilcolina, deprimiendo los impulsos de las terminales nerviosas, mientras que en dosis elevadas provoca una estimulación antes de la depresión, y a dosis mayores produce delirios y locura o muerte por intoxicación.

No existen registros de dosificaciones exactas usadas antiguamente. Únicamente hay menciones en el sentido de que su uso en pequeñas cantidades era seguro. Últimamente se ha empleado en dosis inferiores a un gramo de la raíz para tratar los trastornos del sueño.

La mandrágora es una planta altamente tóxica, pudiendo provocar la muerte de aquél que la ingiriese. Puede provocar mareos, dificultad para respirar y bradicardia simplemente al manejarla.

Por vía externa para casos de dolores reumáticos y de gota.

Componentes: Su raíz posee alcaloides como atropina, escopolamina, cuscohigrina, hiosciamina, escopolamina (llamada la droga de los violadores) y mandragorina, complejo alcaloide que se considera una mezcla de los anteriores, todos muy tóxicos.

La mandrágora pertenece a la amplia familia de las solanáceas —como la patata, el tomate o la berenjena que también contiene solanina, lo que le da nombre a la familia y otros alcaloides—, moléculas muy tóxicas, incluso en pequeñas cantidades, que en algunas plantas no son peligrosas, pero en otras de la misma familia se pueden convertir en una droga o incluso provocar la muerte de quien las usa. Así, la nicotina es también un alcaloide abundante en la planta del tabaco, que también está presente —aunque en menor concentración— en patatas, tomates o berenjenas.

Hoy en día, una vez conocidos sus componentes, encuentran explicación las leyendas y supersticiones de su uso, así como sus efectos fisiológicos y usos en medicina de algunos compuestos derivados de ella, aunque para ello haya tenido que pasar mucho tiempo y personas intoxicadas y muertas.

 
Harry-Potter
 

Historia: Su conocimiento es muy antiguo ya que se la nombra en la Biblia, Génesis XXX, 14, 16, y la considera portadora de poderes mágicos. Raquel —la mujer de Jacob— pidió a Leda —la otra esposa de este— las mandrágoras que el hijo de Leda había recogido en el campo; a cambio le dejó que pasara la noche con su esposo. Puesto que la Biblia dice que Raquel era estéril, quizás pensase que esta planta la ayudaría a concebir.

Usada desde muy antiguo, se encontraron en las tumbas de los reyes de Tebas (1800 a.C.).

Pitágoras la cita como anthropomophom (figura de hombre).

Teofrasto nos cuenta que se ha utilizado para filtros amorosos administrada con vino.

Durante la Edad Media era utilizada por las brujas en sus diferentes rituales y ungüentos para los aquelarres. En este sentido se conoce una receta que nos dice que una vez quemada la planta provoca apariciones, aunque por lo venenosa que es lo más probable es que produjera alucinaciones que les hacía creer que volaban.

Los germanos la usaban en brujería.

Perucho nos cuenta que Eckartshausen, nigromante del siglo XVIII, daba una receta para provocar apariciones quemando mandrágora, cicuta, beleño, azafrán, aloe, apio, adormidera, asafétida y perejil. Seguramente lo que provocaría serían alucinaciones, que confundirían con apariciones.

 

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Lucrecia Borgia la utilizaba para preparar sus venenos.

Shakespeare en Romeo y Julieta la cita gritando al ser arrancada.

Camilo José Cela en su Diccionario del erotismo la considera afrodisíaca y, por lo tanto, muy valiosa, pudiendo alcanzar altísimos precios. Debido a esto aparece la picaresca de vender por raíz de mandrágora raíces de otras plantas.

Nicolás Maquiavelo, autor de El Príncipe, escribió una comedia titulada La mandrágora en la que un ungüento sacado de su raíz podía sanar la esterilidad.

Los buhoneros tallaban sus raíces para darle forma humana, le incrustaban semillas de trigo o cebada en los lugares donde debían salirle pelos; después la enterraban y volvían a las tres semanas para volver a sacarlas con gran misterio y ceremonial.

Ha sido protagonista de muchas leyendas y rituales. Los magos hacían con ella algo similar a una figura humana, presionando la raíz a cierta altura para formar un supuesto cuello, y cortando todas las bifurcaciones excepto cuatro, que serían las extremidades, y las adoraban como a dioses. Solían vestirlas como muñecas e incluso les ofrecían alimentos, así atraían la buena suerte sobre su casa. Eran vendidas muy caras pues se creía que traía la felicidad.

Como su raíz tiene forma de cuerpo humano, para aliviar el dolor de alguna persona se cortaba un trozo del lugar correspondiente a la parte dolorida y se aplicaba sobre ella.

En Alemania fabricaban amuletos de buena suerte con sus raíces.

 
mandragora
 

Era usada tanto en magia negra como en magia blanca, ya que es venenosa y curativa al mismo tiempo, según el uso.

Los sajones la utilizaban en los exorcismos para expulsar los demonios de los posesos.

Cuando juzgaron a Juana de Arco la acusaron de usar mandrágora. Dijeron que siempre la llevaba y que gracias a ella pudo soportar mejor el dolor al ser quemada viva en la hoguera. Se cree que, cuando la juzgaron, declararon que oía voces que pertenecían a Satanás. Seguramente serían alucinaciones producidas por ingesta de mandrágora.

Se la nombra en un pasaje del libro de J.K.Rowling, Harry Potter, así como en sus películas y en la de Guillermo del Toro, El laberinto del Fauno. 

En la obra teatral de Samuel Becket Esperando a Godot.

Mandrágora fue el nombre que adoptó el movimiento surrealista que formara el poeta Braulio Arenas.

En la canción Moonchild de la banda de heavy metal Iron Maiden se hace alusión al grito de la planta.

Leyendas y tradiciones: Casi todas las supersticiones que existen sobre ella vienen de Oriente, unas con la magia árabe, otras con la judía y muchas más de China, ya que en este país tenía y aún tiene incontables virtudes sobrenaturales, como la de considerar que quienes lleven su raíz se convierten en dioses, buenos amantes, invencibles en la guerra, capaces de descubrir grandes tesoros ocultos, inmortales, con el poder de fecundar a las mujeres solo con mirarlas y de atraer a todas las mujeres.

Se creía que de ella salió Adán.

 

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Hay quien cree que se trata del árbol del paraíso o el árbol del bien y del mal ya que es la planta mágica más importante de todas.

Los hebreos la llamaban jabora y creían que tenía la virtud para concebir hijos.

Si se colocaba su raíz debajo de los Evangelios, después de misa se conseguía el amor de la dama deseada.

A principios de la Edad Media, cuando tuvieron lugar las Cruzadas, surgió una leyenda alemana. Se creía que su poder se multiplicaba si era rociada con orina o semen de ahorcado y si se la rociaba con orina de mujer o sangre de menstruo.

Según creencias populares, bajo los patíbulos donde a veces caía el semen eyaculado por los ahorcados (durante las últimas convulsiones antes de la muerte o por erección y eyaculación postmortem) nacía la mandrágora con forma de hombrecillo o de mujercilla.

Era un amuleto contra la brujería y traía al propietario mucho dinero, pero también desdicha para los demás habitantes de la casa.

Plinio nos dice que hay que escoger el día apropiado para arrancarla, que debía ser el viernes, o el sábado, aunque otros preferían la oscuridad de la noche, el amanecer o los primeros días de septiembre. Escogido el momento, se rodeaba la planta de un triple círculo mágico y se grababa en su corteza la triple señal de la cruz.

 
mandraggorre
 

Como la raíz de mandrágora tiene, a veces, forma de hombrecito, en el momento de arrancarla grita y el grito mata a quien intenta arrancarla. El procedimiento para arrancarla y salvar la vida es el siguiente: se cavaba un círculo alrededor de la raíz, y el buscador de mandrágoras debía tomar la precaución de taparse bien los oídos con cera; incluso en algunos grabados medievales aparece el hombre haciendo sonar un cuerno para enmascarar su sonido estremecedor. También debe procurar que el viento no les venga de cara y mirar al poniente, ya que su perfume aturde e incluso mata al que lo huele. Se ata una cuerda a la raíz y el otro extremo se ata al cuello de un perro. Se llama al perro desde cierta distancia o se le daba algunos latigazos. El perro quiere acudir, tira de la planta, la arranca, ella grita, el perro daba un grito espantoso y poco después, moría entre convulsiones. Otros cuentan que a continuación que no hay más remedio que sacrificar al perro a las divinidades subterráneas. Se ve que, dado el poder hechicero de la mandrágora, merece la pena sacrificar un perro que se enterraba en el mismo agujero de donde salió la raíz. Así evitaban que la maldición y que el castigo cayeran sobre el hombre. Algunas leyendas incluso recomendaban que se ha de volver al lugar de donde la ha arrancado y, como compensación, dejar allí un trozo de pan, algo de sal y una moneda. Se dice que el dinero colocado junto a una raíz de mandrágora (sobre todo las monedas de plata) se duplica, y que el perfume de la mandrágora produce sueño.

Teofrasto nos cuenta que para recolectarla hay que mirar al Occidente y que cuando se corta el segundo trozo hay que bailar en torno de ella y decir palabras sobre el amor carnal.

Una vez arrancada la raíz había que bañarla, alimentarla con leche o vino, vestirla de rojo y blanco para ahuyentar a las potencias demoníacas que quisieran apoderarse de ella, y se debía hacer en sábado. Seguidamente se guardaba en una caja que en la tapa estuviera dibujada una horca, un ahorcado y una planta, ya que creían que la mandrágora nacía bajo los patíbulos.

La raíz de mandrágora se colocaba sobre la chimenea y así daba a la casa protección, fertilidad y prosperidad; si se colgaba de la cama daba protección durante el sueño; y si se llevaba encima atraía el amor y evitaba enfermedades.

 

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Para “activar” una raíz de mandrágora seca (es decir, para despertar sus poderes), se ponía en algún lugar prominente de la casa y se dejaba allí durante tres días. Después se metía en agua templada y se dejaba toda la noche en ella. A la mañana siguiente, la raíz quedaba “activada” y podía ser empleada en cualquier acto de magia. El agua en la que estuvo inmersa la raíz se podía esparcir por las ventanas y puertas de la casa para protegerla, o sobre personas para purificarlas.

La sensibilidad de la mandrágora obliga a que cuando ésta vaya a ser recogida con el objeto de ser convertida en talismán, el recolector haya de ser una persona moralmente intachable y presentarse con un aspecto impecable, es decir, aseado y con indumentaria de fiesta.

En Cantabria, los tentirujos, diablillos incorpóreos que habitaban en los bosques, usaban sus raíces para seducir a las jóvenes del lugar.

La mandrágora también ha servido durante largo tiempo como muñeco (fetiche) en la magia de imágenes, pero su escasez y elevado costo normalmente obligan al mago y al brujo a buscar sustitutos; entre otras se han empleado raíces de fresno, manzanas, raíz de nuez y manzana americana.

Se utilizaba como talismán. Durante la Edad Media se usaban sus raíces como amuletos para protegerse del diablo.

Se le ha atribuido el poder de hacer fecundar a las mujeres estériles o ya mayores, motivado por su capacidad de florecer en otoño, cuando todas las demás plantas han desaparecido.

Se la consideró un condensador de energías cósmicas.

 

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Juan Perucho en su Botánica oculta nos narra cómo una mandrágora siguió hasta su casa al coronel Atkinsons, que la había arrancado, y lo asesinó en 1870.

Incluso se pensaba que con solo pisarla producía vértigos y nublaba la vista al que lo había hecho.

Los judíos la consideraban capaz de hacer que concibieran hijos.

Los árabes, sin embargo, la despreciaban por su peligrosidad.

En Alemania la nombran con la misma palabra que utilizan para nombrar a las brujas (alruna). Se creía que era una bruja convertida en planta. Con sus raíces fabricaban estatuíllas de sus dioses lares y pensaban que tenían el poder de adivinar el futuro y obtener riquezas.

En Francia se cree que existe un hada que dará riquezas a quien la cuide.

 
MANDRAGORA-GUADAIRA
 

En otros países, los mandrágoros o diablos familiares solían hacer travesuras a las amas de casa.

Aun hoy la utilizan los brujos chinos (ginseng) para provocar la locura y causar sufrimientos.

Se dice que favorece la lívido.

Otra leyenda asegura que todas las raíces de mandrágora se transforman en hombrecitos de verdad, como pequeños duendes, y que se dedican a favorecer al dueño de la planta. Aunque no todas las raíces de mandrágora tienen forma humana, y éstas son las verdaderas plantas hechiceras.

También se usó contra las serpientes.

Por fin, con Lamarck en el siglo XVIII, junto a la aparición de la ciencia empírica, la Encyclopédie methodique, el racionalismo cartesiano y la Ilustración, se puso fin a tanta fantasía y superstición. Solo se sigue usando en China, como ya se ha indicado, y hoy día sabemos que son las potentes sustancias químicas que posee esta planta las responsables de la “magia” que se encerraba en su raíz durante tantos siglos.

Localización: En Morón de la Frontera la he encontrado en la Avenida del Cementerio (lugar muy apropiado por sus leyendas), en la Avenida de la Asunción, en el jardín del Lazareto y en las proximidades del río Guadaíra.

 
José Pérez Dávila.

 

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