Martirio en La Puebla de Cazalla

«La Mujer y la Copla». Conferencia cantada

25N2

El amor por la música y el sentido de la justicia son las directrices por las que Maribel Quiñones (Martirio) se ha regido en su trayectoria profesional y personal.  La conferencia “La mujer y la copla” en la Puebla de Cazalla, nos acerca a su particular y transgresora visión de la vida.

Entrevista de Isa García / Fotografías de Jesús Ugalde.

 

La Transición fue un periodo de cambios en todos los sentidos, y los artistas encontraron una vía para comenzar a expresarse con mayor libertad. ¿Tenía claro que quería romper los esquemas establecidos o fue algo que sucedió durante el proceso?

Fue una época muy abierta, con muchas posibilidades, cosa que hoy por desgracia no ocurre. Yo tenía necesidad de atreverme a ser yo misma y tuve que romper muchas cosas, sobre todo y para siempre con la seguridad. Lo único que tengo claro respecto a eso, es que amo la música y la interpretación y tengo una misión de espejo, buscando la verdad, la emoción y la música que transforma.

 

Cuando comenzó con el grupo Jarcha ¿se sintió igual de libre artísticamente como se puede sentir hoy?

Era un grupo y las decisiones se tomaban entre todos, en eso hay diferencia, pues yo desde que empecé dirijo mi carrera y es de lo que más orgullosa me siento a través de los años. Pero Jarcha fue mi escuela de voz, de escenario, de giras, de enseñarme más y mejor la poesía, de sentirme orgullosamente andaluza, de poder reivindicar, de adentrarme a conocer la música popular y de compartir con unos compañeros maravillosos de los que sigo siendo muy amiga.

 

Amante de la música y buscadora incesante de nuevas formas y ritmos, podríamos decir que es una investigadora musical. ¿Dónde encontró o buscó las referencias musicales que más le ha inspirado?

Me acerco a lo que me llama el corazón, a los artistas que me emocionan, a las músicas que tienen que ver conmigo, que siento, que puedo aportar mi alma. La primera influencia es el flamenco, el rock, los cantautores, el jazz, el tango, el bolero, la ranchera, el soul, la música italiana, la clásica… en fin, no paro de oír música de géneros diversos desde que me acuerdo.

Y hay tres personas fundamentales que me han abierto caminos. Kiko Veneno, Chano Domínguez y Raúl Rodríguez.

 

Mi nombre artístico tiene que ver con dar la vida por lo que crees.

Martirio-y-Raúl-de-Jesús-Ugalde

 

Cuando comienza su carrera en solitario como Martirio, sorprende la mezcla de la copla con diferentes estilos musicales (como el jazz, bossa nova, bolero, pop-rock, flamenco), acompañada de una llamativa estética que le convirtió en un icono popular. ¿Era consciente de la influencia social y musical que tuvo en aquella época?
Yo solo soy consciente de que estoy permanentemente entregada a mi trabajo.

 

Creó un nuevo concepto de copla alejada del Franquismo con una temática que iba más allá del binomio amor-desamor. ¿A quién cantaba Martirio?

Cantaba y canto a las personas abiertas, a la mujer que se está creando para el siglo XXI, a los hombres que crecen a nuestro lado y se enorgullecen de nosotras y nuestros logros. A quien no tiene miedo a cambiar, a aprender, a cuestionarse, a crecer, a estar conectado con sus sentimientos.

 

¿Ataviarse con sus gafas y peinetas en un escenario, le ha hecho olvidar su timidez para hacer llegar sus mensajes a través de la música?

Hay algo de eso, pero fundamentalmente es que disfruto. Me gusta muchísimo la imagen teatral de un personaje artístico y la fantasía en el escenario, y sigo creándola con mucha ilusión para cada disco acompañada en cada caso de gente que me voy encontrando y me ayudan con arte y generosidad.

 

Su nombre artístico ¿describe la realidad que la mujer vivía en aquella época y que hoy vive en otros ámbitos?

Mi nombre artístico tiene que ver con dar la vida por lo que crees.

 

Entre mis canciones, «Estoy mala» es el cuadro más claro de las enfermedades que nos aquejan a las mujeres cuando no tenemos forma de realizarnos.

Martirio-flores-de-Jesús-Ugalde

 

De todas sus canciones, ¿cuáles elegiría por su significado y reivindicación para un día como el 25N?

Quizás el referente que en su momento fue Estoy mala, es el cuadro más claro de las enfermedades que nos aquejan a las mujeres cuando no tenemos forma de realizarnos, de sentirnos libres y apreciadas y poder encauzar nuestra energía y creatividad.

 

Morón de la Frontera guarda un gran significado para usted en diferentes ámbitos.

¡Decir Morón es ponérseme una sonrisa en los ojos! Me encanta la gente, la forma de relacionarse, la acogida, el aprendizaje para ser auténtico que sientes estando con ellos. Y por supuesto la risa, el gusto por la vida, la sencillez tan honorable. Y el arte tan grandísimo que allí vive.

 

Artísticamente ¿qué le llamó la atención de Morón?

¡La guitarra, que no tiene igual! Diego del Gastor, Dieguito, El Andorrano, Pepe Luis, Juan Luis Larala, Pepe Torres, Paco de Amparo, Moi, Manuel Flores… Y mi Paco Pavía, el gran conocedor y vinculante, mi Belén, mi Tere, mi Antonio, y todos los grandísimos artistas que allí se encuentran y te muestran en el mejor momento por qué el flamenco es una música vital, capaz de robarte el corazón y los sentidos. El compás, la sabiduría, una forma especial, nueva y ancestral de cante, de baile, de toque… Una falta total de ojana y un corazón enorme con una afición devota.

 

¿Cómo recuerda sus giras con los artistas que luego formaron Son de la Frontera?

De las cosas más importantes que he hecho en mi carrera. Esos eran unos conciertos inolvidables, donde me sentía cariñosamente acompañada con un arte del que aprendía cada día. Y Son de la Frontera, para mí, ha sido el grupo que en los últimos años más ha destacado mundialmente en el flamenco. Una fiesta para el alma. ¡Eso no tiene igual!

 

Todo lo que abre la mente, ayuda a aprender y crecer para ser más libres y conscientes.

Martirio-Acoplados-de-Jesús-Ugalde

 

¿En qué proyectos está trabajando actualmente?

Estoy terminando la gira de mi último disco dedicado a Chavela Vargas con mi hijo Raúl Rodríguez; estreno pronto en Barcelona las coplas en jazz acompañada de Jesús Lavilla y la Big Band del Taller de Musics de Barcelona; sigo con mi programa de radio bimensual Cantes rodados, en Radio Gladys Palmera y saco un recopilatorio a primeros de noviembre de mis 30 años, con dos cd´s y un documental sobre mi vida artística, Martirio 30 años. Tal como está el patio, no paro de hacer cosas y me muevo muchísimo para poder trabajar.

 

Finalmente, ¿conoce a Mabel Lozano, una de sus compañeras en estas jornadas? ¿Cómo valora su implicación en estas campañas de sensibilización?

No la conozco personalmente pero sé de su actividad solidaria y reivindicativa de la mujer. Creo que todo lo que abre la mente, ayuda a aprender, cuestionar y crecer para ser más libres y conscientes.

 

Las doce breves:

 

Un lugar. Escuchando la guitarra y los cantes de Morón en el Bar de Paco Pavía.

Un libro. Mujeres que corren con los lobos, de Clarissa Pinkola Estés.

Un plato. Puchero.

Un defecto. La impaciencia.

Una película. La vida es bella, de Roberto Benigni.

Una afición. El Arte.

Una canción. Las simples cosas de Chavela Vargas.

Un deseo. Paz.

Una bebida. Cava.

Un recuerdo. Todas las veces que he actuado con mi hijo Raúl Rodríguez.

Una cita. «Eres dueño de tus silencios y esclavo de tus palabras».

Un sueño. La evolución del ser humano en unión, conocimiento, amor y libertad.

 

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