«Lo que no se comunica no existe»
Gabriel García Márquez

«Naranjas de la China / Naranjas contra el cristal»

Poemas inéditos de Antonio M. Morales

Naranjas de la China recoge una serie de poemas que pretenden situar al lector en el terreno de las pulsiones cotidianas a través de un anecdotario lírico donde tienen cabida el humor, la reflexión y la añoranza.

En Naranjas contra el cristal todas las certezas se dan de bruces con la realidad desde un desempeño de la función social, cítrica y crítica de la literatura. Muchos de estos poemas nacieron en mis primeros años de Universidad, alrededor de revistas como Cuarto Creciente o Número, cuando para un grupo de jóvenes amigos la cercanía de la fiesta comenzaba por sentir en el bolsillo, turgente y magnífica, la llave prestada de una biblioteca pública.

Eran aquellos unos tiempos en los que leíamos, escribíamos y bebíamos litros: entre un libro y un litro tan solo una letra y toda la felicidad del mundo.

 

Declaración de intenciones
Que sepan perdonarme los poetas
que han de llegar a Marte con sus Odas
—recíproca virtud en la respuesta
de todos los planetas—
cuando les digo que quedarme en casa
mirando florecer el viejo tiesto
es mi única esperanza:
el sueño de un asceta
que aspira a respirar la última lluvia
del cosmos reclinado en el desorden
de todo lo absoluto.
Que sepan perdonarme los poetas
cuando les digo que me importa tanto
la gloria como el culo.

 

Hormigas
Ya sé que a veces tiro demasiado
de la sábana y dejo algunas migas de

 la cena de ayer en la encimera
sin pasar la bayeta, y que en el baño
no es raro que se quede medio abierto
el grifo provocando
el agua que se filtra la humedad
al filo de la cama, en nuestro cuarto.
Ya sé que el compromiso que se incumple
en la vida doméstica
(un pelo en el lavabo,
la tapa sin subir del WC
o la pasta de diente en el espejo)
es el germen voraz de la rutina.
Pero solo deseo esa rutina
y no entiendo esta vida
sin que ambos protestemos
desde ese marco amable de los días
en que somos humanos
—especie en extinción—
y tenemos muy claras nuestras normas:

por encima de todo
jamás hacernos daño.
Y tú llevas razón
amor mío:
perdón si se ha llenado
de hormigas la cocina.

 

Bolero de un hombre que lee la prensa
Si tú me dices ven
—hoy que se me han caído las puertas de la casa
tras leer el diario
con los renglones negros cotidianos
de la muerte diversa en cualquier orbe
de cualquier titular desangelado—
si tú me dices ven
cierro la página.

Antonio M. Morales.

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