Palmera canaria

Nuestra flora | José Pérez Dávila

Palmera

Familia: Palmae.

Phoenix es el nombre latino de la palmera datilera, aunque anteriormente venía del griego y del fenicio, y se refiere a la mítica ave Fénix por el parecido de sus hojas con las plumas de esta ave, aunque otros creen que viene del griego Phoenix y hace referencia al país Fenicia, donde en la Antigüedad los griegos vieron las primeras palmeras. Canariensis por su origen.

La palabra dátil viene de la griega daktylos, que significa dedos, por su semejanza con estos.

Origen: Es una especie de palmera endémica de las Islas Canarias, mientras que el origen de la datilera es un enigma.

 

Palmera Canarias
Palmeras canarias en Urb. Los Cipreses y en el parque infantil. Fotografía de Pérez Dávila.

 

Descripción: Entre los caracteres diferenciales más llamativos para distinguir la palmera canaria de la datilera está el tronco, más grueso en la canaria, con copa densa con color verde amarillento. La canaria es más baja, sus hojas son de un verde más amarillento y sus dátiles más pequeños, con mucho hueso y poca carne. La datilera presenta un tronco más delgado, verde azulado, y la copa no es densa.

La copa puede medir hasta 10 metros de diámetro, produciendo una amplia sombra. Puede alcanzar los 20 m de altura, con un tronco de 1 m de diámetro y un crecimiento lento. Hojas peniformes y arqueadas, de 5-6 m de longitud, compuestas por 150-200 pares de hojuelas acuminadas, verde brillante. Palmera dioica, es decir, con individuos masculinos y femeninos.

Las femeninas producen grandes racimos de frutos anaranjados (dátiles). Flores minúsculas, amarillo pardo, reunidas en mazorcas colgantes de más de 1 metro de longitud, que brotan en abril y van seguidas de frutos ovoidales, parecidos a dátiles, pardo dorados, de 2,5 cm, que sólo maduran en los climas más favorables.

Es una especie protegida en las islas de origen. La palmera canaria se considera, según una ley del Gobierno de Canarias, el símbolo natural del Archipiélago Canario, conjuntamente con el canario. La palmera datilera está protegida por ley en la Comunidad de Murcia.

Exigencias: Aguanta el interior pero es planta más de exterior. Presenta resistencia al frío y es capaz de vivir incluso con aguas algo salobres y en zonas muy cálidas. Habita las zonas bajas de las Islas Canarias,  entre 10 y 500 metros sobre el nivel del mar, siendo parte de la vegetación llamada bosque termófilo.

Con las raíces aprovecha bolsas de agua subterráneas, sobrevive a cortos periodos de encharcamiento, fija tenazmente el sustrato y puede anclarse en los más inestables fondos de barranco. Es una especie muy longeva, tanto que los ejemplares más altos llegan a superar los dos y quizás tres siglos de edad.

 

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Las palmeras y los picudos rojos: Desde el año 2005, la palmera canaria es afectada por una grave plaga de picudos rojos, Rhynchophorus ferrugineus. Estos escarabajos que proceden de la Polinesia y del Sudeste Asiático, se instalan en la copa de las palmeras, las atacan y las acaban matando. La detección precoz es fundamental para poder salvar la palmera atacada y controlar la expansión de la plaga. Si finalmente no se puede salvar el árbol, la única vía para evitar la propagación de los escarabajos es talarlo. Afecta al género Phoenix spp., o sea, tanto a la palmera canaria como a la datilera.

Usos: La palmera canaria o palma canaria, por su belleza, facilidad de adaptación y resistencia al frío es la más frecuente en parques y jardines de casi toda España, especialmente en las regiones de clima mediterráneo, aunque en las comunidades de Cataluña y Valencia prefieren la Palmera datilera. Es una palmera majestuosa para alineaciones en paseos y avenidas.

Sus dátiles se han usado para dar de comer al ganado aunque también lo consumió el hombre en épocas de escasez. En algunas islas, con las hojas nuevas, se hacen ensaladas. Las palmas se pueden utilizar como escobas y tradicionalmente se usan para adornar los balcones en la festividad del Domingo de Ramos. En Elche y Alicante existe una importante industria de fabricación de palmas procesionales.

En Canarias existe una multitud de aprovechamientos de las distintas partes de la palmera, hoy parcialmente en desuso. Produce frutos comestibles llamados támaras, que son parecidos a los dátiles de la palmera datilera pero de menor tamaño y menor calidad. Las hojas se utilizan como escobas, es común ver a los barrenderos de las islas utilizarlas como herramienta de trabajo.

La miel de palma se fabrica en las Islas Canarias, especialmente en La Gomera, y se llama guarapo, palabra aborigen canaria, aunque en algunos sitios lo llaman gomerón. Se cortan las palmas en días de luna llena (la circulación de la savia es máxima) y el líquido obtenido se hierve hasta quedar reducido a una melaza. La industria del guarapo cobró importancia y perduró hasta hoy.

La miel de palma es el elemento irrenunciable de la repostería tradicional de La Gomera, y hoy de todas las Islas. La miel de palma representa un orgullo para los canarios ya que es el único alimento de nuestras mesas procedente de un endemismo canario.

 

Palmera Canaraias 2
Palmera Canaria en la Urb. La Paz y Jardines de los Palomitos. Fotografía de Pérez Dávila.

 

La utilidad de la palmera canaria en el mundo rural de La Gomera, que hoy presenta una gran diversidad de cultivos, hizo que esta isla llegara al tercer milenio siendo la Isla de las palmeras. En el norte de África se considera afrodisiacos los dátiles verdes y las flores masculinas. De la savia del cogollo de la palmera datilera, los árabes obtienen una bebida llamada lagmi; dejándola fermentar se obtiene un vino de palma llamado arrak, y consumen un jarabe o miel de dátiles.

El dátil es muy nutritivo y, junto a la leche de cabra, es la principal dieta de muchos países árabes. En el levante peninsular en tiempo de escasez, los huesos de los dátiles molidos se usaron como sustituto del café y su médula —e incluso sus raíces— como alimento. Igualmente se fabricaban harinas con el hueso de los dátiles.

En Egipto y Mesopotamia se usó para la construcción. Con las fibras de la corteza se han fabricado sogas, canastos, esteras… Mezcladas con el pelo de camello se obtiene un tejido basto usado en tiendas de campaña. Las palmeras datileras pueden producir de 50 a 100 kg de dátiles al año que se consume como alimento y sus huesos triturados para alimentar al ganado.

En África se fabrican collares y amuletos con su madera. Se fabrican cestos, capazos, escobas, brochas, sombreros. Sus hojas servían para techar los hogares de las clases pobres. También se ha utilizado como combustible para hornos. Los ejemplares de pequeñas dimensiones son usadas hoy para decorar interiores de casas, locales etc. La planta comienza a producir dátiles a los 5 años. Hoy, los mayores productores de dátiles son: Arabia Saudí, Irán, Irak, Egipto, Israel y Estados Unidos.

Propiedades medicinales: Los dátiles son astringentes, emolientes y para suavizar las vías respiratorias.

Componentes: Los dátiles contienen: azucares 60 %, materias albuminoides 6%, materias grasas 2´5%, pectinas, gomas, proteínas, celulosa, vitaminas A, B y D, sustancias mucilaginosas y un 15% de agua.

 

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Historia: La palmera datilera se cultiva desde hace más de 5000 años. Se ha cultivado como ornamental desde los antiguos jardines egipcios hasta nuestros días en parques, jardines etc. Como árbol sagrado tuvo gran difusión por todo Asia considerándose árbol de la vida y la inmortalidad. Se cree que el nombre de Fenicia debe su nombre al de estas palmeras.

Su cultivo requiere poner cerca un ejemplar hembra y otro masculino que asegure su fecundación, ya que si no es así se tendrá que recurrir a la polinización artificial. Desde muy antiguo, en tiempo de los asirios, se poliniza artificialmente las flores de las palmeras hembras con flores masculinas. Antes no se sabía muy bien cuál era su mecanismo de fecundación y se realizaba como una ceremonia con sus cánticos y rezos.

Aunque algunos creen que la palmera datilera fue traída a España por los árabes, ya era conocida por los romanos como demuestran escritos de Plinio sobre sus dátiles y su presencia en jardines romanos. Tiene un gran valor en la economía de los pueblos del desierto. En el Huerto del Cura de Elche se conserva una palmera datilera con 8 brazos conocida como “palmera imperial” dedicado a la emperatriz Isabel de Austria. Al igual que ocurrió en las Islas Canarias con la palmera canaria en África a la vez que se exterminaban palmeras y palmerales, los descendientes de los europeos fueron comprendiendo el valor de la palmera datilera y  aprendieron a aprovechar todas y cada una de sus partes siguiendo las técnicas ya conocidas por los nativos.

La palmera se convirtió en un complemento excelente en las economías de subsistencia, y llegó a nacer una industria rural ligada a sus variados productos. En las islas más áridas y en las costas más secas desprovistas de árboles, las palmas, junto con las cañas suplieron la escasez de madera.

Desde la cestería tradicional hasta el uso forrajero, los mil aprovechamientos de las palmeras permitieron que muchas de ellas ya no solo se respetaran sino que fueran cultivadas. Los israelitas utilizan las palmas en la fiesta de los Tabernáculos como símbolos de predilección divina.

Leyendas y tradiciones: En África fabrican un pesado gorro con el tronco ahuecado que colocan en la cabeza del acusado en los juicios y deberá sostenerlo pues si se le cae es considerado culpable. En el antiguo Egipto los sacerdotes de Amón-Ra adivinaban el futuro interpretando el ruido que hacían las palmeras con el viento. Se representaba a la diosa Seshet como una palmera. La hoja de la palmera ha sido símbolo de triunfo,  de ascensión, de regeneración y de inmortalidad y con ella se recibía a los vencedores.

En Roma la palmera estaba consagrada a Júpiter, siendo símbolo de victoria, aunque otros la relacionaban con Apolo que era hijo de Lat, diosa de la fertilidad de la palmera. Para el cristianismo es símbolo de martirio. En Albacete toman dátiles junto a cidras en la fiesta de san Antón para bendecir a los animales. En África se colocan racimos de dátiles en las puertas de las casas para protegerlas de maleficios.

En Sumer la palmera datilera era un árbol sagrado símbolo de la fertilidad. En los países árabes, dada su gran utilidad, creen que era el árbol del paraíso, también creen que fue un regalo que les dio Alá.

Los pueblos de las regiones desérticas de Oriente Medio conceden gran importancia a la palmera, a la que asocian con la vida y el oasis. En la antigua Caldea, como en otras civilizaciones, se la llamaba el árbol de la vida.

Localización: En Morón se encuentran palmeras canarias en muchos parques y jardines como en los Palomitos, al principio del paseo de la Alameda y otros. La palmera datilera está representada principalmente delante del ambulatorio de la Alameda.

 

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