El castillo de Morón de la Frontera

 

Es uno de los vestigios arquitectónicos más antiguos que conserva esta localidad, y recuerda su gloriosa y noble existencia histórica. Se encuentra situado en el centro del municipio, sobre un cerro elevado, desde donde se divisa la Campiña y la Sierra Sur.

Fue en época romana cuando se construyó una pequeña cerca de piedra para proteger a los pocos habitantes que en aquella época poblaban la zona, aunque estudios arqueológicos afirman que también hubo asentamientos tartesios, e incluso anteriores. Pero son los árabes los que en 711 empiezan a reforzar los restos de murallas romanas y visigodas existentes, convirtiendo la capital en una cora.

Es en el siglo XI cuando Morón, tras el desmembramiento del Califato de Córdoba, se convierte en reino de taifa (desde 1018 a 1066) y el castillo alcanza su mayor importancia. Fue reconquistado por los cristianos del  rey Fernando III “El Santo” el 22 de Julio de 1240, tras un largo asedio, y repoblado con nobles castellanos.

Bajo el reinado de Sancho IV es entregado a la Orden de Al- cántara para su custodia a lo largo de los siglos XIII y XIV.

A partir de mediados del siglo XVI hacen del castillo su residencia habitual, sucesivamente, los condes de Ureña, los duques de Osuna y los señores de Morón, adaptando sus viejas funciones a las nuevas. Con motivo de estos cambios, el castillo sufrió numerosas modificaciones, especialmente en su torre del homenaje, denominada “Torre Gorda”. Así, se crearon estancias y salones de enorme riqueza, con mármoles y artesonados.

 

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En los s. XVII y XVIII, el castillo queda prácticamente abandonado, y se inicia un período de desmantelamiento y destrucción, que culmina en 1810 con la ocupación napoleónica.

La configuración del castillo, aun manteniendo su estructura de alcazaba y ciudad musulmana, es obra fundamentalmente medieval y su construcción es esencialmente de mampostería tapial y de cantería.

Su planta, casi cuadrada, la conforman dos espacios, uno su- perior (muy destruido), y otro inferior, cubierto con bóveda mudéjar sobre trompas, proliferando las torres cuadradas y ma- cizas a lo largo del edificio.

Antes de su destrucción, la belleza del castillo era patente debido a las preciosas puertas de castaño con quicios dorados, los aljibes, los mármoles de sus salas, los azulejos y vistosísimas rejas y ventanales.

 

Leyenda del caballo de Morón

La leyenda cita la toma de Morón por los cristianos el 22 de julio de 1240, en la que parece ser que el caballo del adalid del castillo se desbocó, tras ser derrotado éste por el infanzón Rodríguez Gallinato, y al quedar libre de su amo, se dirigió a la puerta principal del castillo, por lo que la abrieron los moros. Los de Fernando III aprovecharon ese momento para penetrar en él y derrocar a la fuerza de intramuros.

 

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