El castillo del Hierro

 

Localizado en Pruna, (carretera A-360 Pruna-Olvera Km. 1,5) se encuentra situado en lo alto de una base rocosa que lo hacía prácticamente inexpugnable en los periodos de guerra. Debido a su situación elevada, posee una gran riqueza paisajística, no sólo por la contemplación de la fortaleza en sí, sino también por las incomparables vistas que se pueden disfrutar desde ella.

El primer asentamiento estable parece corresponder a los túrdulos, un pueblo íbero que funda un poblado llamado Callet donde ahora se levanta el castillo. Posteriormente fue uno de los primeros campamentos romanos en las constantes luchas por la dominación de Hispania.

En el período de la Reconquista cristiana, Pruna estaba situada en plena Banda Morisca (junto con El Coronil y Montellano), zona muy comprometida hasta el final de este período. Por ello, la atalaya (torre de vigilancia) fue reforzada por los musulmanes con una pequeña muralla para defenderse del ataque de las tropas castellanas.

Bajo el dominio árabe, se convierte en una alquería o aldea que dependía administrativamente de la kora de Xilibar.

La fortaleza sufre modificaciones con motivo de la conquista castellana. Tras la victoria definitiva de los cristianos en 1407, el rey Alfonso X El Sabio entrega la localidad de Pruna a los caballeros de la Orden de Calatrava. En 1457, el rey Enrique IV concede su custodia al caballero Rodrigo de Ribera. El nuevo señor de Pruna refuerza las murallas, reconstruye el castillo y repuebla la aldea. En 1482, es vendida a Rodrigo Ponce de León, pasando a depender del ducado de Arcos hasta la abolición de los señoríos en el s. XIX.

Del castillo del Hierro sólo quedan tramos de lienzos de muralla y la torre del homenaje.

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La Reconquista definitiva de Pruna

En la crónica del rey castellano Juan II, se describe la reconquista definitiva de Pruna por los cristianos. Esta crónica nos dice cómo fue liberada del Imperio de la Media Luna con la colaboración de los cristianos de Olvera, que a pesar de su proximidad geográfica había sido reconquistada mucho más de un siglo antes. La misma nos informa y describe que la conquista fue posible gracias a que un árabe habitante de la villa se convierte al cristianismo y revela el secreto de la magnífica defensa que poseía.

José Zamudio. Cronista oficial de Pruna.

 

La leyenda del Sanguino

Existe una tradición o leyenda transmitida de padres a hijos en la cual se dice que los cristianos, al no poder hacerse con la villa debido a la gran resistencia de los moros, se retiraron hacia el monte de Los Alcornocales y allí se hicieron de machos cabríos a cuyos cuernos ataron antorchas, llevándolos al pie del castillo, donde éstas fueron encendidas. Los machos cabríos, azuzados por el fuego prendido en sus astas, subieron enloquecidos por las peñas e irrumpieron de noche en el castillo incendiando todo lo que hallaban a su paso. Los moradores huyeron despavoridos al lado opuesto de la fortaleza, donde se despeñaron por un imponente tajo que da a un arroyuelo denominado “Sanguino”. y dice la leyenda que fue tanta la sangre vertida aquella noche en las aguas del Sanguino, que su curso se tiñó de rojo, siendo conocido desde entonces por ese nombre.

José Zamudio. Cronista oficial de Pruna.

 

Fuente: Folleto Ruta de los Castillos. Testigos de la Reconquista (ed. Consorcio Vía Verde, 2008).

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