"LO QUE NO SE COMUNICA NO EXISTE"
Gabriel García Márquez

Sauce blanco

Nuestra flora | José Pérez Dávila

 
Nombre científico: Salix alba L.,   Salix babilónica L.  

Nombre común: Sauce blanco, Sauce llorón, salguero o sauce plateado.

Familia: Salicácea

Su nombre: El nombre del genero viene del céltico “sal” = cercano y “lis” = agua, por su necesidad de tener cerca el agua o bien del latín “salire” = crecer rápidamente, ya que crecen muy rápidos y cerca del agua. Alba por blanco y babilónica por una leyenda citada en el apartado de historia. Hoy existe la discusión de llamar al sauce llorón: Salix pendula (sauce de ramas colgantes) ya que está demostrado que no procede de Babilonia.

El ácido acetilsalicílico (aspirina) viene del nombre griego salix, salicis = sauce y hyle = madera.

Significa en el lenguaje de las flores “amor a la soledad” y sus flores“desesperación”.

Origen: Aunque no existe seguridad por encontrarse en la actualidad distribuido por todo el hemisferio norte, se cree que proviene de China.

Descripción: Árbol caducifolio con tronco delgado, copa muy ramificada y corteza agrietada. Hojas lanceoladas, anchas por el centro y aguda en el extremo, finamente dentada. Sus flores, amentos, son unisexuales y poco vistosas, aparecen al principio de la primavera, a veces antes que las hojas o al mismo tiempo; los dos sexos se dan en individuos diferentes, por lo que hay árboles masculinos y femeninos. Su fruto es una capsula ovoidea.

Existen 26 especies de sauces, muchos híbridos, por lo que aunque resulta fácil identificar un árbol como el sauce, es difícil identificar la especie.

Existen las especies S. herbácea y S. lanata empleada en rocallas y bonsáis.

Exigencia: Todos los sauces son de crecimiento rápido, pudiendo alcanzar los 15 o 20 metros de altura, sobre todo si disponen de agua abundante y pueden llegar a vivir 120 años, no son exigentes con el tipo de suelos.

 

 

Hay que tener mucho cuidado porque sus raíces pueden causar daños en las proximidades y por lo tanto hay que pensar donde colocarlos pues al cabo de un tiempo, producirán daños en tuberías, piscinas etc. y tendrían que ser talados como por desgracia ocurre en nuestro pueblo de vez en cuando con algunos árboles.

Usos: Sus tallos, flexibles se emplean en cestería desde el Neolítico, también se fabricaron “coracles” (botes para navegar en el río) y jaulas para pescar anguilas y cangrejos.

Su madera ha sido utilizada para pasta de papel o pulpa celulósica, embalajes, palillos de cerillas, palos de cricket, zuecos, cajas y barquillas para los globos aerostáticos aprovechando que tiene la cualidad de doblarse bastante antes de romperse.

Sus hojas jóvenes se han consumido como ensalada o verdura, asimismo su líber (capa situada debajo de la corteza por donde circula la savia) se usó para fabricar pan en épocas de hambruna.

Algunas especies producen un exudado azucarado.

Hoy está de moda entre personas con conciencia ecológica, los ataúdes de sauce sin componentes artificiales.

Con su líber se pueden fabricar cuerdas.

Su corteza se utiliza como curtiente, macerada en vinagre para matar chinches, cocida quita las manchas y pecas de la piel por contener salicina, por lo que se usa en lavados faciales.

En jardinería, como árbol ornamental, aunque se suelen usar ejemplares femeninos que presentan mejor porte, ya que los masculinos son más pequeños y no son necesarios por realizarse la reproducción por estacas.

También fijan bien las riberas de los ríos evitando la erosión que provocan las lluvias.

Por contener estrógenos, sus las hojas desecadas en infusión, tiene propiedades anafrodisiacas y se han utilizado como sustituto del té.

Con el carbón de algunas especies de sauces, se fabrica pólvora.

En Suecia, ya ha superado a los combustibles fósiles en la calefacción y se está estudiando para usarlo como biocombustible.

Propiedades medicinales: Su infusión se recomienda en caso de insomnio, menstruación dolorosa, dispareunia y como anafrodisiaco.

Sus flores tienen un efecto sedante uterino.

La corteza se emplea como astringente, tonificante del apetito, calmantes y antipiréticas, siendo el precursor natural de la aspirina (ácido acetil-salicílico) La cantidad de salicina contenida, es la que produce el efecto medicinal al ser liberado el ácido salicílico por bacterias intestinales, este ácido está demostrado que tiene efectos febrífugo, antiinflamatorio, analgésico y en casos leves de artritis. Está más indicado para enfermedades crónicas que de dolores agudos.

Su uso tópico reduce el sudor de pies y ayuda a cicatrizar heridas.

Como antirreumática, combate las inflamaciones además de la gota, neuralgias y gripe.

Las hojas tienen las mismas propiedades que la corteza.

Pío Font Quer, en “Plantas medicinales” nos dice que la aspirina ha dejado en desuso las cortezas y flores del sauce usadas antiguamente como antipiréticas.

La ESCOP (European Scientific Cooperative on Phytotherapy) recomienda la corteza de sauce para tratar enfermedades febriles, trastornos reumáticos y dolores de cabeza.

Hoy con la obtención del ácido salicílico o acetilsalicílico (componente principal de la aspirina) por procedimientos químicos ha hecho que se deje de utilizar los sauces, aunque por no contener ácidos libres, irritan mucho menos el estómago que el ácido acetilsalicílico sintético (aspirina)

Hoy se presentan en forma de granjeas, capsulas y soluciones con extracto de corteza de sauce para el tratamiento de poliartritis crónica que dan buenos resultados en un 70 % reduciendo el dolor y aumento de movilidad.

Componentes: Contiene de un 5 a un 40 % de tanino catéquicos y Glicósidos fenólicos como la salicina, fragilina, triandrina, vimalina, salidrósido, saligenina, benzohelicina y salicortina.

 

 

Historia: Algunos ejemplares de esta familia se han encontrado en fósiles del periodo Mioceno de la era Terciaria.

El sauce era el árbol del quinto mes del calendario hiperbóreo, estaba consagrado a la Triple Musa o a las Musas, que eran tres manifestaciones de la misma diosa llamada la Gran Diosa y le dio nombre al rio Helicón que rodea el Parnaso. Era utilizado por la sacerdotisa en todos los hechizos y magia de la diosa Hélice (sauce). En la época clásica fue dedicada al culto lunar y se llegó a consagrar a nueve musas.

Se cuenta que los hebreos fueron derrotados por los babilonios y lloraban su cautiverio a la sombra de este árbol junto al río Éufrates, en cuyas ramas colgaron sus instrumentos musicales en señal de duelo, algunos creen que de ahí viene el nombre de sauce llorón y el científico de babilónica.

Fue usado ya en la antigua Babilonia.

Se describe su uso en tablillas de Mesopotamia de la época sumeria.

En Egipto se usó como analgésico.

Árbol funerario desde antiguo, los celtas plantaban sauces rodeando los túmulos funerarios.

Los chinos conocían sus propiedades desde 500 años a.C.

Los indios de Maine, fumaban su corteza mezclada con tabaco y usaban el Sauce negro, Salix nigra, contra la fiebre, asma, resfriados, gripe, indigestiones, como sedante y sudoríparo.

Las propiedades curativas del sauce blanco ya eran conocidas desde muy antiguo, Dioscórides lo recomendaba para tratar la gota y todo tipo de dolores como los reumáticos, de muelas, cabeza, oído, sus hojas machacadas y mezcladas con pimienta y vino para el dolor iliaco, con agua evita los embarazos.

Laguna, recomienda sus hojas para aliviar contusiones.

Hipócrates lo recomendaba para partos dolorosos y fiebres.

El sauce llorón Salix babilónica fue introducido en Europa en 1587.

En 1597 Gulpeper, recomendaba usar su corteza como sustituto de la del quino, que estaba alcanzando unos precios prohibitivos.

La salicina, principio activo de su corteza, fue aislada por el farmacéutico francés Henry Leroux en 1828.

En 1830 era usado contra el dolor y la fiebre, pero tenía el problema de que irritaba el estómago hasta que el químico italiano Raffaele Piria lo estudio por primera vez y obtuvo el ácido salicílico más fácil de administrar.

En el siglo XIX, químicos franceses y alemanes trabajaban en una sustancia extraída de la corteza del sauce blanco llamada “salicina” también llamada “glucósido saligenico”

 

 

El 1º de agosto de 1897 Felix Hoffman de la compañía Bayer, inventó la aspirina transformando el ácido salicílico en ácido acetilsalicílico, en 1899 se puso en venta por primera vez, hoy es el medicamento más consumido del mundo, ya que además de las citadas propiedades, hoy se emplea para prevenir infartos y anginas de pecho.

Anteriormente se utilizó con parecidos resultados otras plantas como la reina de los prados Filipendula ulmaria y el mirto de turbera Myrica gale.

Tuvo la aspirina un papel importantísimo en la pandemia de,” la gripe española”, del 1918, que en plena guerra mundial, en algunas zonas, murieron más soldados por la enfermedad que por heridas y que en total causó la muerte entre 50 a 100 millones de personas en todo el mundo.

Leyendas y tradiciones: Los sauces estaban consagrados a Proserpina, diosa de los infiernos y también a Juno Fluonia, diosa invocada en los partos.

Se suele representar a Orfeo, que bajó a los infiernos buscando a su esposa Euridice, con una rama de sauce en la mano.

En algunos lugares de Europa, cuando un joven era dejado por su novia para irse con otro, se acostumbraba a colocar frente a su casa un sauce joven con cintas y cebollas, como mofa al novio burlado, él, estaba obligado a invitar a cenar y beber en abundancia a los que colocaban el sauce para olvidar la desgracia ocurrida.

En Occidente se le considera árbol funerario, así se encuentra junto a tumbas de personajes míticos.

Para los orientales, es símbolo de inmortalidad, en el Tíbet, es el árbol de la vida. El poeta Hi-K´ang solía inspirarse bajo un sauce, el filósofo chino Lao-Tse, meditaba cada vez que se colocaba bajo un sauce.

En Europa, se consideró al sauce como apropiado para hechizos y encantamientos, ya que bajo su copa se reunían brujos y brujas. Así las escobas de brujas de fabricaban con ramas de fresnos y sauces.

En la antigua Checoslovaquia, se creía que las hadas vivían en el interior de los troncos huecos de los sauces, así una hada vivía durante el día entre los humanos y de noche en un sauce. Cuenta una leyenda que un hada tuvo un hijo, pero su pareja cortó por equivocación el sauce donde ella dormía por lo que murió, él, arrepentido, construyó una cuna con su madera y esta acurrucaba al hijo de la hada como si fuera su madre.

El sauce está muy arraigado en la magia, así la palabra inglesa witch (“bruja”) y wicked(“malo”) derivan del nombre ingles del sauce (willow tree)

Se considera al sauce portador de magia lunar.

En Asturias, utilizan sus ramas para encontrar tesoros ocultos y protegidos por toda clase de espíritus malignos.

Prometeo, fue coronado por Aqueloo, ocultándolo tras una corona de sauces. Más tarde se representa a Prometeo apoyado en un sauce.

Circe tenía un cementerio en un bosque de sauces en la Colquida.

Se cuenta el mito del Itono (hombre-sauce) que adoraban a Atenea, antes aun que los atenienses adoraban a un sauce en la Fócida.

En Jerusalén, adoraban al sauce de la diosa Anatha, hasta que fue sustituida por el sauce que traía la lluvia en la fiesta de los Tabernáculos, Levítico, 23,40. En Isaías, 44, 3-4 se cita al sauce como señal de la bendición sobre Israel.

Es símbolo tanto de romanticismo como de sentimientos nobles, tiernos, y dulces como tétricos, siniestros o de magina negra.

Su corteza y hojas se han utilizado en adivinación.

Las varas de mimbre aún se usan en cierto sortilegio de pesca.

San Juan de la Cruz le dedicó la siguiente poesía:

Dejé los trajes de fiesta.
Los de trabajo tomaba,
y colgué en los verdes sauces
la música que llevaba

Juan Ramón Jiménez en esta poesía, evoca los sentimientos de tristeza que representa en su Arias tristes, deja traslucir este aire, melancólico y lánguido:

Rio encantado; las ramas
soñolientas de los sauces
en los remansos dormidos
besan los claros cristales

José Pérez Dávila.


 

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