Sierra de San Juan, de la Peñagua y de las Encarnaciones

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Las Sierras de la Peñagua, de las Encarnaciones y de San Juan, son tres formaciones que merecen ser destacadas del conjunto de promontorios que se alzan en la zona oriental del término municipal de Morón de la Frontera.
Si proseguimos nuestro recorrido hacia el este, dejando atrás Espartero y atravesando campos de olivares y de cultivos herbáceos de secano, nos encontramos con una nueva formación geológica interesante, la Sierra de San Juan, que aún en término municipal de Morón, nos ofrece un rico paisaje de espacios adehesados, tiempo atrás dominantes en todos los territorios de la provincia, y que hoy en día perduran en los enclaves serranos de la misma. Este conjunto de elevaciones otorgan continuidad a la banda de cabalgamientos, a la banda de elevaciones que van marcando este cinturón orográfico, sirviendo de puente, de conexión con las formaciones que se asoman ya por los territorios de La Puebla de Cazalla.
 
Sobre un sustrato de margas yesíferas predominantes, la vegetación potencial de esta zona se corresponde con la serie termomediterránea básica de la encina en la porción norte y con la serie mesomediterránea básica de la encina en la porción sur de la Sierra de San Juan. Cabe destacar en este paisaje como en sus dehesas se cultiva el cereal aprovechando las zonas donde la pendiente no es tan acusada y con una densidad de pies de chaparros más baja; nuevamente se practica un uso agrícola en aquellas áreas donde sus características edáficas posibilitan cierta productividad.
 
En el área centro-oriental de dicho término se vislumbra una loma alargada, que en su cota más alta alcanza los 454 metros de altura, la denominada sierra de la Peñagua, formación geológica de naturaleza margocaliza, al igual que las otras, que es acompañada desde su origen por el discurrir del río de la Peña en su vertiente este. Destacar de este promontorio el farallón o tajo de la Serena, sobre el que se desarrolla una diversa cubierta vegetal, adaptada a las especiales características climáticas que debido a su orientación en él se generan.
Como continuación de la Peñagua se alza con sus 661 metros de altura la Sierra de las Encarnaciones, siguiendo una progresión hacia el sureste. Constituyendo ambas formaciones un área en la que los espacios adehesados junto al matorral predominan en el horizonte. Señalar por último en la Sierra de las Encarnaciones el quejigal de la ladera norte.

 

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