Sierra del Tablón

68

 

Siguiendo hacia el este y dejando atrás los marcados valles y peñones serranos que conforman los paisajes de la Vía Verde, salimos de ésta y nos dirigimos hacia Pruna, una población ligada a la silueta de un imponente peñón, en cuya loma se sitúa el Castillo del Hierro y que nos ofrece un marcado contraste entre las blancas casas y edificios virtuosamente destacados bajo el imponente relieve, que se yergue con la verticalidad de la gran mole caliza, aderezada de olivares que se extienden desde sus faldas. En dirección a la vecina población de Algámitas vamos comprendiendo que estos edificios geológicos constituyen un conjunto más diverso y extenso: la sierra del Tablón, formación calcárea dividida en dos por el Puerto del Zamorano, que contiene el punto más alto de la provincia: el Terril, con 1.129 m de altura y el Peñón de Algámitas con 1.100 m.
 
Está constituida en su conjunto por rocas calizas, margocalizas, y margas yesíferas, donde se desarrollan suelos de los clasificados como Litosoles y Cambisoles cálcicos.
 
Sobre ellos, amplias zonas de matorral que llegan a colonizar lomas casi por completo, se alternan con espacios en los que un estrato arbóreo de chaparros aún puede apreciarse, perdurando zonas donde las encinas y acebuches permiten la existencia de un cortejo florístico más diverso y próximo al climácico.  
En las zonas de denso matorral, de maqui o maleza, éste está constituido por un sotobosque arbustivo, de hoja perenne y coriácea, dominado por la coscoja (Quercus coccifera), arbusto o árbol pequeño, que soporta muy bien la sequedad y la escasez de suelos, prefiriendo los suelos calizos. La coscoja posee hojas de color verde brillante y lustrosas por ambas caras, a diferencia de las de la encina; coriáceas y de borde espinoso-dentado. Sus flores son de pequeño tamaño, unisexuales; las femeninas originan bellotas gruesas, pero más cortas que la de otros quercus, cubiertas hasta casi la mitad por una cúpula de escamas que finalizan en espinas, tardando dos años en madurar.
 
Son muy típicas unas estructuras esféricas que penden de las ramas, las denominadas agallas, estructuras de transformación foliar producidas por la parasitación de un insecto que induce el desarrollo anormal de estas protuberancias, de las que además deriva el nombre científico de la coscoja: Quercus, nombre latino de la encina, nos indica que pertenecen al mismo género; coccifera, vocablo que independiza la especie y que deriva del término latino coccifer-a-um: que tiene estas características agallas.
 
Acompañando a la coscoja, encontramos a típicos integrantes del cortejo florístico del sotobosque calizo mediterráneo: el romero (Rosmarinus officinalis) con su característica fragancia que inunda el ambiente, el lentisco (Pistacia lentiscus) arbusto perennifolio que en otoño madura sus típicos pequeños frutos tipo drupa de color rojo a casi negro cuando maduran, la jara blanca, (Cistus albidus), las retamas, (retama sphaerocarpa), las aulagas, majuelos, palmitos, y zarzas… que en su conjunto constituyen un espeso matorral.
 
Junto a la Sierra del Tablón, se encuentra la Sierra de las Lebronas, con 833 metros de altura. Donde igualmente predominan las formaciones de matorral asociadas a encinas y acebuches formando auténticos tapices vegetales adornados de multitud de tonalidades del verde intenso de nuestras especies esclerófilas mediterráneas.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *