Teatro Rumbo. «Lienzo de mujer que espera»

Martes 24 / Casa de la Cultura de Osuna

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El martes 24 de noviembre, a las 19:00 h, tendrá lugar en la Casa de la Cultura de Osuna la representación teatral de la obra Lienzo de mujer que espera, a cargo de Jorge Luis Lugo, miembro de la compañía cubana Teatro Rumbo. La entrada es gratuita.

Este unipersonal, de la autoría de Lugo junto a Alfredo Troche, ha recibido no solo el aplauso de los amantes del arte de las tablas. Varios premios avalan su incuestionable calidad, como el Caricato 2013 y de la popularidad en el Festival Latinoamericano del Monólogo en Cienfuegos 2014, entre muchos otros reconocimientos de la crítica.

En un trabajo excepcional de caracterización, este actor, también director de Teatro Rumbo, encarna a Esperanza Águila del Llano (Perancita), una mujer que sufre los avatares del Período Especial. A través del personaje se narra una historia en la que se explota el humor inteligente y la reflexión sobre problemas reales.

Los que han tenido la oportunidad de disfrutarla se percatan de que Lugo pone en vilo al espectador, en un juego emocional del que resulta imposible salir una vez que Esperanza rompe en la escena. Si bien podemos reír en determinados momentos, también logramos sensibilizarnos en otros, al percatarnos de la soledad y frustración de la que es presa esta mujer.

Jorge Lugo se distingue, sobre todo, por su carisma y extroversión. Atrae al interlocutor por una graciosa, pero certera manera de decir las cosas. Pocos imaginan que se graduó como ingeniero agrónomo en 1986.

 

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— Con esta obra has obtenido importantes reconocimientos, y sobre todo, la admiración del público en cada lugar del país que la presentas, ¿qué tienen esta puesta y su personaje que logran cautivar de tal manera al espectador?

—Yo estoy enamorado locamente de ese monólogo. Está en escena desde el 2012 y cada año se hace una reposición diferente, se buscan nuevos textos, nuevo espacio escénico, para que quien la haya visto la encuentre renovada. Es una obra que toca precisamente los años difíciles de Cuba, con mucho cuidado y respeto, sin ofender a nada ni a nadie. Tal vez por eso muchas personas la disfrutan y se sienten identificados, incluso los jóvenes, a pesar de que la mayoría quizás no lo vivió o no lo recuerde. Su referente es lo que escuchan de su familia.

 

—El travestismo actoral es un recurso difícil, no a todos los actores les queda bien en escena. ¿Cuán efectivo resulta este recurso para el unipersonal?

—La efectividad está precisamente en que, cuando te travistes, te transformas en otra cosa. Si existe un resultado artístico serio, no importa si es transformismo o no. Eso es lo difícil. En el caso de los actores masculinos, cuando tenemos que encarnar un personaje femenino tenemos que tener muchísimo cuidado, suficiente estudio de cada movimiento, o del resonador que empleas para la voz. Esto permite que el público se quede convencido de que no fue ni un hombre ni un travesti lo que vio en el escenario, sino una mujer.

 

Fuente: www.vanguardia.cu

 

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