«Lo que no se comunica no existe»
Gabriel García Márquez

Zarza, zarzamora

Nuestra Flora | José Pérez Dávila

 

Familia: Rosaceas.

 

Nombre: Rubus ulmifolius Schott. Rubus del latín ruber, rojo, por el color de los frutos de algunas especies del género; ulmifolius hace referencia al parecido de sus hojas con el olmo.

Fue descrita por Heinrich Wilhelm Schott en 1818.

En el lenguaje de las flores significa “obstáculos vencidos”.

 

Origen: Se encuentra por el Norte de África, gran parte de Europa y de Asia, de donde se cree que es originaria.

Ha sido introducida en América y Australia, constituyendo un gran problema por ser una especie invasiva.

 

Descripción: Arbusto espinoso, con turiones (tallos) arqueados, reptantes con aguijones pubescentes que crecen muy rápidamente. Hojas compuestas con 5 foliolos con dientes en el margen y envés blanquecino. Flores con pétalos rosas. Frutos formados por numerosas drupillas rojizas, negras al madurar.

Existen muchos híbridos, lo que dificulta muchísimo la identificación de la especie.

Florece en primavera y verano, fructificando a finales de verano.

Es muy frecuente y suele formar, en suelos húmedos, zarzales impenetrables, lo que representa un importante lugar para el refugio  y alimento de animales como pájaros, insectos y pequeños mamíferos.

Hoy se han convertido en una plaga de los campos de cultivo; igualmente coloniza bosques, monte bajo y linderos, formando grandes setos.

 

 

 

Exigencias:  Crece en terrenos incultos, bordes de caminos, setos, ribazos, sobre cualquier tipo de suelos, aunque prefiere los húmedos, por lo que suele habitar en canales, arroyos, acequias y ríos.

Las zarzas son indicadoras de la presencia de humedad en el suelo.

 

Usos:  Los niños gallegos hacen vinos de moras metiéndolas en una caña.

Con sus frutos fermentados se fabricaban vinos y licores.

Se preparan zumos refrescantes con sus frutos, pero son muy ácidos.

Sus hojas se han utilizado para hacer infusiones como el té.

Con sus flores y hojas se prepara una infusión, que se aromatiza con agua de rosas.

Sus tallos, cortados en el mes de enero antes de que se ramifiquen, se usan para fabricar cestos; cortada en tiras, para coser las canastas y cestos; también se elaboran cuerdas. En algunos países se ha utilizado para fabricar colmenas.

Los frutos se usan en cremas, mascarillas, lociones y vahos.

Sus frutos, mezclados con yogurt, se usan para el tratamiento de pieles grasas, mientras que su decocción se utiliza para limpiar manchas, puntos negros, costras y quemaduras.

Por la cantidad de pigmentos oscuros que contiene se han empleado para teñir los cabellos.

Se ha utilizado como aromatizante de vinos y jarabes.

Se usa para teñir la lana de negro, usando sulfato de hierro  y crémor tártaro. Si se emplea menos cantidad de brotes tiernos se consigue un tinte gris azulado, y con las hojas se obtiene un tinte verde.

Las zarzas son muy curtientes por el abundante tanino que contiene.

También se usó como sustituto del tabaco.

Su fruto, la zarzamora, tiene un sabor muy dulce y se puede tomar en postres, con yogurt, en mermelada, jaleas, en tartas, etc.

La venta de sus frutos y subproductos supone una ayuda económica para algunas familias.

 

Propiedades medicinales: Hay que tener cuidado al comer su fruto de no confundirlos con los de la Coriaria myrtifolia (emborrachacabras), que es muy venenoso, bastante parecido al de la zarza, y suele habitar junto a la misma. De ahí viene la creencia de que la zarzamora no se debe comer, siendo perfectamente comestible.

Las heridas, llagas y úlceras de la piel se tratan con una cataplasma de sus hojas machacadas.

Sus frutos son ricos en vitaminas A y C y potasio, por lo que tiene propiedades diuréticas.

Para aliviar la conjuntivitis se han usado en lavados oculares.

Su infusión o decocción se ha utilizado en afecciones intestinales como diarreas también en hemorroides, gastroenteritis, disentería, fiebre, infecciones urinarias y bucales.

Por su contenido en hierro previene y combate la anemia.

Se ha usado el té de sus hojas y el jugo de sus frutos para hacer gárgaras y así aliviar las inflamaciones de garganta, amigdalitis, faringitis e infecciones en las encías.

Por su contenido en flavonoides contribuye a prevenir el cáncer y disminuir el colesterol.

Es odontálgico (alivia los dolores de muelas y las fija), colutorio (cuida la dentadura), antidiabético y hemostático.

Sus hojas en tisana son astringentes, mientras que su fruto es algo laxante.

Se puede consumir de varias formas: infusión en vía interna o externa, en extracto líquido, macerados glicerados, vinagre de moras, etc.

 

Componentes:  Ácidos orgánicos: isocítrico, succínico, oxálico, láctico y salicílico en forma de salicilato de metilo.

Vitaminas: A, B, C y ácido fólico.

Pigmentos: antocianinas.

Hidroquinonas: arbutina e inositol.

Flavonoides, taninos 15 %, pectina y azúcares.

Minerales como el potasio, calcio, hierro y agua (80 %).

 

Historia: En tiempos de hambruna se consumieron, además de sus frutos, las raíces hervidas.

Virgilio lo llamaba rubus por el color rojo de sus frutos antes de madurar.

Dioscórides nos dice: “La çarça (zarza) aprieta, desseca y ennegrece el cabello. El cocimiento de sus tallos restriñe el vientre y el mestruo. Sus hojas masticadas tonifican las encías y ataja las llagas de la boca

Es nombrado por Plinio el Viejo en Historia naturalis, Julio César y Propercio.

Laguna nos cuenta: “La zarza a veces ofende y daña porque sus espinas una vez que caes en sus manos, a gran pena podéis escabulliros sin dejar el cuero”.

 

Leyendas y tradiciones: Según Ramírez, comida o llevada consigo refrena los estímulos de la carne, las pasiones y los frenesíes.

En Bavaria, Alemania, colocaban ramas en las habitaciones en la que se había producida una muerte, para que el espíritu del muerto no volviese.

En algunas zonas de Galicia dicen que los frutos de la zarza no se deben consumir porque se los comen los lagartos.

En el Piamonte creen que las espinas de las zarzas tienen origen en los impagos en una posada, lo que llevó a la ruina y cierre del negocio. Desde entonces las espinas se colocan para agarrar a la gente que no paga.

 

 

 

 

 

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